Temas

Mostrando entradas con la etiqueta Illetes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Illetes. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de agosto de 2014

Vacaciones en Mallorca


Verano 2014 - Travesía por el Sureste de Mallorca







Este verano, para nuestra semana de charter vacacional hemos escogido la isla de Mallorca.

Mi plan original era dar la vuelta completa a la isla, pero iba a suponer una pequeña paliza de unas 170 millas, y aunque vamos con otros dos patrones, Patricia y Fernando, también forman parte de la tripulación dos marineros noveles, Marini y Guillermo. Además, durante las cañas previas a la cita náutica todos han expresado su deseo de hacer un plan relajado.

Por desgracia, nuestra sexta tripulanta, Esther, ha sufrido baja de última hora, ya que nuestra gatita Pizca se ha puesto mala unos días antes del viaje y se ha tenido que quedar en Madrid cuidándola.





Nuestro plan finalmente es visitar las calas del sureste de Mallorca, llegando como mucho hasta Porto Colom. La única “condición de contorno” es que el miércoles noche tenemos reservada y pagada la boya en Cabrera. En estas fechas ya era el único día que quedaban boyas libres cuando efectué la reserva la semana previa.

Aquí os dejo un mapa con los lugares que finalmente hemos visitado:



Mallorca 2014: Palmanova, Colonia St Jordi, Es Cargol, Cala Santanyi, Cala D'Or, Cala Sa Nau, Porto Petro, Cabrera, Santa Ponsa, Illetes, Palma




1º día – Sábado, 2 agosto – Puerto de Palma y Palmanova


Sobre las 12:00 del mediodía, una vez completado el papeleo y pago de extras y fianza, llegamos al pantalán de la empresa de charter, ubicado en la entrada del Real Club Náutico de Palma.

Nuestra semana de barco coincide con la 33ª edición de la Copa del Rey, y justo da la casualidad de que los impresionantes barcos de la regata están amarrados en el mismo pantalán donde se ubica nuestro modesto velerito, un Benetaeu Oceanis 34.3 Clipper del año 2005, de nombre “Iris”. Como además nuestro barco está atracado al final del larguísimo pantalán, nos toca atravesar toda la hilera de los super bólidos del mar, con sus gigantescos palos y grandes bañeras diáfanas. Los regatistas están preparando sus barcos para el evento que comienza este mismo día y la actividad en el puerto es frenética.




Pantalán de Regatas, RCN de Palma



Nuestra “cafeterilla” de casi 11 metros resulta pequeña en comparación con sus vecinos regateros, y ya me empiezo a alegrar de no dar la vuelta completa a la isla. Además el parte para la semana es de anticiclón total y tiene pinta de que salvo el  térmico a mediodía, nos tocará tirar de motor todo el rato.



El  clarísimo "Anticiclón de Mallorca" (previsión del viento del eltiempo.es)



Para el check-in contamos con la presencia de unos invitados de lujo, Harry y Nella, mis pequeños pero intrépidos sobrinos perrunos de Mallorca, que pasan a saludarnos, y de paso nos ayudan a revisar todo el barco.




Check in "perruno"



Se aprecia que el Oceanis 34.3 clipper (año 2005) está muy bien diseñado para la vida a bordo, muy buen espacio de camarotes a pesar de su eslora, amplios sofás en el salón, sacrificando a cambio el espacio de asiento en la mesa de mapas (totalmente innecesario por otro lado). La cocina correcta con un botellero en un lado y armarios de estiba suficientes. En cubierta, la bitácora con plotter, mesa totalmente plegable y rueda de timón que se puede girar hacia una banda. El único pero de este barco es la mayor enrollable, que personalmente no me gusta nada para navegar.

Carmen, la chica de la empresa de charter que hace el check-in, nos indica, respecto a la baterías del barco, que es preferible no apagar la nevera ya que al final se consume más si apagas y enciendas todas las noches y que por otro lado cada 24 horas debemos cargar las baterías con el motor durante 4-5 horas.

Mi idea original para hoy era zarpar después de comer y dar un buen salto, salir de la bahía de Palma y pasar noche en la Colonia de San Jordi, al sureste, y ya cerca del cabo Salinas. Pero el parte anuncia mar de fondo del suroeste de un metro, y aparte de que la Colonia está abierta al suroeste, la travesía hasta la misma con la ola atravesada nos iba a marear a todos.

Conclusión, esta noche nos quedaremos dentro la bahía de Palma en algún sitio al resguardo del mar del suroeste. Se me ocurren solamente dos: Portal Vells, ya casi en la punta de Cala Figuera, preciosa cala donde hemos ido innumerables veces a pasar el día, y la playa de Palmanova, fondeadero muy bueno, al resguardo de sur y suroeste por la punta Porrasa. Finalmente nos decantamos por Palmanova, más cerca del puerto de Palma, a menos de 10 millas, ya que en este época del año Portal Vells seguro que iba a estar hasta arriba de barcos.

Sobre las 17:00 HRB (hora del reloj de bitácora), después de estibar todo y comer una ensalada y bocadillo de jamón largamos amarras.

Como siempre planifico bien la maniobra de salida: sopla viento lateral de casi 10 nudos, así que le pido a Fer que amolle la amarra de barlovento, mientras Patri larga el muerto en proa. Hasta ahí bien, pero cuando le pido a Patri que largue el muerto y a Fer que amolle, la respuesta de éste último es que mejor no porque justo ahora está pasando por delante nuestra un barco de regatas del al menos 15 metros... vayaaa!!! estoy tan confiado con mis propias amarras que no tengo en cuenta el tremendo tráfico que hay en puerto. Patri ha largado el muerto según le dije así que mientras esperamos al paso del velero, nuestra proa empieza a caer a sotavento y nos toca hacer la clásica salida de ir separando con las manos... sin consecuencias, pero algo chapucera..

El trayecto hasta Palmanova lo hacemos medio a vela, medio a motor. Tenemos unos 10 nudos de aparente, pero entra casi de morros. Pasamos un rato dando bordos, y así la tripu se va familiarizando con el manejo de las velas y las viradas. Por avanzar, finalmente encendemos el motor. Sobre las 19:30 llegamos al gran fondeadero de Palmanova. El lado sur, más resguardado por la punta Porrasa está a reventar de barcos, aunque más al norte hay hueco de sobra y tampoco parece que sea mal sitio para echar el ancla. En cualquier caso nos tiramos más de media hora buscando nuestro hueco ideal, porque hay por todas partes numerosas praderas de Posidonía, sobre todo en los huecos donde no hay otros barcos. Finalmente lo conseguimos, un sitio a media altura de la playa donde podemos largar el ancla sin dañar la valiosa planta del mediterráneo.





2º día: Domingo, La Rapita y Colonia de Sant Jordi



La ola de suroeste todavía durará hoy pero ya mucho más atenuada, de medio metro y bajando, así que considero que ya podemos retomar nuestra planeada ruta hacia el sureste de la isla. Tras un poco de deporte matutino de remo y natación, seguido de un rico desayuno, el Iris leva anclas rumbo hacia las playas de Es Trenc y la Colonia de Sant Jordi. El plan es parar para comer en la Cala Pi, justo pasado el cabo Blanco, aunque tengo serias dudas de que haya hueco en esta bella pero estrecha cala.

Emprendemos rumbo sureste, a motor, ya que el poco viento que hay encima nos entra de proa. El mar de fondo de suroeste de medio metro que nos entra por el través es por suerte bastante llevadero así que vamos relajados escuchando música. Con un régimen de 2.000 vueltas, vamos a poco más de 5 nudos, un buen ritmo y con mínimo consumo.

Cruzamos la bahía de Palma completamente, primero el Cap Enderocat, luego Regana, finalmente Cabo Blanco.




El Cabo Blanco, salida sureste de la bahía de Palma



Sobre las 15:00, tras unas 4 horas de travesía llegamos por fin a la Cala Pi, cuya entrada se identifica fácilmente entre los acantilados por una torre conspicua en el lado oriental de la misma.




La torre "conspicua" de la Cala Pi



Efectivamente, según nos temíamos, la cala está hasta los topes, y nos toca retomar el rumbo, ya hasta la bahía que comprende la Rapita, Es Trenc y la Colonia. Menos mal que a mediodía nos hemos tomado un piscolabis porque hoy tocará comer a las tantas.

Una hora más tarde llegamos a la playa de La Rapita. A bastante poca profundidad, a casi 3,5 metros echamos el ancla y nos damos nuestro primer baño en las turquesas aguas de esta magnifica playa.




Fondeo con olas en las aguas turquesas de la playa de Sa Rapita


 Pero con la ola del suroeste aun dando la lata, nuestro fondeo es bastante incómodo. A lo lejos, al este de la bahía, ya en la Colonia, vemos que hay múltiples veleros, algo más resguardados por las islitas que hay al sur de la bahía. Así que mientras se calienta el horno para las pizzas, para allá que nos vamos. En la Colonia hacemos un segundo fondeo, que ya será definitivo para la noche. En esta zona hay algo de roquitas y por si acaso fuese necesario y, como hay poco sonda, practico poner un orinque al ancla, buceando con un cabo con mosquetón y una defensa que uso de flotador.

Después de comer nos bajamos con nuestra estupenda dingui a la playita a tomarnos un mojito y a observar la bonita puesto de sol desde este lugar. Por cierto que nuestra lanchita es grande, cabemos bien los 5 y el motor fueraborda, de gasolina, funciona a las mil maravillas.




3º día – Lunes, Es Cargol, Cala Santanyi, Cala D'or


Tras dos noches fondeados, hoy le he prometido a la tripu entrar en puerto, con duchas de verdad, y así de paso cargamos baterías y agua. Las opciones en la cara sureste de Mallorca, son Porto Petro, Cala D'or y algo más al norte Porto Colom. Cala D'or con sus yatazos de lujo me resulta un poco demasiado turístico y mi primera opción es Porto Petro, ya que Porto Colom también tiene posibilidad de boyas y lo había pensado para la noche siguiente.

Pero a pesar de llamar a primera hora a Porto Petro, no les queda ni un amarre, así que finalmente hacemos la reserva en la marina de Cala D'or.

La primera parada del día es la bonita playa de Es Cargol, a tan sólo una milla del cabo Salinas. Tras unos gozosos baños y excursión por esta casi desierta playita, de difícil acceso para la avalancha de veraneantes que impera en el resto de sitios, nos dirigimos a la siguiente cala donde haremos la parada larga para comer, la Cala Llombards.

El paso por las azules y claras aguas de la punta Salinas es siempre espectacular. A la hora de comer, llegamos a la Cala Llombards, pero cómo no, está hasta la bandera. Por suerte a apenas 200 metros al norte hay otra cala, la Cala Santanyi, que aunque es estrecha, en su entrada dispone de un hueco perfecto para echar el ancla.



La bonita Cala Santanyi



Tras la siesta y unos baños nos vamos hasta Cala D'or, a menos de 5 millas al norte. El atraque en el pantalán Lima de la Marina (Cala) D'or (“... que guay” ;) transcurre sin problemas. Un yatazo a la entrada tapa las vistas del pantalán y por tanto no se ve como es el amarre, si habrá más barcos o si habrá hueco para dar la vuelta, etc. Así que por si acaso entro en el espacio de popa. Me doy cuenta, al dar atrás y maniobrar de popa que el paso de hélice del Iris tira la popa a babor muchísimo así que lo tendré en cuenta en las ciabogas y maniobras en puerto en sucesivas ocasiones.

Finalmente al aproximarnos de popa vemos que hay hueco de sobra y que nos asignan una plaza con otro barco a sotavento y sin barcos a barlovento, así que el atraque consiste en aproximarse lentamente con espacio de sobra y esperar a que el viento nos derive hasta el punto de amarre.




Esquema del atraque en Cala D'Or



La marina Cala D'or está muy bien y tan sólo nos cobran 71 euros por el amarre. Una vez más, gracias al Tripadvisor, localizamos un fabuloso restaurante de pescado en el centro del pueblo.

Tras la rica cena y una copita de fin de fiesta caemos muertos en nuestros camastros, a pesar del ruido y el calor horrible que hace en el puerto.




4º día – martes, Cala Mitjana, Cala Sa Nau, Porto Petro



Madrugamos para que nos de tiempo a rellenar los depósitos, baldear un poco, y hacer una compra de re-avituallamiento antes de que el calor del día empiece a ser insoportable. Antes de las 11:00 ya estamos saliendo del puerto, rumbo a las cercanas calas al norte.

Entramos en la cala Mitjana, también conocida como Cala Fierro, por encontrarse en este precioso lugar la finca de la conocida familia. La cala es estrecha y hay que fondear con un cabo a las rocas. Justo queda un hueco libre para realizar esta maniobra, al lado del barco de un italiano "rastafari".

Vemos que en la cala hay algunas medusas así que habrá que tener cuidado al saltar al agua a poner el cabo en la roca. Patricia se ofrece voluntaria a la arriesgada tarea. Pero cuando por fin me coloco perpendicular a las rocas, y doy la orden de largar el ancla, Marini me responde que hay buzos debajo del barco.. ¿cómo que buzos?? ¿con botellas? !!!!!! Pues sí, buzos!!.. poco más y les tiramos el ancla en la cabeza!!! Abortamos de inmediato la maniobra. Mientras pensamos que hacer, el colega italiano interpreta que el problema es que no sabemos bien como hacer la maniobra y con buena aunque molesta voluntad nos empieza a gritar “Primo el ancora, dopo el cabo..”... en fin entre el susto y lo de las medusas decidimos que es mejor abortar la misión por completo e irnos a otro sitio.

La siguiente cala al norte es la Cala Sa Nau, también preciosa y muy bien resguardada de todos los vientos. Nuevamente los barcos aquí fondean con un cabo a las rocas. La cala a pesar de ser aún temprano está llena. Solamente vemos un hueco para fondear con amarra en popa, entre un catamarán que quedará a babor y unos bajos de rocas salientes a estribor y que dan un poco de yuyu.

Aunque el viento entrará de proa en la posición de fondeo, como me dan bastante respeto las rocas de estribor, decido enviar a Patricia con la dingui a poner primero el cabo en las rocas previo a colocarnos, por si el viento rola y me abate hacia los bajíos. Como la tarea de llegar hasta la roca con la lanchita y poner la larga amarra doble es complicado para una sola persona, Fernando salta al agua en ayuda de Patricia. Mientras tanto nos vamos colocando en posición y le pido a Guillermo que tire al ancla. Por precaución tiramos el ancla bastante más cerca del catamarán que de las rocas, y como resultado nuestro popa se queda a apenas dos metros de la proa del cata. Pero con el cabo ya aferrado por un extremo a la roca y a la popa del barco por el otro, regulamos distancias y nos quedamos perfectamente amarrados, sin riesgos de colisión a ambos lados de nuestro velerito.




Esquema del fondeo con ancla al lado del cata




El Iris, fondeo con cabo entre los bajos de rocas y un catamarán



Pasamos el día completo de relax en esta cala que es sin duda una de las más bonitas de toda Mallorca. A estas alturas del viaje nuestros cerebros ya están en modo vacacional total y mientras nos tomamos unos gin tonics, nuestra máxima preocupación es el imaginario ataque de un “grosses Tintenfisch mit Brille” (calamar gigante con gafa-pasta) …, chorrada suma del viaje que se ha ido cocinando estos días y que es mejor no explicar..




La abarrotada Cala Sa Nau



Sobre las 18:30 nos vamos rumbo a Porto Petro, donde por fin hemos conseguido reservar una boya para la noche.



Velero en boya vecina en Porto Petro




La cala de Porto Petro



Una vez atados a la boya, y tras la rutinaria ducha “pirata” (con la manguera del espejo de popa), bajamos con nuestro querido chinchorro para una vez más disfrutar de una deliciosa cena en puerto.



5º día – miércoles, Cabrera!


Antes del desayuno he estado haciendo cálculos del consumo de gasoil hasta el momento, y de lo que nos queda. Como tenemos poca expectativa de navegar a vela en lo que queda de esta “anticiclonica” semana, hay que sumar, a lo que llevamos de viaje, el cruce a Cabrera, el posterior salto a Santa Ponsa (donde hemos quedado con mi hermana y los chuchos), y luego la vuelta a Palma.

En total estimo que haremos unas 30 horas de motor en el peor de los casos, y reviso que el tanque del Iris tan sólo tiene 75 litros. Con el régimen que llevamos de 2.000 rpm que seguramente implica 2 litros/hora, llegaremos a un consumo de 60 litros. Pero el “seguramente 2litros/hora” es bastante incierto, y si finalmente fuesen 3litros/hora, nos quedaríamos tirados a mitad de viaje!

Así que por no ir con la preocupación, nos acercamos después del desayuno a la gasolinera de Cala D'or, que total, está al lado de Porto Petro. Finalmente repostamos 20 litros, y como llevábamos unas 12 horas de motor implica que hemos gastado incluso menos de los 2L/H.

Cuatro horas más tarde, sobre las 14:00 HRB estamos ya casi arribando a la isla de Cabrera. Hasta el cabo Salinas hemos tenido que ir a motor, pero pasado éste hemos podido disfrutar de un buen rato del térmico y la última hora hemos navegado de ceñida con un viento del sur de casi 15 nudos.







Un amigo de Patri nos ha recomendado circunnavegar la bella isla, y así lo hacemos, en sentido antihorario. Como se tarda unas dos horas en bordear, y por no comer a las tantas, hacemos una comida de pan con embutido durante la marcha. De nuevo toca darle al motor ya que cerca de la isla vuelve a caer el viento.

Realmente merece la pena bordear la Cabrera, sobre todo por su cara oeste, con sus altos acantilados y rocas en forma de dragones, tortugas o lo que a cada cual le dicte su imaginación.




Cara oeste de Cabrera



La última parada en Cabrera, antes de entrar en la ensenada donde pasaremos la noche, es la Cova Blava, o cueva azul en castellano. Para visitarla, los barcos se quedan al pairo a unos 100 metros de la cueva, y los visitantes tienes que ir a nado o con la dingui. Así lo hacemos, primero bajamos Marini, Patri y yo, ellas a nado y yo remando. Se llama cueva azul, porque el reflejo de los rayos de sol sobre el agua en este lugar le da un intenso color azul, precioso.




Foto submarina en la Cova Blava


Sobre las 18:00 llegamos por fin a nuestra boya blanca, al fondo de la ensenada de Cabrera. Como vamos con inercia, nada más parar el barco ya estamos montando el motor fueraborda y preparando la excursión a tierra para subir al castillo.



El castillo de Cabrera


Una hora más tarde estamos en lo alto del castello.. las vistas son preciosas desde aquí. El sol aún está bastante arriba, y nos damos cuenta de que podríamos haber esperado un poco y subir mejor al atardecer para ver la puesto de sol desde lo alto de la montaña...



Panorámica de la ensenada desde lo alto de la torre


Aun quedan dos horas para el ocaso así que decidimos tomarnos unos granizados de limón en la cantina del pequeño puerto y de paso comprar hielos para los posteriores gin tonics en el barco.







Cabrera es un sitio ideal para observar las estrellas de noche, aunque por desgracia estos días la luna está casi llena e ilumina el cielo fuertemente. Por otro lado, los mosquitos en estos lares son voraces, y a pesar de que nos rociamos con el spray anti-mosquitos, éstos parecen inmunes y nos atacan por doquier.. así que después de cenar y tras una última copita nos vamos rápido a la cama.



6º día – jueves , Santa Ponsa


Hoy tocaba madrugar: hasta Santa Ponsa tenemos 35 millas, aproximadamente 6 horas de travesía. Mi hermana ha encargado una paella en el restaurante en la playa para las 15:30, así que tenemos un horario que cumplir!

A las 8:00 HRB, tras un breve baño matutino y llenar una cafetera, soltamos la amarra de proa. El plan es desayunar mientras hacemos camino.

Con puntualidad alemana, a las 14:00 llegamos al fondeadero de Santa Ponsa. Hemos tenido que hacer todo el trayecto a motor, aprovechando eso si un flojo viento del través con mayor y génova.

Fondeamos lo más cerca posible del chiringuito donde vamos a comer, y antes de bajar a la playa ya dejo el barco preparado para pasar noche, con el rutinario cabo de boza al ancla y la botavara retenida.

Después de comer, Guillermo pasa por Urgencias porque había amanecido hoy con la cara y las manos hinchadas. Según le dicen en el hospital, es una reacción alérgica a la picadura de los temidos “mosquitos tigre” de Cabrera!!

Pasamos la tarde a bordo con nuestros invitados: Ana y Fernando, con Harry y Nella, que se bañan por primera vez en “alta mar”...




Baño de mar de toda la familia




"ehhh..  que pasa por ahí dentro!!.."




7º día - viernes, Illetes y Palma


Último día! El plan para hoy es entrar en la bahía de Palma y acercarnos a ver la regata de la Copa del Rey que empieza a partir de las 13:00. Después comeremos en Illetes y a las 17:00 tenemos que estar puntuales en el puerto de Palma.

Antes de zarpar, Marini y un servidor remamos hasta la playa a comprar unos sacos de hielos, porque, desde ayer, la nevera del barco está estropeada y ya no enfría nada de nada. No sabemos que le pasa y hemos quedado con la empresa de charter que ya lo revisarán en puerto esta tarde. Por suerte apenas nos quedan provisiones, pero para enfríar las cervezas y el agua apañamos una nevera de “respeto” con el balde de incendios y los hielitos..

Al salir de la bahía de Santa Ponsa, vemos que hay buen viento para navegar, entre 12 y 16 nudos, aunque, en el rumbo hacia la entrada de la bahía de Palma, por el cabo de la Cala Figuera, sopla de proa. Así que vamos dando bordos de ceñida, a buen ritmo durante un par de horas. Finalmente, ya en la punta de la Cala Figuera encendemos motor, porque ya es pasado el mediodía y desde donde estamos aún ni vemos los barcos de la regata..

Ya dentro de la bahía, con prismáticos, empezamos a ver los mega-veleros, pero el campo de regatas está en la otra punta de la bahía, por Cala Blava.. es decir superlejos, y encima a barlovento de nuestra posición. A tope de vueltas de motor y con velas, aceleramos rumbo a la regata. Finalmente a cierta distancia prudencial decidimos pararnos.

Aprovecho para practicar la maniobra de acuartelarse o parada de seguridad. Con ambas velas cazadas para ceñida, sin tocar escotas voy aproando el barco hasta tener mínima velocidad. En ese momento, timón hacia virada y cuando el foque se ha acuartelado y el barco empieza a virar a sotavento hay que cambiar la rueda hacia el lado contrario, a barlovento y dejarla fija en esa banda. El barco se queda quieto, flotando como una boya, con el equilibrio del foque tirando a sotavento, y el timón y la mayor contrarrestando hacia barlovento.

Con prismáticos se observan muy bien los bólidos del mar, aunque como compiten varias clases de manera simultanea, es un lío entender nada, unos bajan con espi y otros van subiendo ciñiendo a rabiar. Después de un rato, y como se ha hecho tarde nos vamos a la cala de Illetes a darnos nuestro último baño de la semana.

Illetes, como siempre, y más en estas fechas, está abarrotada, pero como es una parada rápida para comer, echamos el ancla en el primer hueco disponible entre el enjambre de veleros y yates.

Solamente una hora más tarde, sobre las 16:00, toca levar anclas. Creo que he sido algo optimista con los horarios, porque a las 17:00 hay que devolver el barco y aun nos queda parar en la gasolinera a repostar.

Los del charter nos han advertido de que en la gasolinera de Palma suele haber cola por ser el último día, por lo que decido ir a repostar a Calanova, que nos pilla de camino y donde seguro que no hay nadie. Por si acaso llamamos por teléfono para quedar con el marinero del puerto.

El pequeño muelle de la gasolinera en Calanova esta justo en la salida de la bocana del puerto en su cara interior. El viento entra perpendicular al muelle con cierta intensidad, unos 10-12 nudos. La entrada en el muelle, maniobrando para acostar el lado de babor, es fácil. Además la caída de popa a babor con hélice atrás ayuda a colocar el barco.

El problema es la salida. Tras el repostaje (esta vez han sido 30 litros), el marinero sugiere empujarnos para separar el barco. Pero no lo veo. Con tanto viento lateral va a ser complicado separar el barco y sobre todo me dan miedo las rocas que hay justo a continuación del muelle a pocos metros de nuestra proa. A popa tampoco hay espacio porque se han amarrado al codo del muelle unas motoras grandes.




Salida del muelle de la gasolinera de Calanova



Considero que en este caso lo correcto es abrir la popa dando avante con un esprin de proa. Fernando ubicado en proa ya tiene en mano el esprin que había puesto el marinero al entrar. Habrá que abrir la popa bastante puesto que la hélice de este barco tira mucho la popa a babor una vez dé máquina atrás.

Pido a la tripu que ponga alguna defensa más en la amura de babor, y tras soltar el largo de popa doy lentamente avante con rueda a babor. La popa se va abriendo gradualmente pero da la mala suerte de que justo nuestro sobresaliente púlpito de proa está a la misma altura que un pequeño murete que se eleva al final del muelle, y claro al aconchar la proa contra el muelle, éstos empiezan a chocarse. Fer hace lo que puede para separarlos pero la situación me obliga a largar el esprin antes de haber abierto la popa lo suficiente. En consecuencia, al dar atrás nuevamente toca empujar un poco con las manos y bichero para separarnos de las motoras de popa. A pesar de eso, la complicada maniobra sale más a menos aceptable.

Media hora más tarde estamos entrando por la bocana del enorme Puerto de Palma.



Barco transportador de barcos! (Pto de Palma)



Todavía nos espera un último susto previo a atracar en el pantalán de la empresa de charter. El bimini del barco es muy bajo y resta visibilidad y aunque había decidido no quitarlo, a última hora me arrepiento y pido a la tripu ayuda para recogerlo rápidamente. Como para plegar este toldo hay que abrir primero la botavara suelto la escota un momento. Mientras plegamos el bimini, la botavara se balancea de un lado a otro y justo cuando me dispongo a cazarla le da un buen golpe en la cabeza a Patricia que estaba situada en una banda. Por suerte, aunque se hará un buen chichón no parece grave, pero menudo susto nos damos.. y sobre todo ella..

Vaya fallo!! El error es hacer una maniobra tan arriesgada como soltar la botavara, yendo en en marcha y con prisas ...

Hacemos el atraque con viento de popa considerable. Lo importante en este caso es no pararse y meter la popa con arrancada. En caso contrario, si el barco se para y hay que recuperar marcha, al dar atrás la popa se desviará con el efecto de la hélice .. y más aún en este barco.

Ha llegado el final de nuestra excursión náutica. A todos nos quedan aun vacaciones en las siguientes semanas, pero ya de secano.. Contentos de la aventura y de no haber sido finalmente víctimas del calamar gafapasta, recogemos los bartulos y nos despedimos.












Muchas gracias a la tripu del Iris. Hasta pronto!!!


Madrid, Agosto 2014

lunes, 13 de agosto de 2012

Verano en Ibiza y Formentera




Viaje IBIZA-FORMENTERA  (Verano 2012)







Tras explorar en los veranos anteriores las islas griegas, la costa turca y las islas Eolias de Sicilia, en la semana veraniega en velero de este año ha tocado quedarse en territorio nacional. Las Islas Pitiusas, aunque ya conocidas de otras travesías, son siempre un valor seguro, y de las cuales, desde luego, uno nunca se llega a  cansar.

Un aviso a navegantes que se disponen a leer este relato del viaje por Ibiza: citando mi post sobre “Planificar el Viaje”, un buen patrón debe procurar amoldar la ruta a los deseos de la tripulación. Este año, al ir todos más en plan “singles” el plan ha estado motivado por conocer la marcha ibicenca, con sus playas con chiringuitos, dejando algo más de lado la exploración de las maravillosas calas de aguas turquesas ibicencas apartadas de la bulliciosa civilización. No obstante, estando este blog dedicado exclusivamente a la náutica, me centraré en lo sucesivo y  como siempre en los aspectos relacionados con esta gran afición, obviando los temas lúdico-festivos… Por otro lado, por mucho plan de marcha que haga uno en velero por Ibiza y Formentera, la belleza de las playas, las calas y el mar siempre están presentes en estas maravillosas islas.

En resumen, esta ha sido la ruta de nuestra estupenda semana vacacional:



Ruta Ibiza 2012: Denia-Port Roig- Ses Salines-Cala Sahona-Illetes-Espalmador-Puerto Ibiza-Cala Llonga-Puerto Ibiza-Denia




1er día - 15 Julio - Domingo - Check-in y Travesía



El día 15 de julio, del año 2012, domingo, hemos quedado toda la tripulación en la Marina de Denia.

La tripu está compuesta por Laura, Helen, Sergio, Oscar, Carlos, Javi, Adolfo, and myself.

Nuestro barco, el Nannai, es un flamante y velocísimo Sun Odyssey 39i. Por supuesto, con la mayor tradicional con lazy, como tiene que ser…





El Nannai (atracado ya en el puerto de Ibiza, a mitad del viaje)



 Adolfo y yo hemos llegado a Denia a mediodía y después de comer nos dirigimos prestos a hacer el check-in de nuestro barquito. El resto de la tripu no vendrá hasta la noche, pues viajan desde Barcelona. Por tanto nos disponemos entre los dos a revisar la embarcación y a estibar todos los víveres, que muy convenientemente habíamos encargado por Internet en el Mercadona, y que la empresa de charter, ha depositado amablemente en el barco. Jamás una costosa operación de “primer día compra, transporta y carga” ha resultado tan rápida y cómoda ! A pesar de todo, como sólo somos dos, tardamos nuestro par de horitas en colocar todas las botellas, las cosas de frío, los aperitivos, desayuno, etc. (Es una macro-compra calculada para 8 personas y 5 días, así que es mucha tela..)

El barco está en perfecto estado, todo muy bien señalizado y el motor se ve que está cuidado y perfectamente limpio. De hecho, ya hicimos este año La Ruta de la Sal en este mismo barco, el Nannai, y por tanto ya sé que navega estupendamente. Lo único que parece estar en peor estado es la dingui, que se ve algo deshinchada, pero nos la cambian por la del barco vecino. El barquito tiene hélice de proa pero no funciona, así que mejor, que eso de usar la hélice es hacer “trampa”,  que así atraca hasta un niño pequeño y desde luego le resta toda la emoción!

El velero es ideal para 6 personas, con sus 3 cabinas, pero la mesa del salón se convierte, cambiando las patas, en una gran cama, dando espacio para dormir cómodamente 8 pasajeros. En la propia revisión decidimos bajar la mesa y ya dejar lista la cama, que se quedará así durante todo el viaje.

En la revisión vemos que el barco marca 3/4 de gasoil, y Kiko, el gerente de la empresa me ofrece ir un momento a la gasolinera del puerto a repostar. Por experiencia previa con el tanque ya sé que la marca de 3/4 puede indicar en realidad que queda menos de medio depósito, pues en estos barcos, el indicador de nivel no baja nada, y de pronto se pone por la mitad, etc.. Así que no me arriesgo a hacer la travesía hasta Ibiza con un nivel desconocido de gasoil. Pilotamos con la ayuda de Kiko el barco hasta la gasolinera, donde - efectivamente - repostamos más de 40 litros, casi la mitad de la capacidad (90 L) del depósito.

La salida a repostar con Kiko me viene de perlas, no sólo para practicar las maniobras en puerto, sino porque además Kiko es un maestro en el gobierno de veleros, y me da indicaciones muy útiles a modo de lección.

El barco está en un atraque donde el viento entra del través, no hay vecino a sotavento, y la salida es hacia barlovento, así que lo primero que hacemos es quitar la amarra de popa de sota y dar durante unos segundos marcha avante para colocar bien recta la proa. La “colocación” de la proa es clave. Largamos muerto y salimos amollando un poco la amarra de barlovento, a pesar de que no hay demasiado viento lateral, pero es la manera de hacer la maniobra perfecta.

La posterior salida del muelle de la gasolinera refuerza la lección de que la colocación previa del barco en cualquier maniobra es clave. El barco está pegado al muelle por el costado de babor y a proa no hay mucho espacio para maniobrar así que hay que salir marcha atrás. El viento entra (no muy fuerte) por la amura de estribor. Sigo las indicaciones de Kiko al pie de la letra. Lo primero meto toda la rueda a babor y embrago un breve momento marcha avante. De esta manera la proa se pega al muelle y se abre un poco la popa, de manera casi inapreciable, pero lo que hemos hecho con este gesto es colocar el barco para salir. Acto seguido máquina atrás con rueda aún a babor. El barco se separa en diagonal del muelle marcha atrás y la popa se desplaza ligeramente a babor situando el barco paralelo pero ya alejado del muelle. Nuevamente el previo toque avante a babor es la clave del éxito de la maniobra.

Tras esta lección de maniobras, descansamos un poco, a la espera del resto de la tripulación. Sobre las 22:00 llegan nuestros amigos de la ciudad condal, y tras las presentaciones, una ligera cena en la Marina y estibar los últimos trastos, el Nannai zarpa, exactamente a las 00:30 horas. Justo cuando el barco atraviesa la bocana del puerto de Denia, saltan en el cielo los fuegos artificiales, por la fiesta de la Virgen del Carmen, patrona de los navegantes. Es un buen augurio para nuestra pequeña aventura.




Fuegos artificiales en honor a nuestra partida rumbo a las Pitiusas



Durante todo el viaje sopla el Levante, y con una cierta intensidad, de más de 10 nudos. Por tanto, como el rumbo Denia - Ibiza es entre 90 y 100 grados, nos entra exactamente de proa y nos fuerza a ir a motor toda la travesía. Por supuesto con la mayor izada para dar estabilidad. 

Para pasar noche, calculando que tardaremos unas 10 horas para recorrer 55 millas náuticas, decidimos hacer 4 turnos de 2,5 horas. Como Sergio también es patrón, nos repartimos la noche en dos tramos, siendo ambos los patrones de “guardia”. Designamos a 4 tripulantes adicionales que son responsables de vigilar el horizonte y despertar al patrón si ven alguna luz cercana en cada turno. Llevamos el radar que da también mucha tranquilidad en la navegación nocturna.



2º día. Lunes, 16 Julio. Arribada a Ibiza. Puerto Roig y Ses Salines


Durante gran parte del viaje navegamos rumbo al amanecer.





Nuestro primer amanecer en el alta mar


Finalmente la travesía dura algo más de 10 horas, de hecho dura 11, por lo que la última hora se ha quedado sin su guardia, pero como ya es de día la gente ya está despierta y no tiene mayor importancia.

Durante bastantes horas ha soplado Este, sobre todo al final del trayecto y se ha formado mucha ola, probablemente de más de un metro. El barco navega con bastantes pantocazos y se vé bastante frenado. Para reducir un poco los golpes y de paso evitar el flameo de la mayor con el rumbo exacto de barlovento,  damos bordadas con 10-20 grados al viento y la ola, procurando no desviar mucho el rumbo.

La recompensa es la bienvenida que nos brinda la isla de Ibiza con su espectacular paisaje del islote Es Vedrá.





Lado Sur de Es Vedrá y Es Vedranell


A las 11:30 horas llegamos a nuestro primer destino, Port Roig, una cala cerrada al sur de Ibiza, muy protegida del Levante y dónde el plan en origen era descansar hasta la media tarde. 





Arribada a Port Roig (sur de Ibiza)


A pesar de haber dormido poco, la tripu está ansiosa por explorar la cala de Port Roig y nada más echar el ancla, ya estamos bajando el agua la lanchita, con la fueraborda y por supuesto los remos. Para nuestra desgracia descubrimos que los remos son tan cortos, que aunque se pueden enganchar bien en la dingui, no sirven para remar en condiciones buenas una sola persona. Por fortuna, el motor fueraborda funciona a las mil maravillas y aunque le cuesta arrancar a ratos, no va a fallar nada en todo el viaje, salvo porque nos quedemos sin gasolina en varias ocasiones, de tanto usarlo..

Una primera expedición del Nannai, zarpa en la lanchita de inspección, guitarra en mano (!!) rumbo a explorar nuestra primera cala, en busca de la  fauna ibicenca. El resto de la tripu nos quedamos bañando y calentado en el horno de gas los pollos pre-cocinados del Mercadona.







Los exploradores de Puerto Roig



Mi idea preconcebida de echar siesta después de la comida se ve truncada por los deseos de la tripu de dirigir el barco lo antes posible hacia la famosa y aledaña playa de Ses Salines, nuestro próximo hito en el mapa, y dónde hemos reservado una boya para la noche. Por lo visto la fauna de Port Roig no cumple las expectativas de fiesta-ambiente-ibicenco esperado por los navegantes del Nannai...

Ses Salines es una bonita playa en la punta sur de la isla, cercana a los Freus, y desde el año pasado (2011) está prohibido el fondeo de embarcaciones para la protección de la Posidonia del Mediterráneo.

(La reserva de las boyas es gratuita y se hace en el link http://www.balearslifeposidonia.eu/index.php. Se puede reservar hasta dos días antes y hay que llevar a bordo un papel impreso que sirve de justificante.)







Amarrados a una boya de Ses Salines


Este lugar cumple, con creces, nuestras expectativas de fiesta. Tras localizar con cierta dificultad nuestra numerada boya, desembarcamos, algunos a nado, otros en la lanchita, en la conocida playa, que tiene tres chiringuitos chulos con música chill-out (entre ellos el famoso Sa Trinxa).





La "fauna ibicenca" de Ses Salines


La playa está repleta de la gente “guapa” de Ibiza. Pasamos el resto del día en la playa tomando algún mojito y disfrutando del ambiente, que se acaba al atardecer. La gente se mueve hacia otros rincones supongo y nosotros nos vamos al barco, a cenar y a dormir. El mar está como un plato y esta noche toca recuperar el sueño.



3º día - Martes, 17 Julio. Formentera

El plan de hoy es dar el salto a Formentera, bañarnos en sus aguas turquesas y disfrutar del ambiente de la puesta de sol enfrente del Big Sur, al sur de la playa de Illetas. Todos los años intento, al menos un día, acudir a este mágico sitio.

Tenemos boya reservada en Espalmador para la noche, aunque tengo serias dudas de que vayamos a dormir ahí  puesto que este fondeadero está a un par de millas al norte de la playa del Big Sur.

Durante el desayuno, Carlos nos comunica que un par de amigas suyas de Barna se quieren apuntar a la excursión de Formentera. Compruebo en los papeles del barco que nuestro barco está despachado para nueve tripulantes…, pero bueno, solamente es para cruzar al otro lado y son sólo unas 10 millas.

Tras recoger a las amigas de Barna en la playa de Ses Salines zarpamos rumbo a Formentera, hay poco viento pero izamos las velas y a ratos vamos a motor más velas.

Me han hablado muy bien de Cala Sahona así que hasta ahí nos vamos. Está al sur del puerto de las Sabinas, pasada la Punta Gabina. El fondeadero de la Cala Sahona está lleno de barcos, muchos yates de lujo y muchos veleros también, así que fondeamos un poco lejos de la playa. Las aguas son cristalinas y turquesas, espectaculares. Es un sitio que merece la pena visitar.



Yates en las aguas turquesas de Cala Sahona (suroeste de Formentera)




Por cierto que el espectacular color de las aguas del Mediterráneo hay que agradecerlo a la presencia de la Posidonia, planta marina que enriquece el entorno mediante una alta aportación de oxígeno (durante la fotosíntesis).  Somos especialmente precavidos a la hora de soltar el ancla, procurando que caiga siempre en un claro de arena, y perjudicando de este modo lo menos posible a nuestra querida planta.







Espectaculares aguas de la Cala Sahona




Algunos tripulantes deciden bajar a la playa en dingui, a otros se nos antoja ir a nado, a pesar de la distancia. La natación resulta ser algo arriesgada, porque a pesar de ir con gafitas (fundamental), a Laura, una de nuestras visitantes de día, le pica una medusa en el brazo. No es una gran picadura pero sí un buen susto, y seguro que duele.. Nada más llegar a la playa nos vamos a ver al  socorrista, que a su vez nos dirige al chiringuito donde están aplicando a todos los bañistas una servilleta impregnada en vinagre. El vinagre por lo visto es un buen remedio natural contra las picaduras, lo mismo que la orina, que contiene amoniaco. Las aguas de Formentera, al ser tan cálidas, tienen bastantes medusas en verano, por eso es importante nadar con gafas y estar atentos, para intentar esquivarlas.





La playa repleta de turistas de la Cala Sahona



De vuelta en el barco, le doy a Laura el Afterbite del botiquín, - nuevamente yo creo que esto es amoniaco diluido, pero que se vende a precio de oro -  Al rato la picadura casi ha desaparecido.

Las chicas del barco tienen antojo de  tomar una paella y bajar un poco a tierra. Tenemos dos opciones, playa Migjorn, al sur de la isla, famosa por sus arroces, o un chiringuito restaurante en la zona de Illetas, que nos pilla bastante mejor para nuestros posteriores planes. Nos decantamos por la segunda opción y ponemos la proa rumbo a un viejo molino que parece un restaurante.

Decidimos fondear justo enfrente del Tiburón, a la altura del acceso a la playa, ya que después de la comida iremos allí a pasar la tarde.



Playa del Tiburón (oeste de Formentera, al norte del Pto de las Sabinas)


El viejo molino resulta ser el lujoso restaurante “Es Moli”. Para bajar a toda la tripu son necesarios tres viajes con el “chiquitín”.  Hay un pequeño muelle a la puerta del restaurante que facilita el desembarco. El sitio es precioso y tiene unas vistas espectaculares; la paella muy rica. Cómo no, la cuenta asciende a los 50 euros por cabeza ... Parece que algo más arriba, en la playa de Illetes había otros sitios más asequibles, pero como no lo conocemos bien hemos pagado el “pato”, arribando al restaurante más carete de la zona.






Paisaje en la zona al sur de Illetes (Formentera)




Tras la comilona, nos dirigimos a la playa que está al sur del molino. En esta playa es donde se encuentras los chiringuitos del Tiburón y el BigSur; por cierto yo siempre he llamado a esta playa, erróneamente, Illetas. Pero resulta que Illetas es en realidad la siguiente playa más al norte, entre el molino y la isla de Espalmador. En fin, nombres aparte, nuestro objetivo es tomarnos los mojitos al atardecer en el BigSur y contemplar la puesto de sol inigualable de este lugar.




Puesta de Sol desde la playa del BigSur (Formentera)


Nuestro plan posterior era navegar, con la poca luz del ocaso tras la puesta de sol, de vuelta a las Salinas, ya que tenemos que devolver a su playa a nuestras amigas visitantes. Si hubiese boya libre en Salinas ya nos quedaríamos a pasar noche allí y si no, volveríamos a Illetas o similar.  El paso de Formentera a Salinas, por la cara oeste de las islas está libre de obstáculos y considero bastante seguro para cruzar de noche.

No obstante, tras la maravillosa puesta de sol en el BigSur, al  volver todos a bordo y disponernos a levar anclas, resulta que el molinete para levar ancla no responde. Cuando le damos a los botones del mando “up” o “down” el motor no hace ni siquiera el “clac” típico, y tiene por tanto toda la pinta de ser un fallo eléctrico. Realizo las comprobaciones de rigor, pruebo dar voltaje al molinete dando avante desembragado, y compruebo la posición del magneto-térmico (windlass), en varias posiciones. También “reseteo” la energía del barco desconectando momentáneamente las baterías. Incluso desconecto el mando del molinete y pruebo hacer un puente, con un clip, entre los bornes de la conexión de mando, por si fuese un problema del mando. En cualquier caso y como no me fío de haber hecho bien lo del puente también abrimos el mando para ver si tiene algún cable suelto. El mando está en perfecto estado. Me planteo izar el ancla a mano pero es una tarea bastante costosa, y no tengo muy claro como funciona el mecanismo manual de izar y sobre todo el de largar posteriormente, que me preocupa más siendo de noche. Por si esto fuese poco, la luz de navegación de babor (roja en proa) no se enciende por alguna causa.

La situación claramente nos fuerza a pasar noche fondeados en la playa de Formentera, donde estamos perfectamente seguros, así que comunico a nuestras visitantes que esta noche la tendrán que permanecer de invitadas en nuestra modesta embarcación. Informo a Kiko por teléfono de nuestra situación y acordamos que a la mañana siguiente me llamará un mecánico para intentar resolver telefónicamente el problema del ancla.

Como no hay espacio para dormir todos dentro, un par de voluntarios tendrán que dormir fuera con el saco. En cualquier caso, hace una noche estupenda y el único pero es que nos hemos quedado sin hielos para las copillas nocturnas..



4º Día - Miércoles, 18 Julio - Espalmador e Ibiza


Nada más desayunar, mientras esperamos la llamada del mecánico, me pongo manos a la obra a ver como se puede subir el ancla a manubrio. Es más fácil de lo que pensaba: hay que quitar un freno, girando una pestañita, y  abrir la rueda que embraga el molinete con el barbotén, girando la muesca central con la maneta.



Ejemplo del molinete (de otro barco pero con el mismo mecanismo)



De este modo el barbotén puede girar libremente. Por si acaso, ato previamente la cadena con un nudo de boza (y a una cornamusa), para evitar que la misma se vaya al agua al soltar el embrague. De todos modos la cadena no cae al abrir la rueda, seguramente porque haya que soltar algún otro freno y/o darle una patada para que empiece a caer libre.

Para izar, no es necesario sacar la cadena del barbotén. Con la maneta del molinete en la muesca lateral se puede dar vueltas al barbotén (desembragado) en el sentido de subir. Pero esta palanca no tiene fuerza suficiente para mover el peso de los 20 metros de cadena que hay en el agua más el ancla. El mecanismo consiste pues en que un marinero fuerte en proa, con guantes y un poco de fuerza bruta, suba unos centrímetros de cadena, mientras otro va recogiendo dando vueltas con la maneta en la muesca lateral. Con cuidado de que no se salga la cadena del barbotén. Con paciencia y alternando varios marineros “fuertes” finalmente conseguimos subir cadena y ancla.

Por fin podemos zarpar rumbo a las Salinas. He acordado con el mecánico, Jose, en intentar resolver el problema del molinete cuando estemos tranquilamente amarrados en una boya en Ses Salines.




De regreso a Las Salinas



El plan para esta noche es atracar en el puerto de Ibiza y como aún no tenemos un amarre reservado en dicho puerto me dedico, durante el breve paso de islas, a llamar a todos los números de las marinas y clubes que aparecen en las fotocopias de mi libro Imray de las Islas Baleares. Por fin, conseguimos comunicar con el Club Naútico de Ibiza, que por fortuna tiene amarres disponibles, eso si, al módico precio de 156 euros / noche.

Al tomar la boya en Salinas, llamo a José.  Es el mecánico de la empresa de charter, y resulta que nos conocemos personalmente de un cursito que nos impartió de mecánica de barcos el pasado mes de Febrero en Denia. El tío, claro, sabe latín, y en cuanto le explico los síntomas y las pruebas previas que ya he realizado me dirige directamente al problema, que parece ser recurrente en este modelo de barco.

Me dice que compruebe la conexión de un relé conectado al alternador, de donde sale la electricidad dirigida al molinete. Este relé se encuentra justo detrás del alternador y se puede observar desde el hueco del motor de la cabina de babor de popa. Al quitar la tapa del hueco del motor veo el relé, un cajita negra detrás del alternador, de la cual salen varios cables finos, dos de ellos sueltos y pelados. ¡ qué mala pinta..! Mando unas fotos con el móvil a Jose y él me devuelve otra foto desde un barco idéntico en puerto con la conexión como debe ser.



Cables de 12V "sueltos" detrás del alternador






"Como tendría que estar" (foto de otro SO39 "sano" en la base)


Gracias al intercambio de fotos el arreglo necesario está clarísimo. Aunque el empalme que efectúo sobre el conector “faston”, con la  poca holgura en los cables, resulta una pequeña gran chapuza. No obstante … funciona!!! Milagrosamente el molinete vuelve a funcionar. A ver cuánto nos dura la chapu…

Durante la operación de reparación, los marineros han llevado a nuestras bellas invitadas a tierra, sanas y salvas, o casi, y zarpamos rumbo a visitar la famosa isla de Espalmador, al norte de Formentera. Es decir, otra vez, proa al sur. Ya casi me conozco este paso de memoria...

En Espalmador también está protegida nuestra hermosa planta mediterránea mediante boyas, y no como no tenemos reserva nos agarramos a la última que queda libre, con la esperanza que no aparezca su legítimo dueño. Una expedición baja al magnífico islote de arena, con ánimo de visitar los lodos del centro de la isla. 





Barcos amarrados a boya en S'Espalmador

Como hemos quedado para comer con otras amigas, y están en la vecina playa de Illetes, a aproximadamente  una milla de nada, Sergio y yo vamos con en el barco a buscarlas. Con la dingui nos parece demasiada distancia y es peligroso vadear el paso entre Espalmador e Illetas.

En una media hora estamos de vuelta en la boya de Espalmador. Los excursionistas en tierra vuelven a bordo y nos informan que no han podido llegar a los lodos, pues han olvidado llevar las chanclas, y el suelo quema bastante. Mientras unos se bañan, otros preparan la comida.

Después de comer retornamos a nuestra última visita a la playa de Illetas y ponemos rumbo al puerto de Ibiza. Calculo que el paso por los Freus desde Formentera a Ibiza son algo menos de dos horas. Llegamos al puerto de Ibiza sobre las ocho de la tarde.






Paso por los Freus (vista desde Dalt Vila en Ibiza)




Arribada al Puerto de Ibiza



El atraque en el muelle exterior del Club Náutico de Ibiza es fácil por la cantidad de espacio de maniobra que tiene, y lo único es que el marinero nos asigna un hueco que no tiene barco a sotavento. Hay bastante viento lateral. La maniobra sale perfecta porque me aproximo bastante al barco de barlovento y nada más asegurar la amarra de barlovento en la popa, doy máquina avante para evitar que la proa se abra. De esta manera, el resto de marineros pueden fijar el muerto de proa tranquilamente.

Mientras repostamos nuestros vacíos depósitos de agua, la tripulación se ducha y se acicala para la esperada y larga noche ibicenca...


5º día - Jueves, 19 Julio - Cala Llonga y de nuevo puerto de Ibiza


A pesar de la larga juerga nocturna, sobre las 10 am la tripu ya está despierta ... , que en este pueblo hace mucho calor. Durante el desayuno en la cafetería del Club decidimos por mayoría repetir noche en el puerto de Ibiza. La noche en la capi nos ha gustado y por otro lado la gente se ha quedado con ganas de hacer más compritas y visitar el castillo del Dalt Vila.

En plan originalmente trazado era pasar esta última noche a la cara oeste la isla, cerca de San Antonio, para desde allí dar un salto de mínima distancia a la península, en la madrugada del día siguiente. Pero como hemos cambiado los planes, decidimos irnos a comer y descansar un poco a una cala que esté en el sentido contrario, hacia el nor-este. Elegimos la Cala Llonga, que tiene buena pinta y está tan sólo a 5 millas del puerto de Ibiza, ya cerca de Santa Eulalia.

Pasado mediodía llegamos a la cala, que es preciosa. Como la mayoría de las calas de la zona norte está repleta de pinos (de ahí el nombre de Pitiusas - islas poblada de Pinos en griego). Está muy resguardada, dentro de un entrante de tierra natural. Tiene una playa fantástica con varios hoteles y se ve que es un sitio de veraneo guiri muy bonito.






Acantilados y pinos en Cala Llonga


El único pero es que el sitio es un poco estrecho para los barcos y nos obliga a echar el ancla un poco lejos de la playa, donde tenemos casi 10 metros de profundidad. Al ir a tirar cadena, vemos que el molinete nuevamente no funciona. Compruebo en el acto que los cables del relé empalmados el día anterior se han vuelto a soltar, como por otro lado era de esperar tras tremenda chapuza… Hacemos un amago de soltar cadena a mano, de hecho soltamos unos metros, pero justamente vemos una boya privada libre en el centro de la cala, y por no liarnos más con la cadena, decidimos tomarla prestada por unas horas.

Tras la natación de turno, la visita a la playa y la comida de rigor, zarpamos de nuevo rumbo al puerto de Ibiza. Una vez más se aplaza la siesta, porque sino se nos vuelve a echar la tarde encima y no dará tiempo a las compritas y la visita al Dalt  Vila.




De vuelta en el Puerto de Ibiza (vistas del castillo de Dalt Vila)


Antes de realizar el atraque de nuevo en el Club Náutico, pasamos por la gasolinera de la Marina Botafoch. Seguramente nos hubiese dado el depósito para llegar a Denia a motor, pero es mejor no jugársela. Como hemos llegado pronto al puerto, esta vez sí que da tiempo para visitar la ciudad de día.





Vistas del Puerto de Ibiza desde la parte alta



La segunda noche de marcha en la capital ibicenca se nos dá igual de bien que la primera, solamente que a las 6:00 am hemos acordado levar anclas.



6º día: Viernes, 20 Julio - Travesía de regreso a Denia


A las 5:45 sube a bordo el último tripulante del Nannai y a las 5:50 ya estamos saliendo del amarre, aún de noche, pero ya a puntito de amanecer. No hay apenas viento así que vamos a motor. Durante el paso de los Freus solamente quedamos en cubierta Javi y yo. Yo pendiente de tripular el barco por el Freu grande, un poco al sur de Ahorcados, y Javi haciendo fotos de la espectacular salida del sol, por el horizonte a nuestra popa.






Rumbo a la península, cruzando los Freus con el amanecer en la popa



Pasado Es Vedrá, muerto de sueño, despierto a uno de los tripulantes que la noche anterior se había acostado antes y me voy a dormir un rato.

A mediodía, coincidiendo con el pronóstico de la meteo, ha subido el viento hasta unos 10 nudos y además sopla Sur, es decir nos pilla muy bien para un través. Nos disponemos pues a subir la mayor. Por no perder rumbo al aproarnos, y sin reducir la velocidad del barco, probamos una maniobra propia de las regatas. Para izar la mayor, en marcha y con viento de través abrimos la botavara inicialmente empujándola a mano, hasta ponerla casi proa al viento. De este modo podemos izar la vela sin la necesidad de aproar el barco.

Sacamos el génova y como vamos un poco justos de tiempo, inicialmente continuamos la marcha con motor y velas, llegando a los 7 nudos. Pero el viento sigue subiendo y comprobamos que al poner punto muerto, las velas nos da una velocidad de algo más de 6 nudos. Así que quitamos motor y emprendemos la segunda mitad de viaje a vela.

Sigue refrescando, ya vamos por los 16 nudos, y nuestro veloz barco marca en el GPS la velocidad de 8 nudos! Vamos bastante escorados pero cómodos. Ya casi llegando a Denia, el viento está estable en 18 nudos, con rachitas de 20-22 nudos. Desde hace un rato me he planteado poner un rizo, o al menos enrollar un poco de génova, porque con 18 nudos vamos sobradísimos de vela, y el gobierno empieza a ser complicado.

Tendría desde luego que haber puesto el rizo hace un rato pero ya prácticamente estamos llegando y en su lugar encendemos motor y recogemos las velas. Aunque aproamos un poco el barco, con la fuerza del viento cuesta horrores enrollar el génova. El truco es irse a proa y tirar del enrollador casi desde el tambor. Gracias a esto logramos enrollar el génova justo cuando desde el amenazador cabo de San Antonio nos llegan ya rachas de más de 25 nudos.

Sanos y salvos, y en muy buen tiempo, arribamos por fin a la Marina de Denia. Hemos recorrido tan sólo unas 20 millas a motor desde la última vez que repostamos pero aún así volvemos a la gasolinera de Denia donde echamos, efectivamente, sólo unos pocos litros de gasoil.

Sobre las 4pm atracamos finalmente en nuestro pantalán. Kiko nos informa que tenemos que abandonar el barco lo antes posible pues hay otros clientes esperando para llevarse el barco esa misma noche, así que nos toca recoger y empaquetar todo rápidamente. En cualquier caso, la tripulación de Barna tiene prisa por pillar carretera para no llegar a sus casas a las mil. La gente está agotada de la travesía, y deseando volver a la vida de secano, yo sin embargo me volvía a Ibiza y me quedaba en mi barquito un mes más..

Para despedirnos, nos tomamos una coca-cola en un bar de la Marina. Han sido 6 días muy intensos y divertidos. Algunos vuelven al curro, mientras otros continuamos nuestro periodo vacacional, pero ya como paisanos de tierra firme…





Atardecer en Formentera


Hasta la próxima amigos!



Kike, 14 de Agosto , 2012