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sábado, 7 de junio de 2014

Travesía Valencia Mallorca











El viernes 30 de mayo de 2014 hemos quedado un grupo de amigos navegantes del pantano de San Juan (Madrid) para llevar el barco de Angel desde Valencia a Mallorca.

Se trata de un flamante Oceanis 31 del 2008, de nombre “Onsail”. El puerto de destino en Mallorca es S’Estanyol, en la zona sureste, cerca de La Rapita, donde ya la semana que viene el barco empezará su temporada de chárter de verano.

La tripulación está compuesta por Carlos y Angel, socios fundadores de “Nautica Velaqua”, y armadores del velero en cuestión, junto con Oscar, Ignacio, Chema y un servidor. El patrón titular y organizador de la expedición es Angel. En este viaje mi rol se limita al de patrón de guardia (para las travesías nocturnas) y, como se verá, cocinero!

Disponemos de todo el finde para realizar el “transporte”. Ya con tiempo, hace más de un mes, hemos comprado los billetes de AVE de Madrid-Valencia (viernes a las 17.40) y vuelo de Palma a Madrid el domingo noche (último de Iberia a las 21.40).

Nuestro plan de ruta es zarpar el viernes noche rumbo San Antonio, Ibiza, pasar el día descansado en la mayor de las pitiusas, para zarpar rumbo S’Estanyol la noche del sábado. Cada trayecto son unas 80 millas, mientras que en línea recta directa a Mallorca serían unas 140 millas, pero preferimos hacer la parada en Ibiza. Esperamos arribar a nuestro destino final el domingo a mediodía.




Día 1 – Viernes: 


Hemos quedado en la estación del AVE. Estos apuran la llegada al tren incluso más que yo, así que los saludos transcurren a la vez que arranca el tren ¡Comienza nuestra aventura!

En el trayecto de tren revisamos la previsión de la meteo. El problema de hoy en día es elegir la aplicación / fuente de información que más se ajuste a la realidad. El consenso es que tendremos viento del NE de intensidad baja y moderada y luego subirá hasta 15 nudos ya al amanecer. 





Mapa de  vientos a las 20:00H del 30 junio 2014 (eltiempo.es)




Tendremos este gregal, parece, durante toda la travesía. Por otro lado, esperamos tiempo primaveral variable, con algún que otro chubasco casi asegurado. Todos llevamos traje de agua y ropa de abrigo, pero también bañador por si acaso.


Una vez en Valencia tomamos unos taxis que nos llevan al pantalán de la Marina Real de Valencia donde nos espera amarrado “Onsail”, nuestro pequeño pero potente balandro.


El pedido del Mercadona ha llegado antes que nosotros, y una pareja de amigos de Angel amablemente lo ha recibido en el pantalón. El barquito tienes dos camarotes, y un amplio salón donde pueden dormir 2 personas en los bancos laterales. Decidimos usar el camarote de proa como estiba para nuestras bolsas y mochilas. Aunque solamente sean dos días vamos super-cargados, con trajes de agua, arneses, botas, la caña de pescar de Chema y hasta mi guitarra acústica, que ya me acompaña a todos mis viajes en barco..


Como en cada guardia siempre habrá dos personas en cubierta, con 4 plazas para dormir tenemos bastante. El camarote de popa, situado en babor, es enorme y en el hueco restante de popa a estribor existe un gran espacio de estiba donde Angel guarda la dingui, cabos, la manguera y escoba y demás utensilios náuticos varios que estaban almacenados en el pañol de la marina y que serán de utilidad para la temporada estival de chárter isleño.


Tras fijar las líneas de vida, cargar el depósito de agua, estibar todas las cosas, y zamparnos unos ricos bocatas de jamón y queso, por fin, a las 22:00, hora del reloj de bitácora (HRB), largamos amarras rumbo a nuestro primer destino, San Antonio de Portmany, en la cara occidental de Ibiza, y a tan solo 78 millas náuticas. Nos libramos por los pelos del concierto de Dani Martín que empieza a sonar justo a esa misma hora en la Marina Sur.








Fijamos el rumbo a 110 grados, directos a la bahía de San Antonio. El primer tramo del trayecto nos toca darle al motor, ya que el viento, aunque entra por la amura de babor, no supera los 8 nudos. Eso sí, decidimos izar mayor y desenrollar el foque para aprovechar el mínimo aporte que el viento nos pueda ofrecer. Aun así, para alcanzar la velocidad de 5,5 nudos tenemos que subir las revoluciones a 2.200 rpm.

Tenemos mar de fondo del sur, algo incómodo, y aunque el viento entra por el otro lado, la deriva efectiva es hacia el norte. Por tanto tenemos que fijar el rumbo de aguja a unos 120 grados, de modo que el rumbo efectivo (Course over Ground del GPS) vaya al waypoint que hemos marcado en San Antonio.



Día 2- Sábado:


A las 00.00 HRB empiezan las guardias. Acordamos seguir el esquema de turnos de 3 horas por parejas y “no corridos”, es decir en cada guardia entran dos nuevos patrones haciendo un breve solapamiento para explicar los hechos acaecidos, luces en el horizonte, etc. Chema y Carlos se han ofrecido amablemente a hacer la peor guardia, la de 03.00 a 06.00. A Oscar y a mí nos toca la de 00.00 a 03.00, así que se van todos “al sobre” menos nosotros dos.





La guardia de las 03.00 am


Mientras yo me lo relajo en cubierta para observar las luces del horizonte, Oscar no se resiste a la tentación de entretenerse durante un largo rato con todos los botones del plotter y el raymarine, jugando con los diferentes indicadores de rumbo, velocidad, distancia, vmg, etc. Al poco rato el viento sube a unos tímidos 10-12 nudos, que nos permiten reducir algo las revoluciones del motor, sin llegar a perder la media de entre 5,5 y 6 nudos que buscamos mantener. Durante toda la guardia, aunque vemos unas cuantas luces que van y vienen, en ningún caso nos toca alterar rumbo. Vemos alguna luz roja, pero siempre por babor luego no hay riesgo de colisión (“rojo con rojo, o verde con verde” significa siempre que no hay peligro…).


A las 03.00, justo cuando termina la primera guardia y yo ya me estoy preparando para quedarme frito en el camarote de popa, salta el viento, llegando a estar, según me contarán los protagonistas de los posteriores turnos, entre 15 y 18 nudos. Por suerte para mí, ya que sin el ruido del motor se duerme muchísimo mejor, a pesar de la escora, que por otro lado te “arropa” de maravilla contra la pared de sotavento del camarote.


Pasadas las 09.00, cuando salgo de nueva a cubierta, ya es totalmente de día. Los tripulantes de las otras guardias han disfrutado de un espectacular amanecer, a las 06.30 en punto..








Ya estamos muy cerca de nuestro primer destino, la isla de Ibiza se ve ya grande, con el inconfundible islote de Es Vedra al sur. Nuestra proa apunta al norte de la isla de Conejera que marca la entrada a la bahía de San Antonio. 


Estamos a tan sólo 20 millas y el viento sigue entrando por el noreste, marcando un rumbo de ceñida con una buena escora. A pesar de que el oscila entre 15 y 20 nudos la caña va bastante bien y no vemos necesario poner un rizo. De todos modos gran parte del tiempo estamos tirando del piloto automático. Entre tanto, el mar ahora es de viento y cada vez tenemos más olas que ya empiezan a superar el medio metro. Si tuviésemos que subir ahora al norte de Ibiza nos comeríamos todo el mar de proa. Según el parte, por fortuna el viento remitirá al atardecer.

Muy cerca de la entrada a la bahía nos vienen a dar la bienvenida unos simpáticos delfines...

A las 13:00 HRB entramos por fin en la bocana del club náutico de San Antonio. La travesía ha durado casi 15 horas.

Angel realiza la maniobra de atraque correctamente y sin problema aunque requiere para ello dos intentos. Como el espacio entre pantalanes es estrecho entramos entre ambos marcha atrás, de popa, con la idea de virar directamente en el punto de amarre asignado que en este caso queda a estribor. El problema es que el viento entra con más de 5 nudos y paralelo al pantalán desde tierra, y por tanto por nuestra popa, y al intentar virar impide que ésta caiga a estribor. El marinero que nos espera en tierra nos aconseja repetir la maniobra proa al viento que será más fácil. Por tanto volvemos a salir del espacio entre los dos pantalanes para hacer un nuevo intento, esta vez entrando marcha avante.

Efectivamente, con el viento en la proa y sumado al efecto de la hélice dextrógira del “Onsail”, al dar marcha atrás a la altura del punto de amarre, la popa cae a babor para acto seguido encajar sin problema en nuestro plaza asignada.









La estrategia de atraque con la proa al viento siempre es más efectiva...



Cuando me dispongo a lanzar la amarra de barlovento al amable marinero me pide que por favor se la tire a un lado y no a la a la cara, como por lo visto hacemos todos los patrones novatos de los barcos de lista 6ª…


La travesía ha sido dura, todos de algún modo hemos tenido nuestro momento de más o menos mareo, con el mar de fondo del través, la escora, etc. Estamos agotados. Tras el papeleo para pagar el amarre de “cortesía” – nos soplan 45 euros – y una refrescante ducha, nos vamos al pueblo a comer. Como nadie conoce ningún restaurante tiramos del más que recomendable recurso de Tripadvisor. A unos 0,5 km aparece recomendado con el nº5 (no sé si de San Antonio o toda la isla de Ibiza)... uno con muy buena pinta. Hacia ahí nos dirigimos.





Parrillada de pescado en el rico restaurante de San Antonio (Es Rebost de Can Prats)







Caras de satisfacción tras "repostar" - todo el equipo vamos de rojo, pero no es premeditado..



Tras una fantástica comilona que termina pasadas las 5pm acordamos por unanimidad dirigirnos al barco a echar una reparadora siesta. El único problema es cómo conseguir acoplarnos los seis para dormir de manera simultánea, así que a alguno le toca tumbarse en el suelo de la cabina..


Por fin sobre las 19:30, tras estibar todo y freír unas hamburguesas para cenar, largamos amarras. Pasamos por la gasolinera para repostar por si acaso. De todos modos este Oceanis 31 tiene un depósito muy grande de 130 litros, y hemos consumido menos de 40. A las 20:00 HRB salimos por la bahía de San Antonio. 


Calculamos que hasta S’Estanyol son unas 85 millas y que a una media de 5 nudos arribaremos al destino sobre las 13:00.


Saliendo de la bahía nuevamente nos encontramos con los delfines que esta vez nos vienen a despedir. Con la luz del atardecer nos cenamos las ricas burguer y nos preparamos para la noche.






Cabo al norte de la bahía de San Antonio, con la luz del atardecer



El viento cumple lo que decía el parte, ha bajado considerablemente y así también la ola. Sigue entrando por el noreste y por tanto, en este primer tramo en el que remontamos la costa occidental de Ibiza, lo hace de proa. Es decir toca darle caña al motor. Esta vez nos corresponde a Oscar y a mí el turno de las 03.00 am, así que yo al menos me voy a dormir sobre las 23pm.



Día 3º: Domingo



Sobre las 02.00am me despierto con un sobresalto. El motor se ha parado repentinamente. En un santiamén subo a cubierta para ver que ha pasado. Angel está a los mandos y ha parado el motor como reacción lógica a un susto: de pronto había escuchado un extraño ruido y el motor se había puesto a vibrar fuertemente. Acordamos enseguida que es mejor arrancarlo de nuevo y quedarse al ralentí para que siga en acción la ventilación y no se queme el motor. Acto seguido comprobamos rápidamente el sistema de refrigeración. El motor escupe agua por el escape y la tapa del impeller está fria. No hay ninguna alarma ni síntoma de sobrecalentamiento. Una inspección visual del motor no muestra ningún otro síntoma de nada, o de fuga de aceite, gasoil, etc. En punto muerto el motor no vibra, pero en cuanto subimos a 1.000 vueltas todo el motor empieza a vibrar fuertemente.


Empezamos a sospechar que podría ser un problema de la hélice o de la transmisión. ¿Habremos golpeado algo y se ha torcido una pala de la hélice? ¿Habremos enganchado un plástico o algo similar? Carlos me indica que si levanto el suelo del camarote de popa podremos observar el eje y la bocina. Una primera inspección visual muestra que debajo de la bocina no hay agua. Al probar dar algo de revoluciones al motor, el eje vibra bastante y parece muy forzado.

Un segundo análisis en detalle que realiza Chema muestra que al accionar el motor la bocina sí empieza a gotear levemente… Esto nos asusta bastante. Hay poco viento y entre tanto estamos navegando con la velas consiguiendo menos de 2 nudos. Pero Carlos lo tiene clarísimo, viendo el riesgo de que se rompa el eje o la bocina es mejor prescindir del motor.


Nos planteamos nuestra situación. Estamos en medio del canal, a unas 50 millas del puerto de Andratx, el más cercano en Mallorca y a unas 25 millas del norte de Ibiza. Debatimos si deberíamos dar la vuelta, pero según el parte que ha consultado Angel, el viento no sólo subirá a lo largo de la noche si no que rolará un poco al norte, lo cual nos favorecerá. Si efectivamente fuese así deberíamos ser capaces de llegar al puerto del destino a una hora justa pero suficiente para llegar a nuestro vuelo de las 21.40.


Entre tanto ya son las 03.00 am y se vuelven todos a dormir, de modo que nos quedamos solos Oscar y yo. El viento ha subido un poco y Angel ya nos había trimado las velas para ir con el menor ángulo de ceñida pero que incluso así nos desvía de nuestro rumbo objetivo hacia S’Estanyol en unos 20 grados. Llevamos un rumbo de 80 grados y necesitaríamos ir a 60 para coger una línea recta. El viento entra a unos 45 grados, por la amura de babor. Por suerte este barco ciñe muy bien.






Situación y rumbo a las 03.00 am


Con unos 8 nudos de aparente estamos navegando ya a aprox 3,5 nudos. Desde luego a este ritmo y con este ángulo no llegaremos al avión ni de broma. Pasamos parte de la guardia trimando a cada rato las velas para ajustarnos a los leves roles de viento y tratando de ganar alguna décima de nudo.


A las 06.30am, tras el cambio de guardia y disfrutar del espectacular nacer del nuevo día con la isla de Mallorca en el horizonte, me vuelvo para dentro a dormir un poco más. El viento aún no ha subido ni ha rolado pero en las siguientes horas sí lo hará.


Sobre las 08:30 vuelvo a estar en cubierta. Hace un día espléndido y ya estamos casi todos despiertos. Tenemos ahora 15 nudos de aparente y navegamos con mucha escora, ciñendo a rabiar. Estamos en plena regata contra el reloj, a unas 25 millas del destino. Por la amura de babor ya vemos de lejos la Dragonera y por la proa se intuye la isla de Cabrera.


Seguimos dándole vueltas a cuál podría ser el problema del motor. Como una de las principales sospechas que tenemos es que la hélice tiene algún tipo de problema, Angel planea sumergir por popa su cámara GoPro amarrada al bichero para intentar ver algo. Pero por desgracia, para ver las imágenes grabadas por la Go Pro se requiere de una app en el Smartphone, y como estamos fuera de cobertura 3G no la podemos descargar… una vez más tanta tecnología para nada..


Estamos corriendo a unos 5 nudos, algo frenados por las olas, pero el problema sigue siendo el ángulo que llevamos, que nos obliga a tomar un rumbo entre 10 y 15 grados alejados de la demora a S’Estanyol.. Revisamos de nuevo el campo de regatas, para ello nuestro táctico es Chema. A la pregunta de si será mejor hacer alguna virada ahora, razona correctamente que es mejor seguir en el bordo que estamos, ya que si el viento rola al norte podremos orzar y fijar rumbo directo desde el actual bordo. Sin embargo si rola al sur será el momento de cambiar de bordo donde tendremos buen ángulo. Pero al contrario, si viramos ahora, un posterior role al sur supondría perder tiempo.


Entre tanto el viento sube a los 20 nudos y decidimos poner el primer rizo. La caña ya empezaba a estar ingobernable. Sobre las 10:00am replantemos de nuevo la estrategia. El viento no ha rolada nada y tenemos ya el Puerto de Andratx en la aleta. Estamos a 18 nudos del mismo y a unas 20 millas de S’Estanyol. Nos preguntamos si deberíamos cambiar el destino y arribar en Andratx, ya que con el zigzag que tocará hacer para llegar a S’Estanyol la distancia efectiva podría ser de más de 30 millas y llegaríamos a una hora muy límite. La demora a Andratx es ya aproximadamente 330 grados y seguimos en el rumbo 80. Es decir con 110 grados de diferencia respecto al otro bordo, tras virar, deberíamos ir más desahogados y navegar a un rumbo algo más abierto (110-90 = 20 grados de holgura). Hay cierto debate de si el bordo rumbo a Andratx es bueno, por la ola, la deriva etc, pero Angel lo zanja rápidamente: lo mejor es virar, fijar el nuevo rumbo y observar como va. Estamos todos de acuerdo, así que viramos sin darle más vueltas. 


Efectivamente, el nuevo bordo, no sólo nos permite ir a un descuartelar, sino que, en contra de las apariencias, la ola es más cómoda y nos frena menos. Nos vamos pues al Puerto de Andratx. Se lo comunicamos de inmediato a Rafa, el socio de Angel y Carlos que mueve la flota de chárter de S’Estanyol. Nos dice que sin problema, que nos recoge a lo hora que sea donde sea. Como estamos corriendo a 6 nudos, esperamos arribar en el puerto antes de las 13:00!!


Contentos y felices nos acordamos de que apenas hemos desayunado, y me presento voluntario para hacer las pizzas que aún nos quedan. Será un brunch o lo que sea, eso da igual. Con 45 grados de escora resulta toda una proeza meter y sacar del horno las ricas pizzas, aunque cortarlas a posteriori resulta ser lo más complicado..


Cuando ya estamos a tan sólo 5 millas del Puerto de Andratx sucede algo totalmente inesperado.


El viento rola bruscamente y acto seguido se pincha absolutamente. Nunca me había pasado algo similar a tanta distancia de la costa, estabamos navegando con 20 nudos y en menos de un minuto ha bajado a casi cero. Por supuesto nos quedamos parados y al pairo. Mientras intentamos recuperar el gobierno del velero, con caña a la vía, abriendo velas, etc.. a Angel se le ocurre una genial idea. ¿Por qué no aprovechamos el parón para bucear debajo del casco y observar la hélice?


La idea es tan buena, que en menos de un minuto ya me he puesto el bañador y me dispongo a darme el primer baño de la temporada. Además de no haber viento, hay bastante poca ola y el baño resulta de lo más apetecible. Antes de tirarme al agua, por supuesto, bajamos la escalera y atamos un cabo por la popa por si acaso. Por suerte, Angel tiene en el barco unas gafas de bucear.


La visión de la hélice debajo del agua resulta terrorífica: se encuentra totalmente enredada con un enorme y destrozado plástico transparente, que claramente hemos tenido la mala suerte de enganchar. Pero son buenas noticias: parece de fácil arreglo!! Con un par de cuchillos y unas cuantas apneas en las que nos alternamos Angel y yo logramos deshacernos del tremendo plástico.








Ya podemos volver a hacer uso del motor y dirigirnos a donde queramos. Justo cuando subimos de nuevo a bordo Angel y yo, vuelve a saltar el viento. Esta pausa que nos ha concedido Eolo nos ha venido de cine. Siempre me preguntaré si antes, a primera hora de la mañana por ejemplo, nos podríamos haber acuartelado al viento y las olas y tratar de bucear para ver la hélice. Igual no hubiese sido seguro o viable, pero como poco podríamos haberlo planteado. En cualquier caso, la alegría y la lección aprendida no nos la quita nadie..


Como volvemos a tener el motor, pero por la hora ya no llegamos a S’Estanyol, decidimos facilitarle las cosas a Rafa y fijar rumbo a la bahía de Palma. Por teléfono quedamos con él en el puerto del Arenal. A unos 5-6 nudos de media llegaremos en unas 3 o 4 horas. Pero la realidad es que al subir a barlovento con el viento y mar de proa, aun con 2.500 vueltas de motor vemos que no conseguimos más de 4 nudos. Con este ritmo tampoco llegamos a Palma a una hora prudente...


Los puertos más cercanos siguen siendo Andratx y ahora ya Port Adriano, al lado de Santa Ponsa. Le damos a elegir a Rafa que prefiere por cercanía recogernos en el puerto Adriano.
Un par de horas después, sobre las 15:00 HRB del domingo 1 de junio por fin arribamos a la isla de Mallorca.


Desde la mar se observa el horrible espigón gris que han construido en el renovado Port Adriano. Este atentado ecológico contrasta con el lujo y el glamour de los megayates atracados en su cara interior. A nosotros veleritos nos asignan una plaza muy maja, ubicada fuera del puerto, en un pequeño pantalán pegado a la playa, algo abierto, pero muy agradable para estar.


El atraque lo realiza Chema de manera impecable. Más contentos que un arbusto por la aventura y haber conseguido llegar al destino con cierta holgura nos disponemos a recoger nuestras cosas. Tras la clásica comida “liquidación de existencias”, a base de bocadillos de atún y pavo, nos damos una ducha en puerto y terminamos de dejar el barquito impecable. Sobre las 17:00, justo cuando estamos listos, aparece Rafa. Nos despedimos algo tristes de “Onsail” y como nos sobra un poco de tiempo nos vamos a tomar la última caña al lujoso bar del Port Adriano.


Rafa nos conduce en su furgoneta al aeropuerto de Palma, donde llegamos al final de nuestra aventura. Por cierto que a Rafa le maravilla que hayamos planificado una excursión de esta índole y comprado el vuelo de vuelta hace más de un mes, sin tener para nada en cuenta la previsión de la meteo. Normalmente los patrones profesionales compran el billete como pronto una semana antes del "transporte” cuando ya se sabe con bastante certeza que el viento será favorable. En resumen de algún modo hemos tenido suerte de no tener el mar de proa, aunque hemos tardado 15+19 horas = 34 horas en recorrer un tramo que sería de 140 millas náuticas en línea recta.. pero esto era algo más que un transporte, ha sido un fin de semana genial!


Mil gracias a los tripulantes de esta aventura a bordo del “Onsail”.







Saludos,


Kike




Madrid, 6 de junio, 2014














domingo, 16 de marzo de 2014

Hombre al agua





Hombre al Agua










Por suerte, el contenido de este post no se basa en ninguna experiencia personal. Aunque por la importancia del tema creo que merece la pena dedicar unas líneas generales sobre qué hacer y no hacer llegada una situación de hombre al agua.


Disclaimer:

Una nota importante para un tema tan delicado, esto son mis ideas y sólo eso, prevalece en cualquier caso lo que digan los instructores autorizados de las titulaciones oficiales. Y por supuesto el buen hacer y criterio de cada patrón ante cada circunstancia. Para estas notas generales me baso en lo que he visto, leído y aprendido de patrones con experiencia.



Lo primero prevenir el accidente


Por supuesto, lo primero es tomar todas las medidas posibles para evitar el accidente. El patrón debe prevenir a la tripulación de los riesgos de caerse al agua, incluso con calma chicha. Nunca nos debemos caer ni por supuesto tirar al agua sin el consentimiento previo del patron y siempre que el barco este parado.

Siempre que vayamos a navegar con mal tiempo, o mucho viento y olas, los tripulantes deben llevar puesto el arnés, sobre todo aquellos que van a tener que realizar maniobras fuera de la bañera. Es mejor evitar ir a la proa, pero si hay que hacerlo, siempre ir bien atado. Esto implica llevar una linea de vida, que es una cincha o cabo aferrado a la cubierta del barco, por todo el costado desde popa a proa. De noche también es fundamental usar el arnés.

Un comentario importante es que cuando haya que ir a proa, si navegamos de ceñida, es mejor hacerlo por la banda de barlovento, donde ante una escorada inesperada o un tropiezo es más fácil caer dentro del barco. Al contrario, si navegamos en portantes, para ir a proa se hará por sotavento, ya que de lo contrario nos arriesgamos a un golpe mortal y caída del agua si nos sorprende una trasluchada involuntaria.

Hay otras medidas a tomar, como no andar sólo por la cubierta, moverse siempre aferrado a algo (que no sea el guarda-mancebos) con el peso hacia el centro del barco, etc. De noche se deben extremar las medidas.

Debemos por último prever la casuística de que el que hombre al agua sea el propio patrón, es decir nosotros mismos. Por tanto es conveniente instruir a la tripulación (antes de una travesía) para que sepa que hacer ante este potencial peligro. Además, para evitar el caos y desgobierno llegado el caso, conviene que el patrón designe a un "segundo" de a bordo, es decir alguien que toma las riendas y dirija la maniobra en ausencia del patrón.


Maniobra del Hombre: pasos fundamentales

El primero que se de cuenta de la situación debe gritar fuertemente “hombre al agua”, por dos razones: primero para avisar de la emergencia, y segundo para tranquilizar al náufrago de qué al menos le han visto.

Comienza de inmediato la maniobra de rescate.  Es un momento de mucha tensión y hay que evitar que cada uno se ponga a actuar por su cuenta. El patrón debe controlar la situación y no perder los nervios en la medida de los posible. Nadie debe saltar al agua a buscar al otro, pues entonces tenemos dos náufragos que recoger.

Lo primero es tirar el aro salvavidas, si puede ser que tengo guindola o luz, que por cierto debe estar en la popa y a mano, sin líos de nudos y listo para tirarse al agua. Si tirarán además otros objetos que floten como defensas, colchonetas o maderas, útiles para  ayudar a localizar la posición del accidente. 

Otro tripulante debe pulsar el botón de emergencia MOB (Man over Board) del plotter o de la radio VHF. Es importante que el patrón tenga claro como accionar esta función de la electrónica a bordo y que al menos dos tripulantes lo sepan también. Igualmente se debe apuntar el rumbo de navegación en el momento del accidente, para luego tomar el rumbo contrario al dar la vuelta.

Al menos una persona deberá no quitar ojo al accidentado, apuntando en todo momento con el brazo en la dirección donde se encuentra. Si es posible otra persona le pasará unos prismáticos. Si es de noche todo esto no valdrá demasiado..

Si es de día, el patrón debe hacer una curva de evolución lo antes posible para dar la vuelta. Aunque ese "antes posible" significa que primero, antes de virar habrá que hacer unas cosas:  típicamente iremos navegando a vela y el patrón decidirá la maniobra adecuada a cada caso.

Si es de noche o hay nula visibilidad por niebla la maniobra será la de Butakoff (en lugar de la curva de evolución). Unos párrafos más abajo describo esta maniobra.

Considero que lo más razonable en casi todos los casos es arrancar el motor, enrollar el foque lo antes posible y entonces dar la curva de evolución a motor orzando y virando por proa. La virada en redondo por lo general se debe evitar, puesto que con los nervios nos arriesgamos a sufrir una peligrosa trasluchada involuntaria si no hemos cazado la mayor.

Ojo al arrancar el motor, que es posible que haya cabos flotando por la popa.

Durante el tiempo que hacemos la maniobra y nos alejamos del náufrago es buena idea tirar defensas al agua que nos ayudan a identificar el camino de regreso hacia el náufrago.

Una vez que hemos dado la vuelta, muy importante, debemos aproximarnos al náufrago por barlovento, es decir dándole socaire frente al viento y las olas. Si el barco se ubicase a sotavento, el accidentado, como deriva más que el barco y con el efecto de las olas, se verá aplastado contra el casco del barco. Además hay que ofrecerle la amura de sotavento y no el través o la aleta, de este modo dará tiempo a recogerlo por la banda.

Si vamos a motor hay que poner punto muerto en el momento de recoger el accidentado.

En relación al uso de la radio, si pasados unos minutos no encontramos al accidentado o se complican las cosas debemos lanzar un aviso PAN PAN por el canal 16 VHF. (De noche o con mal tiempo seguramente lanzaría el PAN PAN incluso desde el primer momento que sea posible..)



Maniobra del Hombre al Agua de noche: Butakoff

En este caso, y sólo en este, aplica Butakoff. Obviamente en el mar de noche no se ve nada y Butakoff nos ayuda a dar la vuelta dejando el barco en la misma estela en la que íbamos cuando sucedió el accidente.

Es importante en este caso de noche tirar la guindola con luz al agua.

Al igual que antes, lo primero es arrancar el motor y recoger el foque, y haremos la maniobra a motor.

Butakoff lo que consigue es un giro de 180 grados haciendo una forma de interrogación, de modo que al dar la vuelta, el barco navega por el mismo sitio donde cayó el hombre al agua. Veamos los pasos:

  1. Reducir máquina para hacer la maniobra con la mayor precisión posible
  2. Cantar en alto el rumbo opuesto al que vamos (si p.ej. vamos a 90 grados, “cantas” 270). Con los nervios conviene que alguien más aparte del patrón recuerdo el rumbo objetivo.
  3. Virar inicialmente 70 grados. Como hay inercia en el giro, contaremos aproximadamente 50 grados
  4. Acto seguido viramos del todo y nos pondremos al rumbo que hemos cantado (270 en el ejemplo). Ojo con la trasluchada de la vela si no hemos cazado a tiempo la mayor.
  5. Nada más virar pondremos máquina mínima y comienza la búsqueda del náufrago, que debería aparecer muy cerca de nuestra proa
Al igual que antes, recogeremos al hombre al agua por barlovento.






Maniobra a vela

En algún caso no queda más remedio que realizar la maniobra a vela, si por ejemplo el motor no arranca, o se complica el recoger el foque, etc.

En los cursos del PER a vela te enseñan algunas técnicas, y aquí resumo tres. En cualquier caso, antes de empezar, siempre que podamos es más seguro realizar la maniobra virando por avante, por lo mencionado de la trasluchada involuntaria en la virada por popa.

  1. Mediante traveses
Esta maniobra a vela consiste en ponerse del través, independientemente del rumbo que llevábamos, y alejarse del náufrago lo suficiente para que de tiempo a virar por avante y situarnos enseguida en el través contrario, de modo que el accidentado aparece por la proa.

Acercaremos la amura de sotavento al hombre, aproando el barco. Si es necesario, podemos acuartelar el foque para ayudar a caer la proa hacia el náufrago, mientras el barco se frena.
  1. Evolución desde portantes
Si llevábamos un rumbo portante (largo, popa), podemos realizar la maniobra muy rápidamente orzando a tope, de modo que ponemos la proa al viento a la vez que damos la vuelta. En cuanto estamos con el viento de proa largamos escotas y el barco se queda parado y con el náufrago a sotavento.

  1. Evolución desde ceñida

Si cuando se cae el hombre al agua íbamos de ceñida, debemos arribar a tope y abrir las velas. Este caso es más complicado porque llevaremos mucho arrancada y será difícil parar el barco en el lugar adecuado. Si nos pasamos avanzamos dos esloras más y damos la vuelta, esta vez con la proa al viento.

El patrón debe decidir la maniobra llegado el caso. En cualquier caso no está de más practicar todo esto con una boya o similar para estar preparados por si por desgracia alguna vez sufrimos una situación de hombre al agua.





Recoger al naufrago

Si hemos hecho bien los pasos anteriores, llegaremos al naufrago y lo tendremos en el agua, a la altura de la amura o través de sotavento. Recogerlo no es tan fácil, según el caso, si esta accidentado, consciente, si lleva un arnés puesto, etc. Con arnés, se le puede atar una driza e izar con ayuda de un winch. En otros casos habrá que pasar unos cabos por la cintura del accidentado.

Típicamente lo más fácil, sobre todo si el naufrago está consciente, será que acceda por la popa, haciendo uso de la escalerilla o trepando (con ayuda) por la plataforma, o similar. Pero para ello, sobre todo si hay olas, es importante atravesar el barco a la mar para evitar que éste cabecee y la popa golpee la cabeza del accidentado.











lunes, 12 de agosto de 2013

La vuelta a Ibiza



Semana por Ibiza y Formentera (Verano 2013)









Este verano repetimos la semana de barco vacacional por las Islas Pitiusas. El plan esta vez es más tranquilo. Nuestro objetivo es dar la vuelta completa a la isla de Ibiza, en modo relax, para descubrir las diversas calas y playas, sobre todo del norte y del oeste que aún no conocemos.

La tripulación está compuesta por Angela, la otra Angela, Loreto, Adolfo, Pablo y yo. Las chicas, primerizas, y los chicos ya con algo de experiencia por repetir conmigo en estos últimos años.



Aquí os dejo el recorrido de la aventura ibicenca 2013.





1º día - Noche del viernes al sábado - Travesía Denia Ibiza

Los chicos llegamos el viernes, a media tarde, a la Marina de Denia para ir avanzando las tareas de check-in y estiba de la ya habitual mega compra del mercadona online.

Nuevamente vamos a bordo del Nannai, el mismo Sun Odyssey 39i en el que fuimos el año pasado a Ibiza y con el que hemos participado en la regata de la Ruta de la Sal estos dos últimos años.


El barco está como siempre impecable. Solamente un problema: me doy cuenta que el botón rojo on/off del plotter no funciona. La pantalla del plotter está siempre encendida y sólo se puede apagar desde el panel eléctrico, desconectando los instrumentos de navegación. El hecho de no poder apagar el plotter da igual, pero el botoncito rojo tiene otras dos funciones que perdemos para la ruta: la activación del radar, muy útil para la travesía nocturna, y el modo noche de la pantalla.

Kiko lo mira y concluye que si queremos solución debemos esperar a mañana. Como las consecuencias no son graves decido zarpar sin estas dos funciones, el radar se sustituye con una buena vigilancia visual e interpretación de las luces. Para el tema del modo noche llevaremos puesta la tapa del plotter para que no nos deslumbre todo el rato.

Sobre las 22.00 por fin llegan las chicas y tras una estupenda cena en el rico restaurante de la marina, finalmente a las 00.00 largamos amarras.

La maniobra de desatraque transcurre sin mayor problema, con la única salvedad de que un marinero de otro barco nos tiene que recordar amablemente que encendamos las luces de navegación ... ¡Qué bochorno! ...

Nuestro primer destino es la isla de la Conejera, a 53 millas de la bocana de Denia, rumbo 82 grados. Si logramos una media de 6 nudos tardaremos casi 9 horas. Vamos a la Conejera porque mi intención es hacer el salto lo más corto posible. En la última travesía Denia - Ibiza que hice hace apenas un mes, para un finde largo, puse rumbo directo a Formentera, y las 2 horas adicionales que supone esto se notan mucho.

Inicialmente vamos a motor, ya que el viento entra de levante, flojo y casi de proa. No hay demasiada ola y se va bastante cómodo a pesar del ruido del motor, que en este barco es bastante soportable. Como siempre, izamos la vela mayor a tope, para como poco dar estabilidad al barco.

Establecemos los turnos de guardia para la noche: serán 4 turnos de 2 horas cubriendo de 1:00 a 9:00 am. El primero y el último lo haremos Pablo y yo, y los turnos intermedios de 3 y 5 am los harán las respectivas parejas Angela y Adolfo, y Angela "2" y Loreto. Yo pasaré la noche en la bañera con mi saco, por si hay que realizar alguna modificación de rumbo, o cualquier tema que surja.

Una hora después de zarpar, el viento rola un poco al norte y nos entra por la amura de babor, y aunque apenas llega a los 10 nudos merece la pena desenrollar el foque y aprovechar la fuerza del viento, eso sí, combinando vela y motor. Sólo a vela sacaríamos como mucho 4 nudos pero sumando el motor con pocas revoluciones, la velocidad aumenta hasta los casi 7 nudos, que mantendremos gran parte de la travesía.

Lo único malo de ir con la vela toda la noche es que mi sueño no se concilia, porque aparte de estar pendiente de la vigilancia que ya hacen los responsables de los turnos, tengo que observar de vez en cuando si el viento sufre alteraciones. Si baja o vuelve a rolar al este habrá que dar más vueltas al motor para no perder ritmo, pero si sube, habrá que quitar motor y posiblemente reducir trapo...

Se cumple lo segundo; a las 5am, justo durante un cambio de guardia, y a unas 25 millas de ibiza, el viento sube bruscamente desde los 8 nudos hasta más de 15. El barco empieza a escorar considerablemente. De inmediato pongo punto muerto, y al rato, cuando considero que el motor ya se ha enfriado suficiente, lo apago definitivamente. No se trata de una racha de viento, de acuerdo con el parte, en la zona de Ibiza impera un gregal, viento del NE, que nos acaba de entrar y que permanecerá con cierta intensidad hasta el domingo.

Cuando el anemómetro empieza a marcar rachas de más de 18 nudos ha llegado el momento de poner algún rizo, por si sigue subiendo y por navegar más tranquilos. Aproando un poco el barco enrollo un poco de génova. Posteriormente pondremos también el primer rizo de mayor.

Mientras dormito un poco más, me doy cuenta de que si vamos a tener NE en los próximos días, en la calita de la cara oriental de la Conejera, dónde pensaba hacer la primera parada, no estaremos nada cómodos. Más aun, con el viento y las olas de esta dirección, mi plan original de bordear la isla por el norte, en el sentido de las agujas del reloj, no parece la mejor idea, puesto que la mayoría de las calas de la costa noroeste, desde san antonio, parecen algo expuestas al norte. Aparte, tocaría navegar dos días con el mar de proa..

Decido pues realizar un radical cambio de planes: los primeros días iremos por el sur de Ibiza y Formentera y ya intentaremos bordear la isla a partir del domingo, según la evolución del viento.

Tras repasar rápidamente la carta y mis ya famosas fotocopias del derrotero imray, decido nuestro nuevo rumbo: hay que virar 10 grados más al sur, que vamos a Cala Horts, en frente de Es Vedrá, y a buen resguardo del NE.

Cerca de la isla de Ibiza, disfrutamos de el espectacular nacimiento del nuevo día.



Amanecer a pocas millas de la isla de Ibiza



En la última hora del viaje baja el viento hasta llegar a menos de 15 nudos pero nuestro balandro mantiene un buen ritmo de entre 5 y 6 nudos, a vela. Al norte de Es Vedrá hay que estar atentos al peligroso Bajo de la Bota. Una vez superado este obstáculo, a las 08.30 HRB entramos en Cala Horts, dónde realizamos nuestra primera maniobra de fondeo.



2º día - sábado - Cala Horts y Espalmador


Pasamos toda la mañana descansando en este bonito lugar, protegido por la imponente presencia de los islotes Es Vedrá y Es Vedranell.





Es Vedrá y Es Vedranell, vistas desde Cala Horts



Como siempre estoy ansioso por probar los remos con el chiquitín, para además hacer un poco de deporte. Por desgracia y aunque en puerto me aseguré de que los remos encajan bien en las chumaceras, a la hora de remar, aparte de ser un poco cortos, resbalan dentro de sus abrazaderas y la práctica del remo resulta bastante incómoda.

Tras una breve siesta zarpamos rumbo a la isla de Espalmador, al norte de Formentera, dónde esperamos poder ocupar una de las boyas que ponen los veranos para proteger la Posidonia. Digo que esperamos, porque al intentar hacer la reserva por internet figura que este año son 29€ / noche para nuestra eslora, y no hemos completado el pago por un error en la aplicación.. El año pasado la boya era gratuita pero parece q la crisis también ha llegado a las administraciones marítimas ...

Como nuestro rumbo hasta formentera es sureste, me preparo para recibir el viento (del NE) por la aleta de babor, pero al doblar la esquina de ibiza  por el paso entre es vedra y tierra firme, para mi sorpresa observo que en el canal entre ibiza y formentera se ha establecido un considerable SE! Debe ser por un fenómeno local, o quizás el térmico ? Consecuentemente, con el viento de de proa toca navegar a motor un rato, ya que dando bordos llegaríamos demasiado tarde al campo de boyas.

Al igual que el año anterior, entrar en la pequeña bahía de Espalmador - ojo, siempre hacerlo por el lado sur - "acojona" un poco, por la poquita sonda que tiene el acceso. Sobre las 19.00 llegamos al campo de boyas, donde el  boyero nos informa que efectivamente no tenemos reserva por no haber pagado, pero que estamos de suerte ya que hay algunas boyas libres. Amablemente nos cobra los 29€ y nos dirige a nuestro sitio para la noche, bastante cerca de la playa al menos.

Chancletas en mano vamos nadando hasta la playa para hacer una excursión a los lodos exfoliantes de la isla. Solamente Loreto se atreve a meter una pierna en tan repugnantes charcos.

Tras una frugal cena, una copilla y unos pocos cantos con la guitarra caemos rendidos. Esta noche tocaba recuperar sueño.


3 día - domingo  - Cala saona y Cala Sabinas

Hoy toca conocer Formentera. Seguimos con el NE fuerte pero mañana rola al SE y cae bastante, así que podremos ir a Ibiza. Cala Saona parece un buen sitio para ir  a comer y por la tarde la idea es entrar en el puerto de las Sabinas para ducharnos, hacer alguna comprita y visitar la isla desde tierra.

 Antes de zarpar llamo a los dos marinas del puerto de las Sabinas para intentar reservar. En una no contestan y en la otra me dicen que llamemos sobre las 12. 

Sobre esa misma hora llegamos a la Cala Saona, con sus azules y preciosas aguas, aunque hay aun más barcos y yates que el verano pasado, se nota, y mucho, la temporada alta.

 Una vez fondeados y bañados llamo de nuevo a las marinas de formentera para reservar un amarre. Pero resulta imposible, en una de ellas no hay sitio y en el otro no contestan, así que  decidimos ir a pasar la tarde y noche a la Cala Sabinas, al lado de las marinas y justo enfrente del chiringuito del Big Sur, parada siempre obligada en mi agenda de viaje. 

El breve recorrido hasta Las Sabinas sí lo hacemos a vela, dando bordos de ceñida, y practicando las viradas por avante. Sobre las 20.00 horas llegamos al fondeadero, repleto de barcos ya. Conseguimos un hueco en la última fila, eso sí, justo enfrente del chiringuito y la entrada de las lanchadas.

Hemos llegado a tiempo para los mojitos y la fiesta de la puesta de sol. Por cierto que el chiringuito se llama desde el año pasado Beso Beach, y se identifica por una enorme "B" que se ve desde el mar. Este año parece que hay algo menos de ambiente, ¿será porque es lunes? La puesta de sol tampoco resulta esta vez demasiado espectacular, ya que a las nubes en el horizonte se suma un barco que tapa el sol, y por si fuera poco, un "gañan" con una mochila más grande que el se interpone entre el público y la puesta de sol :)





4º día - lunes - Illetas y Puerto de Ibiza


Por la mañana temprano subimos un par de millas al norte para bañarnos en las caribeñas aguas de la playa de Illetes


De camino, intento conseguir un amarre para la noche en las marinas del Puerto de Ibiza. Viendo lo complicado es entrar en verano en el puerto de Formentera, hemos decido ir esta tarde a la capi. Ya empieza a urgir el tema de las duchas en puerto y la compra de fruta y otros enseres mal calculados en la lista de la compra. Además las baterías de consumo doméstico flojean desde ayer y conviene darles una buena carga en puerto.

Por conocido, el primer sitio al que llamo es el Club Nautic, pero no contestan. Sin embargo en Ibiza Magna nos reservan una plaza por poco más de 130€. Aunque creo que está demasiado cerca del bullicio del pueblo, por probar, decidimos quedarnos de momento con esa reserva.





Fondeo en Illetes, Formentera


Pasamos el día fondeados en Illetes, la playa es preciosa, con aguas azules turquesas ¡nada que envidiar a Cancún!  Desde la playa caribeña se puede cruzar la estrecha lengua de arena de apenas 200 metros para llegar a la otra cara de la isla de Formentera, donde aparece de pronto una playa de olas chulísima. ¡Menudo contraste, da la sensación que nos hemos desplazado a Cádiz!

Sobre las 17.00 cruzamos el paso de los Freus entre Formentera e Ibiza, y a las 18.00 entramos por la bocana del Puerto de Ibiza.






Faro de la Isla Puercos en el paso por los Freus




Entrando en el Puerto de Ibiza



 En Ibiza Magna, unos marineros nos indican nuestra plaza y nos ayudan con las amarras. A pesar de tener que esquivar un par de ferris que entran y salen del puerto a la vez que nosotros, la maniobra resulta impecable. Por cierto que la hélice de proa del Nannai nuevamente no funciona, pero con una eslora de 39 pies me apaño bien en condiciones de poco viento.

Efectivamente el puesto en Ibiza Magna está ubicado en plena zona comercial del pueblo, más céntrico imposible. Aunque hay un pequeño problema.. ¡! No tienen duchas !!  En cuanto nos informan los marineros de este inconveniente decidimos probar suerte en otra de las marinas, ya que la ducha en tierra firme era una de las principales razones de entrar en puerto.

Llamo esta vez por radio, canal 9. En el Club Nautic nos informan que no tienen sitio. En la Marina Ibiza sin embargo sí hay plazas (y duchas..). Nos indican que tenemos que desplazarnos al muelle de la gasolinera de la marina. Antes de largar amarras rumbo al nuevo sitio, damos una propina a los marineros de Ibiza Magna, por las molestias ocasionadas.

Parece que somos el único velerito que entra en la Marina Ibiza, donde solamente vemos mega yates de lujo. Está claro que los sitios para charteristas y navegantes de “bajo presupuesto” son el Club Nautic e Ibiza Magna, mientras que la Marina Ibiza y Botafoch están pensadas para los forrados propietarios de los barcos de alto standing.




Entrando en la Marina Ibiza



El procedimiento de atraque resulta algo tedioso. Tenemos que realizar una primera parada en el muelle de la gasolinera, donde se ubica la lujosa oficina de la Marina. Tras el papeleo oportuno y aceptar un facturón de 270€ / noche!!!!!, nos dirigimos a nuestro puesto definitivo de atraque, donde realizo la tercera y última maniobra en puerto...

Nunca nadie había pagado tanto por un amarre, aunque a cambio las duchas son las mejores que hemos estado nunca, y el sitio aparte de precioso, está justo enfrente de Keeper y Pacha :)

Con tanto trajín se nos ha hecho un poco tarde, aun así nos da tiempo de hacer una compra de víveres y a dar una vuelta por la bonita ciudad amurallada y castillo, previa a una tardía cena en el restaurante Las Brasas.



5º día - martes - Tagmago y Portinatx

Anoche hubo rajada general y como en Keeper tampoco había demasiado ambiente nos acostamos relativamente pronto, así que hoy madrugamos casi como cualquier otro día. Las chicas se van al pueblo a disfrutar de la compritas ibicencas, mientras yo estudio la carta para trazar el plan de los próximos días.

El parte es de SE moderado, y me parece buena opción dar el salto al norte. Portinatx parece el sitio ideal para pernoctar. Lo único malo es que entre el Puerto de Ibiza y el norte no acabo de ver un sitio con resguardo para fondear y comer. Mi idea es parar en el islote de Tagomago pero parece que hay mucha sonda y quizás esté algo expuesta. Finalmente llamo a Kiko y me recomienda ir a la cara oeste del islote donde además hay una boyas rojas que podemos usar.

Sobre las 12.00 zarpamos rumbo a Tagomago. El viento del través es flojo, de unos 8 nudos así que toca nuevamente ir a motor. Parece que en todo el Mediterráneo se han establecido altas presiones estacionarias que nos acompañarán el resto del viaje. A la altura de Santa Eulalia hay que estar pendiente de un bajo, aunque está perfectamente balizado por una marca cardinal. Sobre las 14:00 llegamos al bello islote.

La cara occidental de Tagomago, por su forma de herradura, efectivamente está protegida del mar del SE. Vemos las boyas rojas pero ha subido un poco el viento y no tenemos muy claro como agarrarnos a las mismas. Como por otro lado, pegado a la costa hay aguas turquesas chulas y queda un hueco para fondear, decidimos optar por echar el ancla.







Bañito en la cala del oeste de Tagomago



La decisión del fondeo se torna incorrecta, porque aunque intentamos que nuestro hierro caiga sobre un clarito entre las praderas de Posidonia, con el viento que sopla no resulta nada fácil atinar y finalmente echamos el ancla encima de la pobre planta marina. Por si fuera poco he calculado mal las distancias y nos hemos quedado demasiado cerca de un velero alemán. Pero por no hacer más estropicios con mi ancla asesina, decido no volver a intentar la maniobra y paramos máquinas, fondeados al ladito de los amigos “German”.

La breve siesta que nos echamos, tras unos baños y una rica comida, se ve truncada por los gritos de los alemanes, advirtiéndonos de un casi choque entre ambos veleros. Rápidamente me dispongo a recoger algo de cadena para separar los barcos, pero con menos metros, el fondeo ya no será seguro así que de inmediato decido que es mejor zarpar. Con el viento y el mar tan en calma podemos continuar nuestra siesta de camino a Portinatx, y así llegamos pronto para pillar un buen sitio.






Faro del Punta Moscarte, al norte de Ibiza



 Tras doblar la Punta Moscarté, sobre las 18.00, llegamos a la cala, que a pesar de llegar pronto ya está abarrotada de veleros. Encontramos un hueco de milagro.

Antes de la cena, para practicar un poco de remo con la dingui hago un apaño con cinta adhesiva en las abracaderas de los remos para que no resbalen tanto. Al ver que la solución es eficaz y que por fin se puede remar bien, sólo falta idear un mecanismo de banqueta para hacerlo más cómodamente. Enseguida se me ocurre que una defensa debe tener justo el tamaño del ancho del interior de la dingui, y efectivamente, encaja perfectamente, haciendo las veces de banqueta. Ahora ya sí que podemos practicar el deporte del remo en plenas condiciones.





El invento de la "defensa-banqueta" para remar mejor



6 día - miércoles - Portinatx y Benirras

Llevamos varios días diciendo de comer una rica paella en algún chiringuito o restaurante de playa. En Portinatx parece haber un sitio bueno y además la cala es tranquila y bonita, ideal para pasar el día bañándonos y tomando algo. Así que nos quedamos.. hoy toca descanso de navegar!

Tras meternos una riquísima paella, seguida de una merecida siesta, zarpamos rumbo a Benirras, a tan sólo 1 hora de navegación, con calma chicha nuevamente a motor.

A la entrada de Benirras divisamos la famosa roca con forma de trono, que en el derrotero inglés asimilan a la reina Isabel II y que mis fuentes me han dicho que llaman el Dedo de Dios. Se llame como se llame la roquita, da un toque mágico a esta bella cala, desde la cual disfrutamos de una puesta de sol única, al son de los tambores de los hippies de la playa.






Puesta de sol en Benirras



Después de la cena, tenemos un problema con la fontanería de agua dulce del barco. Durante la operación de fregar, se agota el agua del depósito de proa, y consecuentemente conmuto la llave de paso hacia el tanque de popa. Como siempre, tras conmutar, dejo abierto el grifo del fregadero hasta que sale el agua del nuevo depósito correctamente. Pero posteriormente, tras cerrar el grifo, la bomba de agua no se detiene. (Debería pararse a los pocos segundos de cerrar el grifo ya que sólo se acciona cuando el sistema detecta falta de presión en el circuito, es decir, cuando se abre algún grifo.) Reviso los grifos de las duchas (proa, popa, y bañera), que están bien cerrados. Al volver a abrir el grifo del fregadero, veo que el agua sale un poco a trompicones, como si hubiese aire en las cañerías. Tras probar conmutar de nuevo los tanques y ver que el problema persiste decido no tocar más y llamar al mecánico por la mañana, dejando de momento el interruptor de la bomba apagado, para evitar que se queme.



7 día - jueves - Cala Gració y Cala Compta

Lo primero que hago nada más desayunar es llamar a Kiko para el tema del agua. Siguiendo sus instrucciones probamos conmutar de nuevo al depósito vacío y dejar un buen rato el grifo del fregadero abierto, para que salga bien todo el aire de los circuitos. Tras esta operación, al volver a conmutar al tanque lleno, el sistema ya vuelve a funcionar. No tengo muy claro el porqué, pero el caso es que el problema ha quedado resuelto.

Como hoy es nuestro último día, el plan es navegar hacia la zona de San Antonio, al oeste, para desde allí dar, de madrugada, el salto de vuelta a la península.

Planeamos ir a comer a la famosa Cala Salada, y pasar la noche en Cala Compta, de la que tengo buenas referencias y que por lo visto tiene un chiringuito “chill-out” muy chulo para la puesta de sol.

Con el mar como un plato, y como siempre a motor, recorremos la cara oeste de la isla de Ibiza, admirando sus bellos paisajes de rocas, acantilados y pinos.




Punta Torretas (cara oeste de Ibiza)


Isla Margaritas, alias "El Elefante"


A mediodía, arribamos a Cala Salada, que está demasiado concurrida como para echar el ancla, así que nos dirigimos a la siguiente cala, Cala Gració, ya dentro de la bahía de San Antonio; más pequeña pero mucho menos conocida.






La abarrotada Cala Salada


En esta cala efectivamente sólo hay un velero, y fondeamos en el único otro hueco donde hay un clarito de arena entre las praderas de posidonia. La cala no está mal, tiene dos mini-playas en los extremos y su principal atractivo es lo tranquilos que estamos.

Después de comer cruzamos la bahía para llegar a Cala Compta, ubicada al norte de los bajos que separan la Isla del Bosque y la Conejera de tierra firme

Hemos llegado pronto, sobre las 17.00 y nuevamente la cala esta abarrotada, pero justo a esta hora los veleros que han venido a comer zarpan, y pillamos un buen sitio, con una sonda de 5 metros, en arena, y enfrente del chiringuito y la bonito y concurrida playa.

Al atardecer bajamos en nuestra estupenda dingui a la playa. El chiringuito famoso tiene una música chulísima y un ambiente mejor, pero no hay ni un sitio, ni para tomar algo viendo la puesta de sol, ni para cenar posteriormente. ¡Había que reservar!  Ya me lo apunto para siguientes expediciones: es conveniente reservar en Cala Compta en temporada alta.

Un poco resignados nos vamos a un chiringuito restaurante que está algo más al norte de la cala, desde el cual también se ve la puesta de sol, aunque algo peor. La comida es rica, y seguro que más barata, eso sí, no hay ni música, ni una espectacular negra cantando con música en directo, como posteriormente vemos en el primer sitio.


Atardecer en Cala Compta




El Chiringuito de Cala Compta



Tras la puesta de sol, nos vamos a tomar unas copas al barco y a hacer los preparativos para la travesía del día siguiente. Toca zarpar a las 5am, y es mejor dejarlo todo listo. Subimos la dingui y la estibamos en la cubierta de proa, con los tres puntos de anclaje. Como la lanchita tapa la escotilla de proa, para poder dormir en el camarote sin peligro de asfixia por calor, ato su proa con la driza del espi para poder elevarla lo suficiente y que entre aire en el camarote.

Después de unas copillas como despedida de nuestra ruta ibicenca, nos vamos a la cama para dormir una pocas horas, cosa que no resulta nada fácil, por el calor excesivo, los mosquitos y sobre todo por el musicote que llega a todo meter desde el chiringuito … si es que nos teníamos que haber quedado de fiesta en tal magnífico garito!



8 día - viernes - Regreso a Denia

A las 4.55 en punto, me levanto y arranco el motor. Esta vez no me olvido de encender las luces de navegación. A las 5.00 Pablo ya está conmigo en cubierta y levamos el ancla. Media hora más tarde doblamos la punta norte de la Conejera, que no tenemos más remedio que bordear por no arriesgarnos a pasar entre los peligrosos bajos del paso entre la Isla del Bosque e Ibiza. Desde el faro de la Conejera hasta Denia ya puedo fijar el rumbo, 265 grados, pasando las islas Bledas por el norte.

Vamos inicialmente con la mayor izada pero los 5 nudos que nos entran reales por la popa se anulan con los 6 nudos de nuestra velocidad de crucero, así que decido arriarla para evitar el constante flameo con aparente 0.

Nuevamente, los que estamos despiertos, disfrutamos del fantástico amanecer, esta vez, por nuestra popa.






Amanecer a pocas millas de Ibiza


A estas alturas del viaje me entra la duda del estado del gasoil, aunque el indicador indica que nos quedan ¾ del tanque, no me fío demasiado. El depósito tiene capacidad para 130 litros, y en total, incluyendo este último trayecto estimo que habremos navegado unas 30 horas de motor. Con un consumo medio de 4L/H iríamos muy justos, pero en general he mantenido un régimen medio - bajo de revoluciones. El cuentarrevoluciones del Nannai no funciona, pero yendo siempre a 6 nudos sin tener mucho viento en contra, estimo que equivale a un régimen de unos 2.000 rpm, que en estos barcos suele dar un consumo medio de 2L/H.

Por si acaso decido no superar los 6 nudos, por no aumentar el consumo demasiado.

Nuestro otro problemilla es que vamos sin agua en los depósitos. Anoche, durante las duchas a bordo se agotó definitivamente. Y eso que apenas nos hemos duchado con agua dulce, pero sí hemos fregado todos los días, desayuno, comida y cena. En dos días (miércoles y jueves) nos hemos fundido los 350 litros de agua de ambos tanques. Al menos las sartenes y cazos deberíamos haberlos fregado con agua de mar.

Para paliar el calor del mediodía a bordo, algunos nos duchamos durante la marcha a base de baldazos de agua de mar.

De víveres también vamos justitos, quedan cuatro botellas de agua de 1,5L, y algunas latas de cerveza y coca-cola. De comida solamente tenemos los espaguetis, y algo de picoteo, fuet y queso. Como nos da pereza hacer la pasta pasamos la travesía picoteando y acabando las pocas existencias que quedan a bordo.

Finalmente, sobre las 14.30, puntuales, llegamos al puerto de Denia. Nos dirigimos a la gasolinera. Sopla viento fuerte, de 15 nudos en puerto y perpendicular desde el muelle. Ya presiento que la maniobra de atraque  en muelle con tanto viento en contra no va a ser fácil.

Me aproximo por el costado de babor, ya que el paso del motor es dextrogiro (popa a babor) y por otro lado hay más espacio. Entro en el muelle con bastante ángulo pero algo separado. Por suerte, Kiko que ya ha visto la dificultad de la operación, se ha acercado al sitio para ayudar.  Pablo lanza con éxito la amarra de proa al marinero de la gasolinera, y Angela consigue del mismo modo alcanzar el cabo de popa a Kiko. Mientras, yo doy atrás para frenar el barco, que, debido al fuerte viento, se ha quedado separado del muelle más de un metro.  Kiko, como gran experto en la materia, toma las riendas: dando sobre la bita una vuelta completa al largo de popa, me indica que dé todo a babor y máquina avante a tope. Al marinero de la proa le dice que no cace demasiado la amarra de proa. De este modo conseguimos que la popa se acerque poco a poco al muelle, al tiempo que Kiko y el marinero van cazando las amarras. La maniobra hace temblar todo el barco y sobre todo la cornamusa de popa,que parece que se va a salir de su sitio, pero resulta todo un aprendizaje.

Por cierto, que repostamos 85 litros, lo que equivale a un consumo de 2,8 L/H, que no está mal.

El atraque en puerto, con Kiko a bordo, transcurre sin problemas ya que el viento aquí entra de proa.

Con la rapidez del rayo, recogemos nuestros bártulos y los escasos víveres que han sobrado. Tristemente ha llegado el final de un nuevo viaje.






Hasta la próxima amigos!

Kike, 
Agosto 2013