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domingo, 20 de marzo de 2011

Atraque en un Muelle





Atraque en el muelle de Cabrera, vista desde el Castillo (Abril 2008)


Maniobras de Atraque en Muelle


Hola,


En los últimos post he repasado las maniobras básicas de atraque en un puerto y fondeo. Hoy describo otra maniobra fundamental, entrar y salir de un muelle. Aunque la mayoría de las veces vayamos a fondear en calas, es probable que durante nuestro viaje, aunque sea una sola vez, tengamos que amarrar nuestro velero en un muelle. Como mínimo, nos tocará amarrarnos en el muelle de una gasolinera para repostar. Otra posibilidad es que nos queramos abarloar a otro barco en cuyo caso la maniobra es prácticamente la misma que la de un muelle.

1) Llegada a un Muelle

Como siempre, antes de nada prepararemos el barco para maniobrar y pensaremos bien la estrategia de aproximación y amarre. La preparación es parecida a la de cualquier otra maniobra que ya he comentado en post previos: guardar velas, encender motor, preparar amarras y defensas, y dar instrucciones a la tripulación. Veamos los detalles concretos para el caso de un muelle.

Nuevamente son fundamentales el viento y la marea o corriente. Ignoremos el efecto de la marea (corriente) puesto que en el mediterráneo no hay marea normalmente (y mi experiencia se basa aquí), pero si la hubiese, lo que he leído es que por supuesto hay que tenerla en cuenta incluso más que el viento ya que su efecto de derivar el barco puede ser mayor que el del viento.

Si podemos elegir, nos pondremos en el lado del muelle más resguardado de viento y olas, es decir, a sotavento. A sotavento estaremos más seguros y la posterior salida del muelle será mucho más sencilla.

Además, la aproximación al muelle la haremos siempre proa al viento ya que nos frenará el barco en el punto de parada y nos ayudará a colocar la embarcación paralela al muelle. El viento por tanto determina el costado del barco que atracamos.

En caso de que no haya viento, elegiremos el costado teniendo en cuenta la caída de la hélice al dar atrás. Esto nos ayudará a cerrar la popa en el último momento, poniendo el barco paralelo al muelle. Por ejemplo, si el barco es dextrógiro (paso a derechas), la popa caerá a babor luego debemos atracar por el costado de babor.

El efecto del viento o de la hélice, en cada caso, nos va a ayudar porque en la maniobra siempre nos aproximaremos al muelle con un determinado ángulo que iremos reduciendo a medida que nos paramos en el sitio.


Como se ve, debemos conocer las condiciones del atraque, viento, altura del muelle, otros factores, ANTES de preparar defensas y amarras y determinar como será la maniobra final. Por tanto lo habitual será dar una primera pasada de reconocimiento. (Recordemos a Julio César: Veni, Vidi, Vici… estrategia útil en cualquier momento de la vida…)

Es importante fijarse en la altura del muelle ya que debemos poner todas las defensas a la altura adecuada en el costado del barco que va al muelle. La altura adecuada es normalmente a ras de agua, mucho más baja que cuando vamos a entrar en una marina.

Prepararemos una amarra en proa del costado del muelle y otra en la popa. Como siempre se fijará un extremo en la cornamusa mediante ochos y se pasará el otro extremo por el pasacabos por fuera de la embarcación, haciendo por último una aduja con toda la longitud del cabo. Estas amarras van a ser nuestros largos de proa y popa respectivamente. (Los esprines los pondremos más adelante.)

Normalmente no haremos un as de guía en los extremos de las amarras que van a tierra. Al llegar al muelle, lo que haremos es lanzar la aduja a un marinero en tierra que tirará del cabo para aproximar el barco al muelle, y finalmente lo pasará por una bita, o argolla, antes de devolverlo al barco. O bien, el marinero puede decidir llevarse el cabo a una bita más alejada y hará él mismo un as de guía en tierra. 

Si no hay marinero en tierra esperándonos, un miembro de la tripulación saltará a tierra CALZADO cuando el barco se haya aproximado suficientemente al muelle y rápidamente tomará (o llevará consigo) la amarra. En este caso sí parece conveniente realizar el as de guía en la amarra de antemano. Es importante que el marinero que salte a tierra se sitúe previamente en la proa del barco, para poder saltar lo antes posible a tierra.

Haremos la aproximación al muelle lo más despacio posible y con un cierto ángulo, de unos 20 ó 30 grados, que cerraremos con el timón justo al final, cuando llegamos al muelle. Podremos dar un poco atrás con motor para ayudar a perder arrancada si es necesario. Si el viento lo tenemos de proa (o si no hay viento, la hélice atrás) nos ayudará a cerrar la popa. La amarra que fijaremos primero (o lanzamos primero al marinero en tierra) es la de proa. (Primero se pone el largo de proa y luego ya el de popa.)

En el caso que el viento sople fuerte del muelle hacia el mar debemos aproximarnos al muelle con un ángulo mayor (40-50 grados) y realizar la maniobra, y sobre todo poner los cabos, más rápidamente.

Excepcionalmente, puede dar el caso, por la situación del muelle que tengamos que aproximarnos al mismo con el viento de popa. En ese caso la primera amarra que tiraremos será un esprin de proa (desde la proa el marinero se llevará el cabo a una bita a media eslora), que ayudara a frenar el barco.

Una vez que hemos fijado los largos de proa y popa, procedemos a poner los esprines (como muestra la figura).


Los largos de proa y popa se ponen normalmente lo más lejos posible (según su longitud. Opcionalmente podemos decidir poner traveses, que son cabos que se fijan perpendicularmente al muelle para evitar que el barco se despegue del atraque.

2) Salida de un muelle

Es espacio que tengamos y sobre todo el viento determinan la maniobra. Lo más fácil es si sopla desde el muelle perpendicular al barco, largaremos amarras y el viento nos separa suavemente hasta que damos marcha avante (o atrás) y nos vamos.

Si no hay viento (o es muy suave) también es sencillo: podemos separar el barco con ayuda de alguien o empujando con el bichero y salir avante o atrás.


Pero si hay viento, que no sea el mencionado desde el muelle, debemos hacer uso de los esprínes para sacar la popa o la proa y así poder salir. Veámoslo.

Si el viento empuja el barco hacia el muelle, o entra de popa, la estrategia adecuada es separar la popa. Para ello, largamos todas las amarras excepto el esprín de proa, que debe pasarse por seno. Además pondremos un refuerzo de defensas en la proa. Viramos la rueda a babor y damos avante. Esto hará que la popa se abra lentamente. Cuando se haya abierto suficiente pondremos punto muerto, recogeremos la amarra y saldremos maniobrando marcha atrás.



Solamente en el caso que el viento entre de proa realizamos la estrategia inversa que es lo mismo separando la proa. Para ello, pivotamos esta vez sobre el esprín de popa y damos máquina atrás. No nos olvidemos de poner defensas esta vez en popa. Cuando la proa se ha separado suficiente largamos y salimos avante.



Como vemos, con la maniobra del esprín de proa saldremos marcha atrás y con la del esprín de popa saldremos avante. El viento nos indicará que salida es la más apropiada, pero en caso de que en alguno de los sentidos no haya espacio para salir podemos intentar la maniobra de pivotar con esprín para abrir popa o proa independientemente de la dirección del viento.

3) Abarloarse a otro barco

Realizaremos la mismas maniobras que si se tratase de un muelle. Debemos procurar que el barco al cual nos amarramos sea de mayor eslora que el nuestro y que los palos de los veleros no estén a la misma altura para evitar que se den golpes o se enganchen. Si sopla viento fuerte debemos poner largos a tierra además de los largos en el barco al cual nos hemos abarloado, para evitar que sea éste el único que nos aguanta.

Abarloado Múltiple en la isla de Hydra (Golfo Sarónico, Ago 2009)

Eso es todo por ahora, suerte con las maniobras en el muelle o pantalán!

Kike (20 de Marzo, 2011)

sábado, 12 de marzo de 2011

Maniobra de Fondeo


Esta es seguramente la maniobra que haremos con mayor frecuencia en nuestras vacaciones en el mar y es importante dominarla porque de ello depende nuestra seguridad si por ejemplo vamos a pasar noche en un fondeadero.

Solamente hablaré hoy de la maniobra clásica que es simplemente echar el ancla en el sitio elegido y asegurarnos que todo está bien. Existen otra variantes de fondeo / amarre como poner cabos a tierra, o tomar una boya, pero eso lo veremos otro día.


1) Echar Ancla / Fondear


Durante la travesía rumbo al fondeadero estudiaremos en detalle el derrotero náutico que nos dará todos los detalles geográficos y marítimos del sitio en cuestión. Buscaremos un sitio lo más resguardado posible del viento y las olas. No nos debemos fiar mucho de lo que diga el libro sobre la protección frente a determinados vientos, es mucho mejor, estudiar la carta respecto a la dirección del viento reinante y comprobar si la posición planeada está en buen resguardo a sotavento. Aunque vayamos a parar solamente un par de horas para comer es muy desagradable pasar esas dos horas con un meneo del barco por fondear en mal sitio.

Es importante planificar el viaje para llegar al fondeadero con luz diurna, ya que vamos a tener que observar el fondo, el entorno, etc.

Cuando estemos llegando al lugar de fondeo lo primero será recoger las velas y ya aproximarnos a motor en busca de nuestro sitio ideal – en una cala o playa por ejemplo. Nos aproximaremos despacio a la zona en cuestión observando nuestro entorno y sobre todo, muy importante, la profundidad que marca la sonda. Debemos tener claro desde dónde marca la sonda. Normalmente lo hará desde la línea de flotación y si el velero cala 2 – 2,5 mts, esto será nuestro límite máximo antes de encallar! En un barco de charter es necesario preguntar antes por el calado del barco y la referencia de la sonda.

Observaremos los claros, el tipo de fondo. Por supuesto, lo que debemos evitar a toda costa son las rocas. Lo más fácil será el fondo de arena de playa típica.

La cadena que vamos a echar ha de ser del orden de 3 o 4 veces la profundidad del sitio elegido. Si por ejemplo la sonda nos indica 5 mts, lo correcto es echar unos 20 mts de cadena. Aunque si echamos más será más seguro el fondeo - cuanto más mejor. Pero teniendo siempre en cuenta que con más cadena, el circulo de borneo será mayor y normalmente no habrá espacio por la presencia de otros barcos, proximidad a las rocas, etc.

En la elección del sitio exacto debemos considerar el radio de giro (ó circulo de borneo) de nuestro barco y el de los vecinos, y observar que puede haber barcos fondeados con un cabo a tierra o con ancla de popa y por tanto harán un borneo diferente al nuestro.

Otro consideración importante es conocer bien cual es nuestro límite en cuanto a profundidad normalmente por los metros de cadena disponibles. Esto incluye conocer también las limitaciones del molinete. En algunos barcos el molinete no es muy potente y no es capaz de soportar el peso de una determinada longitud de cadena. Debemos preguntar este dato y experimentar las capacidades de nuestro molinete durante las maniobras.

Tras una primera pasada de inspección por el sitio - cuando ya tengamos claro el lugar concreto de tirar- o incluso antes, prepararemos el ancla. Esto consiste en ponerlo a “la pendura”. Dos personas, CALZADAS, se irán a proa y soltarán el ancla de la roldana a la vez que le dan al botón “down” de largar al mando eléctrico del molinete (motor de ancla) durante un breve tiempo suficiente para que quede a ras del agua. De este modo dejamos el ancla listo y habremos comprobado el funcionamiento correcto del sistema eléctrico que alimenta al molinete. Para accionar el molinete típicamente debemos tener encendido el motor (lo tendremos puesto ya que estamos maniobrando) y es necesario comprobar que el fusible “windlass” en el interior del barco está accionado.

Los marineros en proa deben ir calzados porque el barbotén del molinete es un elemento peligroso de la embarcación. Puede además ser necesario “pisar” el ancla si se suelta del engranaje (barbotén) durante la maniobra. La persona que va a contribuir en gran parte a la maniobra es la que maneja el mando eléctrico del molinete, así que esta tarea es mejor asignarla a un tripulante competente.

Durante la maniobra iremos marcha atrás con el motor. A menudo llevaremos en popa la dingui remolcada. Se debe asignar a un marinero la tarea de asegurarse que el cabo de la dingui vaya tenso para que no se enrede con la hélica en popa durante la marcha atrás.

La maniobra de fondeo se debe hacer siempre proa al viento y en paralelo al resto de embarcaciones presentes (que se orientan al viento).

El patrón calculará el sitio exacto donde se debe tirar el ancla. Hay que calcular que la posición final del barco será más o menos alejándose a tantos metros del lugar de ancla como metros de cadena larguemos.




En un fondeadero con muchos barcos buscaremos un hueco típicamente echando el ancla en medio de las popas de los barcos de delante.




En el punto determinado para echar ancla, cuando el barco se quede parado y empiece a ir hacia atrás, bien por el viento o porque demos un golpe de motor marcha atrás, el patrón dará la orden a los de proa de soltar ancla a tope. (Se habrá estimado que el sitio donde cae el ancla es un claro sin rocas. Pero si por lo que sea da la mala suerte de que justo en el momento de la orden hay rocas en el fondo el proel debe desestimar la orden avisando al patrón.) A la orden del capitán, el tripulante con el mando presionará continuadamente el botón “down” de largar y mientras el ancla desciende a máxima velocidad calculará los metros de cadena que van cayendo. El barco debe retroceder lentamente mientras cae la cadena. De esta manera no se hará en el fondo del mar un montón de cadena.

Normalmente soltaremos cadena con el mando (botón “Down”). Una alternativa es desembragar la cadena del molinete y quitar el freno del barbotén. Esto provocará que la cadena caiga libremente a una velocidad muy superior. Pararemos la caída con el freno y/o volviendo a embragar el molinete. Este mecanismo es adecuado sobre todo si hay una profundidad considerable aunque algún patrón experto (que me ha instruido) prefiere aplicar este método siempre. En cualquier caso para hacer esto hay que controlar el mecanismo de desembragar y quitar el freno. (En algunos barcos a menudo esto no funciona a la primera, o está muy duro el embrague etc.).

Para hacer el cálculo de cuánta cadena cae, a veces, la propia cadena dispone de un código de colores que ayuda mucho. Otras veces el barco tiene un indicador electrónico, por lo general poco fiable. Otras veces se pueden contar vueltas del molinete, y lo más probable es que tengamos que hacerlo a ojímetro, con algo de experiencia, viendo cuanta cadena ha quedado dentro de la estiba, por ejemplo. Podemos preguntar al alquilar el barco si hay “truco” para esto, aunque a menudo es la práctica la que nos ayudará.

Cuando se ha dejado de largar cadena y el barco se ha colocado, finalmente el patrón debe dar un último tirón de motor marcha atrás fuerte para clavar el ancla en el fondo y comprobar si el ancla aguanta.

Para comprobar que el fondeo está bien puesto y que el ancla no garrea (se desliza en el fondo) debemos tomar las siguientes medidas:

· Tomar varias referencias a tierra (nunca a otros barcos) para poder observar si nos estamos desplazando

· Ir a proa y observar la cadena. La cadena debe ir tensándose hasta que da un tirón, y acto seguida se queda tensa. Además el barco debe pivotar un poco alrededor de la cadena. Si no pivota y va todo el rato en mismo sentido es una mala señal y seguramente estemos garreando.

· Bucear (si es verano) con gafas para observar el ancla en el fondo

Si no estamos satisfechos con la maniobra debemos repetirla, es mejor ser precavidos e invertir más tiempo ahora que tener luego que levantarse alarmado de madrugada cuando el viento arrecie y nos vayamos contra las rocas. (Si solamente vamos a parar para comer la maniobra puede ser algo “menos” perfecta que si nos quedamos la noche.)

A la hora de colocarnos no debemos olvidar el borneo. Cuando hay un viento considerable el borneo será mínimo puesto que nos orientamos al mismo. Pero si no hay viento el barco dará vueltas los 360 grados y en todas las posiciones debemos estar libres de otras embarcaciones o rocas.

En general el barco estará seguro si el ancla ha enganchado bien y pasaremos la noche dando agradables vueltas alrededor del paisaje, orientándonos suavemente al viento.

Durante la noche debemos activar y atender la alarma de sonda. Esta nos avisará si nos hemos soltado y provoca una variación de sonda por debajo del umbral fijado. Debemos preguntar por el funcionamiento de la alarma de sonda.

No debemos olvidarnos tampoco de activar al oscurecer la luz de fondeo en el tope del palo, necesaria para que otros barcos nos puedan ver. Dejaremos los instrumentos de navegación encendidos, entre otras cosas para mantener activa la alarma de sonda.

Otro consejo importante, si vamos a pasar noche conviene poner una boza o un cabo de protección en la cadena, liberando al molinete de la tensión. Ataremos un extremo del cabo a la cadena (mejor mediante el nudo de boza o ballestrinque doble) y el otro extremo a una cornamusa de proa (mediante vueltas de ocho). Después soltaremos un poco de cadena con el mando del molinete hasta que pierda tensión la cadena y se tense fuertemente el cabo. Debe ser un cabo fuerte o amarra. Esta medida es siempre necesaria, por seguridad y porque evita el molesto ruido de la cadena rozando la proa, que retumba fuertemente en el camarote de proa.


Puesta de sol desde el barco, fondeados en Panormiti (Sudoeste de Simi, Ago 2011)



2) Levar el Ancla y Zarpar

2

Una vez que está todo el mundo listo y el barco en disposición de navegar encenderemos el motor. No nos olvidemos de la sana costumbre de mirar hacia atrás en la popa del barco antes de dar el contacto. (ver post de maniobra de salida del puerto)

Para subir el ancla, enviaremos esta vez a tres marineros a la proa. Cada uno tiene una tarea específica. Uno de ellos será el encargado de accionar el mando del molinete hacia arriba lo más rápido posible, comenzando a la orden del patrón. A la vez será el responsable de observar si se lía la cadena en el molinete o similar problema, para avisar y parar si es necesario.

El segundo marinero irá a la proa con el bichero o un palo equivalente. Su misión es ayudar a la cadena a caer libremente dentro de la estiba. A medida que la cadena sube se acumula en un montón en la parte superior de la estiba y al poco tiempo este montón impide que la cadena siga subiendo y a menuda provoca que se salga la cadena del barbotén. El marinero “del palo” impide que esto suceda, dando golpecitos a la cadena periódicamente para deshacer dicho montón.

Por último el tercer marinero observará la cadena y usará un brazo elevado al cielo para indicar al patrón la dirección que va tomando respecto a la proa del barco. Debe indicar mediante señales (y gritos si es necesario) si la cadena llama a la izquierda o derecha, o si se tensa adelante o atrás. Estas indicaciones servirán al patrón para maniobrar el barco de modo que la cadena suba siempre perpendicular al barco sin tensión alguna. Inicialmente el patrón dará ligeramente marcha adelante para liberar la tensión de la cadena a la vez que ésta sube. Si el marinero le indica que la cadena llama a la derecha el barco tendrá que virar un poco a estribor para alinearse con la cadena. Esto es importante porque el molinete no tiene suficiente potencia como para tirar del barco hacia la dirección de la cadena y se podría incluso llegar a quemar (- saltará antes el fusible windlass).

Si el molinete no tiene suficiente fuerza para subir el ancla debemos chequear las baterias y es posible que dando avante en punto muerto consigamos darle suficiente tensión para realizar el esfuerzo.

Cuando el marinero que da las indicaciones observa el ancla flotando en el agua debe indicarlo por ejemplo con un puño cerrado apuntando al cielo. En ese momento el patrón debe proceder a salir del fondeadero ya que el ancla va libre y ahora el viento nos deriva la proa. Habrá que hacer la maniobra despacio para evitar que el ancla choque contra el casco, aunque en ocasiones será necesario maniobrar algo más rápido para evitar colisiones o vencer la fuerza del viento.

Si al inciar la maniobra o durante la misma el ancla no sube podría ser que se ha enrocado en el fondo. Probaremos pivotando en todas las direcciones alrededor del fondeo para ver si con eso conseguimos liberar el ancla. Otras opciones más complicadas son bucear, pasar un cabo con un peso alrededor de la cadena con la ayuda de la dingui etc. En última instancia, en situación de grave riesgo podemos librarnos del fondeo para poder irnos. En ese caso conviene apuntar el sitio con GPS y dejar una señal con una boya o algo para poder recuperar el fondeo más adelante.

Para acabar, algunas precauciones adicionales con el equipo de fondeo:

  • El mando eléctrico que acciona el molinete es una pieza delicada del equipo. Con el tiempo se llena de sal que corroe los circuitos. Se debe cuidar, evitando el agua salada, estibándolo en su sitio o incluso en la mesa de mapas. Si deja de funcionar podría ser por la sal en cuya caso no es mala idea dejarlo unas horas dentro del un balde con agua dulce (como es estanco no le pasa nada). Otra avería típica son los cables eléctricos de la conexión del mando al molinete. Se pueden reemplazar o empalmar fácilmente.
  • La cadena acaba normalmente en un cabo o línea de fondo. Hay que comprobar que esta línea esta amarrada al barco, en una cornamusa dentro de la estiba o similar. Si esto no es así y se escapa la cadena nos podemos quedar sin fondeo!

Eso es todo; al final son muchas pequeñas cosas que hay que recordar pero si lo tenemos todo en cuenta seguro que evitaremos un montón de problemas que se repiten una y otra vez en esta maniobra tan frecuente.

Saludetes,

Kike (12 de marzo de 2011)