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sábado, 15 de agosto de 2015

Ruta por el Golfo Sarónico

(Agosto 2009)


Este año 2015, por motivos familiares no he podido organizar la semana de barco vacacional. En su lugar me he decido a narrar, en este post, la que sin duda considero, hasta la fecha, mi mejor aventura náutica: la que viví en las islas griegas del Golfo Sarónico en el verano del 2009!

Si si, ojo al dato, año 2009, es decir hace 6 años ya.. y bastante antes de empezar con este blog.. por tanto dos “disclaimers”:
  • Siendo uno de mis primeros viajes como patrón, con relativa poca experiencia, la cantidad de errores y por tanto aprendizaje y lecciones aprendidas se multiplica, considerando además la complejidad de las maniobras de atraque por estos lares. Muchos de mis apuntes de náutica, transcritos a este blog, son fruto de este viaje..

  • La información sobre las calas y los sitios que pueda recordar seguro que ya no es muy válida.


Poros, Grecia, Agosto 2009




La Planificación del Viaje

Antes de nada, destacar la relevancia de planificar bien en el viaje. Grecia comprende cientos de islas por las que se puede navegar y una variedad de destinos de charter, a saber, Jónico, Cícladas, Dodecaneso, Sarónico, Esporadas, y dentro de cada una, según el tiempo y las ganas de hacer millas se abre un abanico de posibilidades y rutas.

Cuando la gente habla de islas griegas, se vienen a la cabeza las de más turismo internacional, Santorini, Mikonos, Lesbos, etc. Pero justo estas son las islas Cícladas, en medio del canal del mar Egeo, y en verano NO se recomiendan para nada como destino en velero: la razón es que en los meses de julio y agosto sopla siempre el famoso y temido Meltemi, un fuerte viento del norte que sólo aparece estos dos meses. Por lo visto, a veces sopla un poquito, 30 nudos!.. y a veces sube algo más, a 50 nudos..

Conclusión, descartado navegar por las Cícladas en verano. Otro destinos entonces posibles son el mar Jónico (, al parecer demasiado tranquilo y sin viento), el Dodecaneso, en el lado turco, las Esporadas, y el Golfo Sarónico, entre Atenas y la península del Peleponeso.




Zonas de navegación en Grecia


Con la intención de visitar además Atenas durante unos días y por la facilidad de llegar al punto de origen, la opción del Golfo Sarónico parece ideal, así que elegimos este destino. Además, aunque no llega a soplar el Meltemi de lleno, sí parece que se notan sus efectos, por lo que el destino parece “divertido”, con el viento asegurado.

En el caso del golfo Sarónico además, aparte de visitar islas y pueblos bellísimos está el aliciente de la arqueología, con posibilidad de ver templos dóricos, anfiteatros, ruinas griegas etc.

Por supuesto en la vital preparación de la ruta (-Greek Water Pilot en mano-) entran en juego todos estos factores, islas que ver y dónde pernoctar, arqueología, vientos, etc. Parece que con sólo una semana de chárter, con base en Atenas no llegaremos mucho más lejos de la isla de Spetses:




La ruta por el Golfo Sarónico: Egina, Poros, Ermioni, Spetses, Hidra, Poros, Atenas




Por último en lo referente a la preparación, en este caso, leyendo sobre planes de chárter en las islas griegas, me di cuenta que todos mencionaban el temido atraque con ancla, también llamado a la “mediterránea”, en los pueblos griegos, donde es gratuito amarrar pero no hay muertos, por lo que hay que echar el ancla en puerto para amarrar la proa. Un poco de lectura y preparación sobre cómo realizar esta maniobra me vino muy bien. Podéis leer sobre esta técnica en detalle en mi post de mayo 2011.

Por cierto que me olvido de la tripu: compuesta por Miri, Noe, Ali, Rafa, Juanan. Todos novatos en los artes marineras, aunque los primeros cuatro de la lista ya habían compartido conmigo aventuras en algún chárter previo.




La tripulación al completo del Catrina, en la base ateniense de Alimos





Primer día - sábado: Vuelo a Atenas y salida rumbo Egina


Madrugón en Madrid. Por suerte tenemos un vuelo directo Madrid-Atenas y a mediodía llegamos a la Marina Alimos Kalamaki, al sur de la ciudad de Atenas, donde hemos alquilado el “Catrina”, un Sun Odyssey 36i nuevo, de 3 cabinas, ideal para 6 personas.

Tras la ardua tarea de hacer la mega-compra para el avituallamiento de toda la semana y el exhaustivo check-in del barco, a las 18:00, por fin, largamos amarras, rumbo a Egina, nuestra primera isla del golfo.

El plan es fondear en Agia Marina, en la cara noreste de la isla de Egina, ya que está a la mínima distancia de Atenas (12 millas) y encima está justo debajo del templo de Afaia, un templo dórico de obligada visita.

Vamos casi todo el trayecto a motor a toda máquina, 6,5 nudos, para llegar al fondeadero antes de que se haga noche cerrada. Por supuesto con la mayor izada. Los cabos del lazy están muy tensos y nos dificultan mucho la tarea de izar la mayor, y aunque perdemos algo de tiempo, finalmente amollando un poco estos cabos conseguimos deplegar la vela.

Justo antes del ocaso, llegamos a la pequeña bahía de Agia Marina, y echamos el ancla cerca de un pequeño muelle, donde pasamos nuestra primera noche.



Segundo día - Domingo: Visita al templo de Afaia y Poros



Amanecer en Agia Marina, isla de Egina


El plan de la mañana es visitar el templo, uno de los más famosos de Grecia, al parecer de importancia similar al Partenón de Atenas. 

Normalmente los turistas van hasta la capital de Egina, en la cara opuesta, donde hay autobuses de que atraviesan la isla para visitar el templo. Pero desde donde estamos fondeados nosotros solamente supone una caminata de un par de kilómetros, eso sí monte arriba.

Como nos vamos de excursión me da reparo dejar la dingui atracada en la costa, sin vigilancia. Además somos el único velero fondeado en la bonito cala. Así que tras hacer dos viajes para descargar a la tripu (.. la lanchita es un poco peque y no cabemos los 6), me vuelvo solo al barco, donde ato la dingui y me tiro al agua para alcanzar la costa a nado. (A la vuelta tocará la maniobra inversa claro..)



Maniobras con la dingui (en Agia Marina)



La excursión al templo merece mucho la pena, somos los primeros y los únicos visitantes, parece que los autobuses aparecerán un poco más tarde.





Excursión al templo de Afaia, Egina


Como hemos madrugado para la excursión del templo y así evitar el calor del mediodía, a las 12:00 ya estamos de vuelta en el barco, y listos para zarpar.


El destino planeado en origen es Hidra, saltándonos Poros que en principio lo dejaríamos para la ruta de regreso. Pero está soplando viento del norte algo fuerte (el Meltemi!), por la aleta, y con este rumbo y el mar de viento que se forma, la tripu se empieza a marear. Además he cometido el fallo de largar todo el trapo y pasamos un rato dando bandazos hasta que conseguimos poner un rizo para estabilizar la nave.

Así que para evitar más mareos, cambio de planes, nos vamos a Poros, mucho más cerca. 



Rumbo Sur, con el Meltemi soplando por la aleta


Nos aproximamos por la cara oriental de la isla. Pasada la hora de comer, antes de dirigirnos al pueblo, decidimos hacer una parada corta para bañarnos y pasar la tarde en una calita resguardada al sureste de la isla, previa al paso por el estrecho canal de Poros.




Bañito en una cala al Este del canal del Poros



En esta cala coincidimos con un velero de casco naranja muy chulo, con pabellón español. (Por cierto que nosotros hemos traído de casa una banderita española que llevamos izada a estribor… es mi primera salida a aguas extranjeras..)

El caso es que al saludar a la tripu del barco vecino aprovecho para preguntarles a voces por las posibilidades de atracar en el pueblo de Poros. La chica a la distancia me replica que si queremos “info” que subamos a bordo y así hablamos como seres civilizados.

Así que me tiro al agua y me acerco nadando. La chica se llama Silvia, muy amablemente resuelve todas mis dudas y me da consejos útiles sobre la zona en general. El barco una pasada, se nota que es particular, con mucho espacio para libros y vida a bordo. Me cuenta que ella y su marido, Johan, llevan un año navegando, recorriendo todo el Mediterráneo saliendo desde Valencia! Cuando me despido me da una tarjeta con la dirección de su blog. Se trata del Alea y podéis seguir sus aventuras (yo desde entonces lo hago) en http://viajesaleatorios.blogspot.com.es/

A última hora de la tarde, zarpamos rumbo al puerto de Poros. Tenemos que atravesar el estrechísimo canal de Poros, pero despacito y siguiendo al pie de la letra las instrucciones del derrotero, lo atravesamos sin problemas.


Arribada a Poros (desde el lado oriental del estrecho)


Buscamos una plaza libre donde atracar, con algo de nervios, por estrenarnos en la temida maniobra de atraque con ancla. 




Buscando "plaza libre" en Poros


Por suerte la maniobra sale bien: calculando sonda para ver a cuantas esloras debemos largar ancla, me pongo perpendicular al muelle (para evitar cruzar cadena con las de los barcos vecinos) y mando a Miri a proa a manejar el ancla. En esta maniobra, la habilidad del “marinero del ancla” y la coordinación con el patrón es crucial. Una vez que se tira el ancla hay que esperar a que toque fondo y entonces se da marcha atrás para clavarla bien y después mantenerla algo tensa para que no se vaya la proa. Hay que ir filando cadena acompasando con la marcha atrás. 

El pueblo de Poros es precioso, con las casitas cubriendo todo el monte. Nuestra primera cenita griega en el abarrotado puerto, deliciosa. Parece que esta isla es el lugar favorito del turismo local, nos encanta!



Rica cena griega en Poros



Lo único malo del sitio es que pasamos a noche bastante incómoda: dormir atracados en puerto, con los ferries pasando, el ruido de las amarras y el calor siempre tiene sus inconvenientes.



3er día Lunes: Rumbo Ermioni


Nos han recomendado visitar Ermioni, un bonito pueblo en la cara norte del golfo de Hidra, en la costa sur de la península del Peleponeso.



Rumbo al golfo de Hidra, con portantes



De camino, para comer, fondeamos a la entrada del canal de Hidra, en su lado norte, pegados a un islote con forma de rana.



Parada para comer en la isla de la "rana"



Al atardecer llegamos a Ermioni.



Atardecer en Ermioni


Intentamos entrar en el pequeño puerto rectangular, en busca de amarre, pero no hay sitio. Me veo además forzado a hacer una ajustada ciaboga para salir del pequeño espacio en el que me he metido, donde además sopla bastante viento…

Cuando se entra es un espacio estrecho hay que planear la salida del mismo.. me salva que nuestro velero es pequeño y manejable.

Finalmente echamos el ancla en un agradable fondeadero al norte del pueblo.



Supervisando la maniobra de fondeo...


Bajamos a cenar con la dingui, que por cierto a estas alturas del viaje está pinchadísima y apenas aguanta un trayecto sin quedarse hecha un churro, lo cual nos obliga a hacer todas las expediciones con el hinchador a bordo.

En Ermioni, para no perder el ritmo, nos damos de nuevo un festín a base de Gyros y ensalada de queso feta. (Desde luego, el plan de Grecia no es recomendable para el que quiera adelgazar..)

Pasamos esta vez una noche estupenda. Siempre lo digo, fondeados en cala se duerme mucho mejor, sin ruidos y sin calor, con el mar como un plato, virando suavemente alrededor del ancla.



Hinchando la dingui antes de cada trayecto


4º día - Martes: Spetses


Antes de salir, toca llenar los depósitos de agua. Dentro del puerto de Ermioni sigue sin haber sitio, pero en el muelle exterior sí hay un par de huecos donde se puede realizar un atraque con ancla. Esta vez la maniobra sale algo peor y tengo que hacer dos intentos hasta que consigo colocar el velero amarrado al muelle.

Tras repostar agua y hacer una pequeña comprita de reavituallamiento, zarpamos por fin rumbo a Spetses, nuestro “final de trayecto”. No iremos más lejos puesto que aún toca pasar por Hidra y volver a Atenas en los días que nos restan.



Aproximación a la capital de Spetses


La isla de Spetses está aborratada de veleros y solamente hay sitio fuera del puerto en una zona de rocas donde se puede, como no, atracar con ancla y donde ya hay una multitud de veleros.


Buscando atraque en Spetses


En este caso, como la popa habrá que amarrarla a las rocas, mando a "los chicos" con un cabo largo a las rocas para ir preparando la amarra (de barlovento) de popa. Por cierto que el as de guía que dejo listo en el extremo del cabo tiene que ser grande para abrazar una buena roca..


Fondeo con cabo de tierra a la entrada del pueblo



Al completar la maniobra y dejar nuestro velero bien paralelo a los otros, con las amarras y cadena bien tensas, el patrón de un velero que resulta estar atracado perpendicular a nosotros a cierta distancia en el codo opuesto de las rocas nos grita en inglés “tomorrow 7:00AM I am leaving”!!

Vaya, no me había dado cuenta, nuestra cadena, al igual que la de casi todos nuestros vecinos de este lado de las rocas, descansa encima de la cadena de los barcos que están en el lado perpendicular y que han llegado antes.. así que mañana nos tocará levar ancla cuando el vecino del lado opuesto quiera zarpar. Parece que son las reglas del juego..

Spetses es precioso, a diferencia de los pueblos previos en éste están prohibidos los coches y las motos, y solamente se puede ir en burro. Es un sitio mágico, y como en el resto de islas se cena fantásticamente bien.



5º día - Miércoles: Rumbo a Hidra


7:00 AM, efectivamente, el vecino patrón nos despierta a todos con ruido de bocina. Todos en pie, y maniobra de levar ancla, para que pueda zarpar el otro.



Amanecer en Spetses


Como ya estamos libre de amarres y aunque es prontísimo, aprovechamos y nos vamos ya rumbo a la isla de Hidra. El plan es navegar a la cara sur de la isla, a alguna de las calas que recomienda nuestro derrotero.





Sur de la isla de Hidra



Pero el fondeo en la cara sur donde pensamos pasar el día (y echar la siesta) no es bueno, estamos en una cala abierta y con mucho viento, así que pasamos muy poco rato. 



Cala Nicolaus, en el sur de Hidra



De camino a Hidra de pronto noto como el motor no engrana bien y da algún tirón. Es como si la hélice tuviera algún plástico o similar. El caso es que al rato todo vuelve a funcionar bien, y aunque pienso en mirarlo en puerto, la verdad es que después me olvido un poco del tema…


Sobre las 15:00 ya estamos entrando en el puerto de Hidra.




Arribada a la capital de Hidra




Ha sido buena idea llegar al puerto de Hidra pronto, porque es bastante pequeño y tiene fama de que en verano está hasta los topes. Además en la cara norte de la isla, dónde se ubica el puerto, aunque hay algunas calas, con el viento del norte que se espera que suba no parecen practicables.

De hecho, dentro del puerto nos toca echar en ancla en segunda fila, con los barcos perpendiculares al muelle. Los patrones de los otros barcos nos ayudan con las amarras de popa y los esprines. Algunos cabos van a las cornamusas de los vecinos, y por la popa, las amarras más largas al muelle. Todo un lío, que se complicará más aún con los barcos que llegarán durante el resto del día y se ponen en tercera e incluso cuarta fila..




El lío de barcos atracados en fila


Al lado nuestro hay una pareja de abuelillos ingleses, muy agiles para su edad, que por lo que nos cuentan viven a bordo todo el año, pasando gran parte del invierno en los puertos griegos. Ahora que es verano disfrutan de la visita a bordo de sus nietos.

El caso es que el abuelillo, muy amable, al verme algo novato, me da una lección de cómo lanzar cabos a distancia, y además me recomienda empalmar las amarras con ases de guía que son mucho más resistentes que cualquier otro nudo para unir cabos.

A lo largo de la tarde, parece que el viento sube cada vez más fuera del puerto y para evitar sorpresas nos recomiendan atar una nueva amarra desde nuestro barco al muelle. Vamos a tener que soportar el peso de los barcos que amarran en tercera y cuarta fila..

Al atardecer atravesamos el puerto con la dingui, sorteando los barcos. El sitio donde aparentemente todo el mundo deja las dinguis nos parece algo alejado y decidimos dejar la nuestro en un hueco que vemos entre dos barcos pesqueros, pegadito a la zona de los bares.

El pueblo de Hidra es precioso, tampoco aquí permiten vehículos motorizados. Tras una espectacular puesta de sol recorremos las románticas calles peatonales en busco del restaurante ideal donde celebrar el fin de fiesta.






Atardecer en Hidra


De camino al barco, con noche cerrada, nos encontramos que la dingui ha quedado encerrada entre los barcos pesqueros que han llegado después, bloqueando el paso. Eso nos pasa por ser los más listos del lugar.. Nos toca desmontar la fueraborda y entre todos, con bastante esfuerzo, sacar la lanchita del agua. Dando la nota y entre risas, la transportamos por tierra, hasta un hueco de agua con paso libre.



Dando la nota en el puerto de Hidra



6º Día: Jueves, rumbo Egina, vía Poros


Fuera del puerto hay mucho viento, el parte da fuerza 7 (30 nudos) y tenemos que atravesar el canal de Hidra, donde el Meltemi entra con dirección noreste, al hacer codo por la esquina de la península.

Nos planteamos permanecer en puerto pero tenemos que hacer bastantes millas y entrar en Atenas mañana. El mal rato va a ser solamente para cruzar el canal de Hidra dirección norte, y luego ya podremos avanzar al resguardo de la costa.

A la hora de zarpar, pedimos al velero que está delante nuestra, en tercera fila, que leve su ancla para poder salir nosotros, pero no quieren y nos proponen intentar salir con una amarra en su lado y una maniobra rara. Al final, por ser demasiado bueno, les hago caso y efectivamente liamos las anclas al levar la nuestra. Conseguimos separarlas con un nudo de boza que atamos bajando con la dingui, en fin todo un espectáculo y un lío.. Tendría que haber tenido más autoridad y ordenar al vecino que se quite, que para eso ha llegado más tarde!




Desenrredando anclas..




Atravesamos el canal de Hidra con fuerza 6-7, y rachas de 35 nudos. Toda la tripu sentada en la bañera, y yo con arnés y chaleco por si hay que subir a proa, con dos rizos en la mayor y todo el rato a motor.


Sin incidentes llegamos a Poros, atravesando nuevamente el canal del sur. La parada para comer es en la Cala Rusa, pasado el pueblo de Poros, un lugar precioso y amplio, donde más por deporte que por necesidad atracamos con un cabo a las rocas. (En realidad si se puede evitar es siempre más seguro y más fácil fondear sólo con ancla, pero eso lo digo ahora, en esos momento no lo tenía claro..)



La cala rusa



Después de comer, sin tiempo para la siesta zarpamos rumbo a Egina. La idea es pasar noche en el puerto de Egina (capital), próximos a nuestra arribada en Atenas al día siguiente.

Una vez pasada la isla de Poros, rumbo norte, y a motor, ya que el viento es de proa y queremos llegar a tiempo al pueblo, empiezan nuestros problemas.

Bruscamente perdemos arrancada, y vemos que el motor de pronto ya no engrana bien... ¿Nuevamente el problema de la hélice del día anterior (que no había vuelto a mirar)? Me da la sensación de que sí entra la marcha y funciona el ralentí .. y entonces ¿no funciona el acelerador ?

Estamos en medio del canal, a unas 7 millas de la isla de Egina y aún a 3 millas de Poros. Durante un rato navegamos con bordos de ceñida hacia el norte. Calculo que a este paso llegamos a Egina justo antes del anochecer, pero ya no a puerto, sino a alguna de las calas pequeñas de la cara sur.  Para este plan vamos muy justo de tiempo y no sabemos que cala es mejor, ni si llegaremos con luz, y encima tocará fondear a vela. Mucho estrés..

Juanan me convence que si tenemos problemas es mejor dar la vuelta, y así lo hacemos.

Buena decisión: además con el viento, ahora de popa, vamos dando divertidos bordos de largo y recorremos las 3 milla hasta Poros en menos de una hora, con tiempo de sobra antes de anochecer.

Al norte de la isla de Poros, en el paso entre Poros y el Peleponeso veo en el mapa una cala, que aunque es algo estrecha parece al resguardo del viento. Desde aquí podremos echar al ancla y llamar al chárter para que nos envíen un técnico a revisar el problema. Primera mala decisión: no conocemos la cala y solo disponemos de la vela para maniobrar (aunque pensaba que al ralentí si funciona..).

Al entrar a vela, vemos que hay sitio de sobra, pero en los extremos hay arrecifes, con lo que al final hay poco margen de error. Además el resguardo del viento y las olas es bastante relativo, ya que el viento “hace codo”.

En lugar de irnos a una cala más amplia y conocida (.. por ejemplo la cala rusa..) iniciamos la maniobra de fondeo a vela. Con el viento por la popa, giro de evolución 180 grados para aproarse y al perder arrancada vela dentro y largar ancla. Sale bastante regular (nunca lo había hecho antes), y estamos sin nada de motor, el ralentí tampoco funciona! Por suerte, conseguimos que el ancla agarre y parece que estamos salvados. Quedamos a una distancia prudente de las rocas.

Antes de llamar al chárter, por la costumbre de los días previos, la tripu sugiere poner un par de cabos a las rocas, para estar “más seguros”… Segunda decisión mala: me parece bien y allá vamos con la dingui y unas amarras larguísimas atravesando la cala hasta las peligrosas rocas.

Ajustando amarras, sin darnos cuenta, estamos forzando el ancla y cuando terminamos de colocarlas hemos garreado y nos hemos quedado a muy pocos metros de unas amenazadoras rocas, y a pocos centímetros de tocar fondo con el timón! Como siga garreando el ancla lo más mínimo… encallamos… el fondo por suerte es de arena..

Llamo a la compañía de chárter, dando nuestra ubicación GPS y el nombre de la cala que vemos en la carta. Acordamos que manden un técnico de inmediato, por suerte tienen un acuerdo de colaboración con otra cia de chárter con base en Poros. Nos dicen que menos mal que estamos en Poros y no en Egina, puesto que en ésta última al ser más pequeña no disponen de “servicio técnico”. (otra lección aprendida: con problemas, siempre ir al sitio donde vaya a haber un técnico!)

Mientras esperamos sugiero a la tripu que hagamos la cena, y que nos relajemos un poco, aunque hay partidarios de hacer las maletas y salir de allí pitando, porque ven las rocas demasiado cerca y realmente se ponen en el peor caso..

En este debate estamos cuando me llama el técnico de Poros para ver donde estamos. Al explicarle el sitio me confirma mi mala decisión. Esa cala está en sitio muy poco accesible y aunque va con la moto, tiene que descender el monte y tardará al menos una hora en llegar…(al menos hay cobertura de móvil..) Quedamos en que me avisará cuando llegue a la playa para que le busque con la dingui.

Una hora más tarde, cuando el técnico por fin sube a bordo ya es noche cerrada. (Me confirma la segunda mala decisión, no ha sido buena idea poner cabos a tierra..)

Nuestro salvador (el técnico) resulta ser MacGyver, un británico calvo y fibroso, clavadito a Michael Stipes (el cantante de R.E.M). Buceando - por suerte ha traído una linterna sumergible - comprueba que el problema está en la hélice. Al parecer se ha partido, inexplicablemente (siendo un barco nuevo), una pieza pequeña en el engranaje con el eje.

Lo va a intentar solucionar in situ pero tiene que desmontar la hélice. Me pide que buceemos juntos ya que necesita las dos manos para desmontarla mientras yo le ilumino con la linterna.

Por fin, logra desmontar le hélice.



Reparaciones en la noche



Con un trozo de metal que corta con un cuchillo de cocina y papel “albal”, “MacGyver” fabrica una pieza que logra enganchar en la hélice a modo de sustituto de la parte original rota! Una hora después ha vuelto a montar la hélice y voila, funciona!!

Se despide diciéndonos que no pasemos la noche en esta peligrosa cala, que mejor nos vayamos a la cala rusa y que al día siguiente pasemos por el pueblo de Poros donde va a revisar la reparación ya en taller para ver si es seguro que hagamos la travesía a Atenas.

Aliviados y algo disgustados por el mal rato que casi acaba en catástrofe, vamos a motor a la cercana cala rusa donde pasamos lo que nos queda de noche.




7º Día: viernes – Arribada en Atenas



A la mañana siguiente estamos temprano en el muelle de Poros, enfrente de la base de chárter y taller de nuestro amigo McGyver. Hemos avisado a nuestra cia de chárter de que, debido al incidente, vamos a llegar tarde a la marina de Alimos (Atenas).

Les parece bien, de hecho han avisado al propietario del barco y de alguna manera nos hacen saber que el problema que hemos tenido es debido a un tema de cavitación en la hélice por un defecto de fábrica que tiene justo ese modelo de barco nuevo, y que ya habían recibido una circular de Jeanneau al respecto (para avisar a los armadores)! En fin, que hasta podríamos denunciar a la cia de chárter por darnos un barco con este peligroso defecto..

Nuestro amigo “Michael” tarda bastante en atendernos puesto que tienen lío con la salida de chárter de los turistas que empiezan sus vacaciones ese día. Finalmente vuelve a revisar la reparación buceando y dando un par de martillazos más, pero sin sacar el barco del agua. Considera que es seguro zarpar, así que a mediodía nos despedimos de nuestro héroe y zarpamos por fin rumbo Atenas.

Son 27 millas náuticas y vamos todo el tiempo motor, sufriendo los pantocazos del mar que nos entra de proa. 


Puesto de sol en el camino a Atenas


Llegamos a puerto ya entrada la noche. Aun así , el atraque en la amplia marina Alimos Kalamaki es fácil.

El propietario del barco y el del chárter nos están esperando para hacer el check-out. También hay un buzo que se tira al agua para revisar el casco. Todo está bien.


Salvo un manchón de óxido en el sofá de salón que habíamos causado la noche previa por no tener cuidado con la caja de herramientas (y que ahora disimulamos con las toallas), y un pequeño espejo roto en el baño por dejar el bote de gel suelto…Creo que además hemos perdido una amarra por dejarla sin atar en cubierta en algún momento del viaje.

En cualquier caso no tienen narices de decirnos nada después del incidente acaecido..

Fin del viaje! Lo hemos pasado genial, y el aprendizaje entre maniobras de atraque nuevas y navegación con bastante viento ha sido increíble.

Muchas gracias a la tripulación del Catrina!!




Los marineros del golfo, con el Partenón de fondo (segunda parte del viaje)



Un abrazo y hasta siempre.



Kike, en Madrid, Agosto 2015.








martes, 26 de agosto de 2014

Vacaciones en Mallorca


Verano 2014 - Travesía por el Sureste de Mallorca







Este verano, para nuestra semana de charter vacacional hemos escogido la isla de Mallorca.

Mi plan original era dar la vuelta completa a la isla, pero iba a suponer una pequeña paliza de unas 170 millas, y aunque vamos con otros dos patrones, Patricia y Fernando, también forman parte de la tripulación dos marineros noveles, Marini y Guillermo. Además, durante las cañas previas a la cita náutica todos han expresado su deseo de hacer un plan relajado.

Por desgracia, nuestra sexta tripulanta, Esther, ha sufrido baja de última hora, ya que nuestra gatita Pizca se ha puesto mala unos días antes del viaje y se ha tenido que quedar en Madrid cuidándola.





Nuestro plan finalmente es visitar las calas del sureste de Mallorca, llegando como mucho hasta Porto Colom. La única “condición de contorno” es que el miércoles noche tenemos reservada y pagada la boya en Cabrera. En estas fechas ya era el único día que quedaban boyas libres cuando efectué la reserva la semana previa.

Aquí os dejo un mapa con los lugares que finalmente hemos visitado:



Mallorca 2014: Palmanova, Colonia St Jordi, Es Cargol, Cala Santanyi, Cala D'Or, Cala Sa Nau, Porto Petro, Cabrera, Santa Ponsa, Illetes, Palma




1º día – Sábado, 2 agosto – Puerto de Palma y Palmanova


Sobre las 12:00 del mediodía, una vez completado el papeleo y pago de extras y fianza, llegamos al pantalán de la empresa de charter, ubicado en la entrada del Real Club Náutico de Palma.

Nuestra semana de barco coincide con la 33ª edición de la Copa del Rey, y justo da la casualidad de que los impresionantes barcos de la regata están amarrados en el mismo pantalán donde se ubica nuestro modesto velerito, un Benetaeu Oceanis 34.3 Clipper del año 2005, de nombre “Iris”. Como además nuestro barco está atracado al final del larguísimo pantalán, nos toca atravesar toda la hilera de los super bólidos del mar, con sus gigantescos palos y grandes bañeras diáfanas. Los regatistas están preparando sus barcos para el evento que comienza este mismo día y la actividad en el puerto es frenética.




Pantalán de Regatas, RCN de Palma



Nuestra “cafeterilla” de casi 11 metros resulta pequeña en comparación con sus vecinos regateros, y ya me empiezo a alegrar de no dar la vuelta completa a la isla. Además el parte para la semana es de anticiclón total y tiene pinta de que salvo el  térmico a mediodía, nos tocará tirar de motor todo el rato.



El  clarísimo "Anticiclón de Mallorca" (previsión del viento del eltiempo.es)



Para el check-in contamos con la presencia de unos invitados de lujo, Harry y Nella, mis pequeños pero intrépidos sobrinos perrunos de Mallorca, que pasan a saludarnos, y de paso nos ayudan a revisar todo el barco.




Check in "perruno"



Se aprecia que el Oceanis 34.3 clipper (año 2005) está muy bien diseñado para la vida a bordo, muy buen espacio de camarotes a pesar de su eslora, amplios sofás en el salón, sacrificando a cambio el espacio de asiento en la mesa de mapas (totalmente innecesario por otro lado). La cocina correcta con un botellero en un lado y armarios de estiba suficientes. En cubierta, la bitácora con plotter, mesa totalmente plegable y rueda de timón que se puede girar hacia una banda. El único pero de este barco es la mayor enrollable, que personalmente no me gusta nada para navegar.

Carmen, la chica de la empresa de charter que hace el check-in, nos indica, respecto a la baterías del barco, que es preferible no apagar la nevera ya que al final se consume más si apagas y enciendas todas las noches y que por otro lado cada 24 horas debemos cargar las baterías con el motor durante 4-5 horas.

Mi idea original para hoy era zarpar después de comer y dar un buen salto, salir de la bahía de Palma y pasar noche en la Colonia de San Jordi, al sureste, y ya cerca del cabo Salinas. Pero el parte anuncia mar de fondo del suroeste de un metro, y aparte de que la Colonia está abierta al suroeste, la travesía hasta la misma con la ola atravesada nos iba a marear a todos.

Conclusión, esta noche nos quedaremos dentro la bahía de Palma en algún sitio al resguardo del mar del suroeste. Se me ocurren solamente dos: Portal Vells, ya casi en la punta de Cala Figuera, preciosa cala donde hemos ido innumerables veces a pasar el día, y la playa de Palmanova, fondeadero muy bueno, al resguardo de sur y suroeste por la punta Porrasa. Finalmente nos decantamos por Palmanova, más cerca del puerto de Palma, a menos de 10 millas, ya que en este época del año Portal Vells seguro que iba a estar hasta arriba de barcos.

Sobre las 17:00 HRB (hora del reloj de bitácora), después de estibar todo y comer una ensalada y bocadillo de jamón largamos amarras.

Como siempre planifico bien la maniobra de salida: sopla viento lateral de casi 10 nudos, así que le pido a Fer que amolle la amarra de barlovento, mientras Patri larga el muerto en proa. Hasta ahí bien, pero cuando le pido a Patri que largue el muerto y a Fer que amolle, la respuesta de éste último es que mejor no porque justo ahora está pasando por delante nuestra un barco de regatas del al menos 15 metros... vayaaa!!! estoy tan confiado con mis propias amarras que no tengo en cuenta el tremendo tráfico que hay en puerto. Patri ha largado el muerto según le dije así que mientras esperamos al paso del velero, nuestra proa empieza a caer a sotavento y nos toca hacer la clásica salida de ir separando con las manos... sin consecuencias, pero algo chapucera..

El trayecto hasta Palmanova lo hacemos medio a vela, medio a motor. Tenemos unos 10 nudos de aparente, pero entra casi de morros. Pasamos un rato dando bordos, y así la tripu se va familiarizando con el manejo de las velas y las viradas. Por avanzar, finalmente encendemos el motor. Sobre las 19:30 llegamos al gran fondeadero de Palmanova. El lado sur, más resguardado por la punta Porrasa está a reventar de barcos, aunque más al norte hay hueco de sobra y tampoco parece que sea mal sitio para echar el ancla. En cualquier caso nos tiramos más de media hora buscando nuestro hueco ideal, porque hay por todas partes numerosas praderas de Posidonía, sobre todo en los huecos donde no hay otros barcos. Finalmente lo conseguimos, un sitio a media altura de la playa donde podemos largar el ancla sin dañar la valiosa planta del mediterráneo.





2º día: Domingo, La Rapita y Colonia de Sant Jordi



La ola de suroeste todavía durará hoy pero ya mucho más atenuada, de medio metro y bajando, así que considero que ya podemos retomar nuestra planeada ruta hacia el sureste de la isla. Tras un poco de deporte matutino de remo y natación, seguido de un rico desayuno, el Iris leva anclas rumbo hacia las playas de Es Trenc y la Colonia de Sant Jordi. El plan es parar para comer en la Cala Pi, justo pasado el cabo Blanco, aunque tengo serias dudas de que haya hueco en esta bella pero estrecha cala.

Emprendemos rumbo sureste, a motor, ya que el poco viento que hay encima nos entra de proa. El mar de fondo de suroeste de medio metro que nos entra por el través es por suerte bastante llevadero así que vamos relajados escuchando música. Con un régimen de 2.000 vueltas, vamos a poco más de 5 nudos, un buen ritmo y con mínimo consumo.

Cruzamos la bahía de Palma completamente, primero el Cap Enderocat, luego Regana, finalmente Cabo Blanco.




El Cabo Blanco, salida sureste de la bahía de Palma



Sobre las 15:00, tras unas 4 horas de travesía llegamos por fin a la Cala Pi, cuya entrada se identifica fácilmente entre los acantilados por una torre conspicua en el lado oriental de la misma.




La torre "conspicua" de la Cala Pi



Efectivamente, según nos temíamos, la cala está hasta los topes, y nos toca retomar el rumbo, ya hasta la bahía que comprende la Rapita, Es Trenc y la Colonia. Menos mal que a mediodía nos hemos tomado un piscolabis porque hoy tocará comer a las tantas.

Una hora más tarde llegamos a la playa de La Rapita. A bastante poca profundidad, a casi 3,5 metros echamos el ancla y nos damos nuestro primer baño en las turquesas aguas de esta magnifica playa.




Fondeo con olas en las aguas turquesas de la playa de Sa Rapita


 Pero con la ola del suroeste aun dando la lata, nuestro fondeo es bastante incómodo. A lo lejos, al este de la bahía, ya en la Colonia, vemos que hay múltiples veleros, algo más resguardados por las islitas que hay al sur de la bahía. Así que mientras se calienta el horno para las pizzas, para allá que nos vamos. En la Colonia hacemos un segundo fondeo, que ya será definitivo para la noche. En esta zona hay algo de roquitas y por si acaso fuese necesario y, como hay poco sonda, practico poner un orinque al ancla, buceando con un cabo con mosquetón y una defensa que uso de flotador.

Después de comer nos bajamos con nuestra estupenda dingui a la playita a tomarnos un mojito y a observar la bonita puesto de sol desde este lugar. Por cierto que nuestra lanchita es grande, cabemos bien los 5 y el motor fueraborda, de gasolina, funciona a las mil maravillas.




3º día – Lunes, Es Cargol, Cala Santanyi, Cala D'or


Tras dos noches fondeados, hoy le he prometido a la tripu entrar en puerto, con duchas de verdad, y así de paso cargamos baterías y agua. Las opciones en la cara sureste de Mallorca, son Porto Petro, Cala D'or y algo más al norte Porto Colom. Cala D'or con sus yatazos de lujo me resulta un poco demasiado turístico y mi primera opción es Porto Petro, ya que Porto Colom también tiene posibilidad de boyas y lo había pensado para la noche siguiente.

Pero a pesar de llamar a primera hora a Porto Petro, no les queda ni un amarre, así que finalmente hacemos la reserva en la marina de Cala D'or.

La primera parada del día es la bonita playa de Es Cargol, a tan sólo una milla del cabo Salinas. Tras unos gozosos baños y excursión por esta casi desierta playita, de difícil acceso para la avalancha de veraneantes que impera en el resto de sitios, nos dirigimos a la siguiente cala donde haremos la parada larga para comer, la Cala Llombards.

El paso por las azules y claras aguas de la punta Salinas es siempre espectacular. A la hora de comer, llegamos a la Cala Llombards, pero cómo no, está hasta la bandera. Por suerte a apenas 200 metros al norte hay otra cala, la Cala Santanyi, que aunque es estrecha, en su entrada dispone de un hueco perfecto para echar el ancla.



La bonita Cala Santanyi



Tras la siesta y unos baños nos vamos hasta Cala D'or, a menos de 5 millas al norte. El atraque en el pantalán Lima de la Marina (Cala) D'or (“... que guay” ;) transcurre sin problemas. Un yatazo a la entrada tapa las vistas del pantalán y por tanto no se ve como es el amarre, si habrá más barcos o si habrá hueco para dar la vuelta, etc. Así que por si acaso entro en el espacio de popa. Me doy cuenta, al dar atrás y maniobrar de popa que el paso de hélice del Iris tira la popa a babor muchísimo así que lo tendré en cuenta en las ciabogas y maniobras en puerto en sucesivas ocasiones.

Finalmente al aproximarnos de popa vemos que hay hueco de sobra y que nos asignan una plaza con otro barco a sotavento y sin barcos a barlovento, así que el atraque consiste en aproximarse lentamente con espacio de sobra y esperar a que el viento nos derive hasta el punto de amarre.




Esquema del atraque en Cala D'Or



La marina Cala D'or está muy bien y tan sólo nos cobran 71 euros por el amarre. Una vez más, gracias al Tripadvisor, localizamos un fabuloso restaurante de pescado en el centro del pueblo.

Tras la rica cena y una copita de fin de fiesta caemos muertos en nuestros camastros, a pesar del ruido y el calor horrible que hace en el puerto.




4º día – martes, Cala Mitjana, Cala Sa Nau, Porto Petro



Madrugamos para que nos de tiempo a rellenar los depósitos, baldear un poco, y hacer una compra de re-avituallamiento antes de que el calor del día empiece a ser insoportable. Antes de las 11:00 ya estamos saliendo del puerto, rumbo a las cercanas calas al norte.

Entramos en la cala Mitjana, también conocida como Cala Fierro, por encontrarse en este precioso lugar la finca de la conocida familia. La cala es estrecha y hay que fondear con un cabo a las rocas. Justo queda un hueco libre para realizar esta maniobra, al lado del barco de un italiano "rastafari".

Vemos que en la cala hay algunas medusas así que habrá que tener cuidado al saltar al agua a poner el cabo en la roca. Patricia se ofrece voluntaria a la arriesgada tarea. Pero cuando por fin me coloco perpendicular a las rocas, y doy la orden de largar el ancla, Marini me responde que hay buzos debajo del barco.. ¿cómo que buzos?? ¿con botellas? !!!!!! Pues sí, buzos!!.. poco más y les tiramos el ancla en la cabeza!!! Abortamos de inmediato la maniobra. Mientras pensamos que hacer, el colega italiano interpreta que el problema es que no sabemos bien como hacer la maniobra y con buena aunque molesta voluntad nos empieza a gritar “Primo el ancora, dopo el cabo..”... en fin entre el susto y lo de las medusas decidimos que es mejor abortar la misión por completo e irnos a otro sitio.

La siguiente cala al norte es la Cala Sa Nau, también preciosa y muy bien resguardada de todos los vientos. Nuevamente los barcos aquí fondean con un cabo a las rocas. La cala a pesar de ser aún temprano está llena. Solamente vemos un hueco para fondear con amarra en popa, entre un catamarán que quedará a babor y unos bajos de rocas salientes a estribor y que dan un poco de yuyu.

Aunque el viento entrará de proa en la posición de fondeo, como me dan bastante respeto las rocas de estribor, decido enviar a Patricia con la dingui a poner primero el cabo en las rocas previo a colocarnos, por si el viento rola y me abate hacia los bajíos. Como la tarea de llegar hasta la roca con la lanchita y poner la larga amarra doble es complicado para una sola persona, Fernando salta al agua en ayuda de Patricia. Mientras tanto nos vamos colocando en posición y le pido a Guillermo que tire al ancla. Por precaución tiramos el ancla bastante más cerca del catamarán que de las rocas, y como resultado nuestro popa se queda a apenas dos metros de la proa del cata. Pero con el cabo ya aferrado por un extremo a la roca y a la popa del barco por el otro, regulamos distancias y nos quedamos perfectamente amarrados, sin riesgos de colisión a ambos lados de nuestro velerito.




Esquema del fondeo con ancla al lado del cata




El Iris, fondeo con cabo entre los bajos de rocas y un catamarán



Pasamos el día completo de relax en esta cala que es sin duda una de las más bonitas de toda Mallorca. A estas alturas del viaje nuestros cerebros ya están en modo vacacional total y mientras nos tomamos unos gin tonics, nuestra máxima preocupación es el imaginario ataque de un “grosses Tintenfisch mit Brille” (calamar gigante con gafa-pasta) …, chorrada suma del viaje que se ha ido cocinando estos días y que es mejor no explicar..




La abarrotada Cala Sa Nau



Sobre las 18:30 nos vamos rumbo a Porto Petro, donde por fin hemos conseguido reservar una boya para la noche.



Velero en boya vecina en Porto Petro




La cala de Porto Petro



Una vez atados a la boya, y tras la rutinaria ducha “pirata” (con la manguera del espejo de popa), bajamos con nuestro querido chinchorro para una vez más disfrutar de una deliciosa cena en puerto.



5º día – miércoles, Cabrera!


Antes del desayuno he estado haciendo cálculos del consumo de gasoil hasta el momento, y de lo que nos queda. Como tenemos poca expectativa de navegar a vela en lo que queda de esta “anticiclonica” semana, hay que sumar, a lo que llevamos de viaje, el cruce a Cabrera, el posterior salto a Santa Ponsa (donde hemos quedado con mi hermana y los chuchos), y luego la vuelta a Palma.

En total estimo que haremos unas 30 horas de motor en el peor de los casos, y reviso que el tanque del Iris tan sólo tiene 75 litros. Con el régimen que llevamos de 2.000 rpm que seguramente implica 2 litros/hora, llegaremos a un consumo de 60 litros. Pero el “seguramente 2litros/hora” es bastante incierto, y si finalmente fuesen 3litros/hora, nos quedaríamos tirados a mitad de viaje!

Así que por no ir con la preocupación, nos acercamos después del desayuno a la gasolinera de Cala D'or, que total, está al lado de Porto Petro. Finalmente repostamos 20 litros, y como llevábamos unas 12 horas de motor implica que hemos gastado incluso menos de los 2L/H.

Cuatro horas más tarde, sobre las 14:00 HRB estamos ya casi arribando a la isla de Cabrera. Hasta el cabo Salinas hemos tenido que ir a motor, pero pasado éste hemos podido disfrutar de un buen rato del térmico y la última hora hemos navegado de ceñida con un viento del sur de casi 15 nudos.







Un amigo de Patri nos ha recomendado circunnavegar la bella isla, y así lo hacemos, en sentido antihorario. Como se tarda unas dos horas en bordear, y por no comer a las tantas, hacemos una comida de pan con embutido durante la marcha. De nuevo toca darle al motor ya que cerca de la isla vuelve a caer el viento.

Realmente merece la pena bordear la Cabrera, sobre todo por su cara oeste, con sus altos acantilados y rocas en forma de dragones, tortugas o lo que a cada cual le dicte su imaginación.




Cara oeste de Cabrera



La última parada en Cabrera, antes de entrar en la ensenada donde pasaremos la noche, es la Cova Blava, o cueva azul en castellano. Para visitarla, los barcos se quedan al pairo a unos 100 metros de la cueva, y los visitantes tienes que ir a nado o con la dingui. Así lo hacemos, primero bajamos Marini, Patri y yo, ellas a nado y yo remando. Se llama cueva azul, porque el reflejo de los rayos de sol sobre el agua en este lugar le da un intenso color azul, precioso.




Foto submarina en la Cova Blava


Sobre las 18:00 llegamos por fin a nuestra boya blanca, al fondo de la ensenada de Cabrera. Como vamos con inercia, nada más parar el barco ya estamos montando el motor fueraborda y preparando la excursión a tierra para subir al castillo.



El castillo de Cabrera


Una hora más tarde estamos en lo alto del castello.. las vistas son preciosas desde aquí. El sol aún está bastante arriba, y nos damos cuenta de que podríamos haber esperado un poco y subir mejor al atardecer para ver la puesto de sol desde lo alto de la montaña...



Panorámica de la ensenada desde lo alto de la torre


Aun quedan dos horas para el ocaso así que decidimos tomarnos unos granizados de limón en la cantina del pequeño puerto y de paso comprar hielos para los posteriores gin tonics en el barco.







Cabrera es un sitio ideal para observar las estrellas de noche, aunque por desgracia estos días la luna está casi llena e ilumina el cielo fuertemente. Por otro lado, los mosquitos en estos lares son voraces, y a pesar de que nos rociamos con el spray anti-mosquitos, éstos parecen inmunes y nos atacan por doquier.. así que después de cenar y tras una última copita nos vamos rápido a la cama.



6º día – jueves , Santa Ponsa


Hoy tocaba madrugar: hasta Santa Ponsa tenemos 35 millas, aproximadamente 6 horas de travesía. Mi hermana ha encargado una paella en el restaurante en la playa para las 15:30, así que tenemos un horario que cumplir!

A las 8:00 HRB, tras un breve baño matutino y llenar una cafetera, soltamos la amarra de proa. El plan es desayunar mientras hacemos camino.

Con puntualidad alemana, a las 14:00 llegamos al fondeadero de Santa Ponsa. Hemos tenido que hacer todo el trayecto a motor, aprovechando eso si un flojo viento del través con mayor y génova.

Fondeamos lo más cerca posible del chiringuito donde vamos a comer, y antes de bajar a la playa ya dejo el barco preparado para pasar noche, con el rutinario cabo de boza al ancla y la botavara retenida.

Después de comer, Guillermo pasa por Urgencias porque había amanecido hoy con la cara y las manos hinchadas. Según le dicen en el hospital, es una reacción alérgica a la picadura de los temidos “mosquitos tigre” de Cabrera!!

Pasamos la tarde a bordo con nuestros invitados: Ana y Fernando, con Harry y Nella, que se bañan por primera vez en “alta mar”...




Baño de mar de toda la familia




"ehhh..  que pasa por ahí dentro!!.."




7º día - viernes, Illetes y Palma


Último día! El plan para hoy es entrar en la bahía de Palma y acercarnos a ver la regata de la Copa del Rey que empieza a partir de las 13:00. Después comeremos en Illetes y a las 17:00 tenemos que estar puntuales en el puerto de Palma.

Antes de zarpar, Marini y un servidor remamos hasta la playa a comprar unos sacos de hielos, porque, desde ayer, la nevera del barco está estropeada y ya no enfría nada de nada. No sabemos que le pasa y hemos quedado con la empresa de charter que ya lo revisarán en puerto esta tarde. Por suerte apenas nos quedan provisiones, pero para enfríar las cervezas y el agua apañamos una nevera de “respeto” con el balde de incendios y los hielitos..

Al salir de la bahía de Santa Ponsa, vemos que hay buen viento para navegar, entre 12 y 16 nudos, aunque, en el rumbo hacia la entrada de la bahía de Palma, por el cabo de la Cala Figuera, sopla de proa. Así que vamos dando bordos de ceñida, a buen ritmo durante un par de horas. Finalmente, ya en la punta de la Cala Figuera encendemos motor, porque ya es pasado el mediodía y desde donde estamos aún ni vemos los barcos de la regata..

Ya dentro de la bahía, con prismáticos, empezamos a ver los mega-veleros, pero el campo de regatas está en la otra punta de la bahía, por Cala Blava.. es decir superlejos, y encima a barlovento de nuestra posición. A tope de vueltas de motor y con velas, aceleramos rumbo a la regata. Finalmente a cierta distancia prudencial decidimos pararnos.

Aprovecho para practicar la maniobra de acuartelarse o parada de seguridad. Con ambas velas cazadas para ceñida, sin tocar escotas voy aproando el barco hasta tener mínima velocidad. En ese momento, timón hacia virada y cuando el foque se ha acuartelado y el barco empieza a virar a sotavento hay que cambiar la rueda hacia el lado contrario, a barlovento y dejarla fija en esa banda. El barco se queda quieto, flotando como una boya, con el equilibrio del foque tirando a sotavento, y el timón y la mayor contrarrestando hacia barlovento.

Con prismáticos se observan muy bien los bólidos del mar, aunque como compiten varias clases de manera simultanea, es un lío entender nada, unos bajan con espi y otros van subiendo ciñiendo a rabiar. Después de un rato, y como se ha hecho tarde nos vamos a la cala de Illetes a darnos nuestro último baño de la semana.

Illetes, como siempre, y más en estas fechas, está abarrotada, pero como es una parada rápida para comer, echamos el ancla en el primer hueco disponible entre el enjambre de veleros y yates.

Solamente una hora más tarde, sobre las 16:00, toca levar anclas. Creo que he sido algo optimista con los horarios, porque a las 17:00 hay que devolver el barco y aun nos queda parar en la gasolinera a repostar.

Los del charter nos han advertido de que en la gasolinera de Palma suele haber cola por ser el último día, por lo que decido ir a repostar a Calanova, que nos pilla de camino y donde seguro que no hay nadie. Por si acaso llamamos por teléfono para quedar con el marinero del puerto.

El pequeño muelle de la gasolinera en Calanova esta justo en la salida de la bocana del puerto en su cara interior. El viento entra perpendicular al muelle con cierta intensidad, unos 10-12 nudos. La entrada en el muelle, maniobrando para acostar el lado de babor, es fácil. Además la caída de popa a babor con hélice atrás ayuda a colocar el barco.

El problema es la salida. Tras el repostaje (esta vez han sido 30 litros), el marinero sugiere empujarnos para separar el barco. Pero no lo veo. Con tanto viento lateral va a ser complicado separar el barco y sobre todo me dan miedo las rocas que hay justo a continuación del muelle a pocos metros de nuestra proa. A popa tampoco hay espacio porque se han amarrado al codo del muelle unas motoras grandes.




Salida del muelle de la gasolinera de Calanova



Considero que en este caso lo correcto es abrir la popa dando avante con un esprin de proa. Fernando ubicado en proa ya tiene en mano el esprin que había puesto el marinero al entrar. Habrá que abrir la popa bastante puesto que la hélice de este barco tira mucho la popa a babor una vez dé máquina atrás.

Pido a la tripu que ponga alguna defensa más en la amura de babor, y tras soltar el largo de popa doy lentamente avante con rueda a babor. La popa se va abriendo gradualmente pero da la mala suerte de que justo nuestro sobresaliente púlpito de proa está a la misma altura que un pequeño murete que se eleva al final del muelle, y claro al aconchar la proa contra el muelle, éstos empiezan a chocarse. Fer hace lo que puede para separarlos pero la situación me obliga a largar el esprin antes de haber abierto la popa lo suficiente. En consecuencia, al dar atrás nuevamente toca empujar un poco con las manos y bichero para separarnos de las motoras de popa. A pesar de eso, la complicada maniobra sale más a menos aceptable.

Media hora más tarde estamos entrando por la bocana del enorme Puerto de Palma.



Barco transportador de barcos! (Pto de Palma)



Todavía nos espera un último susto previo a atracar en el pantalán de la empresa de charter. El bimini del barco es muy bajo y resta visibilidad y aunque había decidido no quitarlo, a última hora me arrepiento y pido a la tripu ayuda para recogerlo rápidamente. Como para plegar este toldo hay que abrir primero la botavara suelto la escota un momento. Mientras plegamos el bimini, la botavara se balancea de un lado a otro y justo cuando me dispongo a cazarla le da un buen golpe en la cabeza a Patricia que estaba situada en una banda. Por suerte, aunque se hará un buen chichón no parece grave, pero menudo susto nos damos.. y sobre todo ella..

Vaya fallo!! El error es hacer una maniobra tan arriesgada como soltar la botavara, yendo en en marcha y con prisas ...

Hacemos el atraque con viento de popa considerable. Lo importante en este caso es no pararse y meter la popa con arrancada. En caso contrario, si el barco se para y hay que recuperar marcha, al dar atrás la popa se desviará con el efecto de la hélice .. y más aún en este barco.

Ha llegado el final de nuestra excursión náutica. A todos nos quedan aun vacaciones en las siguientes semanas, pero ya de secano.. Contentos de la aventura y de no haber sido finalmente víctimas del calamar gafapasta, recogemos los bartulos y nos despedimos.












Muchas gracias a la tripu del Iris. Hasta pronto!!!


Madrid, Agosto 2014