Por suerte, el contenido de este post no se basa en ninguna experiencia personal. Aunque por la importancia del tema creo que merece la pena dedicar unas líneas generales sobre qué hacer y no hacer llegada una situación de hombre al agua.
Disclaimer:
Una nota importante para un tema tan delicado, esto son mis ideas y sólo eso, prevalece en cualquier caso lo que digan los instructores autorizados de las titulaciones oficiales. Y por supuesto el buen hacer y criterio de cada patrón ante cada circunstancia. Para estas notas generales me baso en lo que he visto, leído y aprendido de patrones con experiencia.
Lo primero prevenir el accidente
Por supuesto, lo primero es tomar todas las medidas posibles para evitar el accidente. El patrón debe prevenir a la tripulación de los riesgos de caerse al agua, incluso con calma chicha. Nunca nos debemos caer ni por supuesto tirar al agua sin el consentimiento previo del patron y siempre que el barco este parado.
Siempre que vayamos a navegar con mal tiempo, o mucho viento y olas, los tripulantes deben llevar puesto el arnés, sobre todo aquellos que van a tener que realizar maniobras fuera de la bañera. Es mejor evitar ir a la proa, pero si hay que hacerlo, siempre ir bien atado. Esto implica llevar una linea de vida, que es una cincha o cabo aferrado a la cubierta del barco, por todo el costado desde popa a proa. De noche también es fundamental usar el arnés.
Un comentario importante es que cuando haya que ir a proa, si navegamos de ceñida, es mejor hacerlo por la banda de barlovento, donde ante una escorada inesperada o un tropiezo es más fácil caer dentro del barco. Al contrario, si navegamos en portantes, para ir a proa se hará por sotavento, ya que de lo contrario nos arriesgamos a un golpe mortal y caída del agua si nos sorprende una trasluchada involuntaria.
Hay otras medidas a tomar, como no andar sólo por la cubierta, moverse siempre aferrado a algo (que no sea el guarda-mancebos) con el peso hacia el centro del barco, etc. De noche se deben extremar las medidas.
Debemos por último prever la casuística de que el que hombre al agua sea el propio patrón, es decir nosotros mismos. Por tanto es conveniente instruir a la tripulación (antes de una travesía) para que sepa que hacer ante este potencial peligro. Además, para evitar el caos y desgobierno llegado el caso, conviene que el patrón designe a un "segundo" de a bordo, es decir alguien que toma las riendas y dirija la maniobra en ausencia del patrón.
Maniobra del Hombre: pasos fundamentales
El primero que se de cuenta de la situación debe gritar fuertemente “hombre al agua”, por dos razones: primero para avisar de la emergencia, y segundo para tranquilizar al náufrago de qué al menos le han visto.
Comienza de inmediato la maniobra de rescate. Es un momento de mucha tensión y hay que evitar que cada uno se ponga a actuar por su cuenta. El patrón debe controlar la situación y no perder los nervios en la medida de los posible. Nadie debe saltar al agua a buscar al otro, pues entonces tenemos dos náufragos que recoger.
Lo primero es tirar el aro salvavidas, si puede ser que tengo guindola o luz, que por cierto debe estar en la popa y a mano, sin líos de nudos y listo para tirarse al agua. Si tirarán además otros objetos que floten como defensas, colchonetas o maderas, útiles para ayudar a localizar la posición del accidente.
Otro tripulante debe pulsar el botón de emergencia MOB (Man over Board) del plotter o de la radio VHF. Es importante que el patrón tenga claro como accionar esta función de la electrónica a bordo y que al menos dos tripulantes lo sepan también. Igualmente se debe apuntar el rumbo de navegación en el momento del accidente, para luego tomar el rumbo contrario al dar la vuelta.
Al menos una persona deberá no quitar ojo al accidentado, apuntando en todo momento con el brazo en la dirección donde se encuentra. Si es posible otra persona le pasará unos prismáticos. Si es de noche todo esto no valdrá demasiado..
Si es de día, el patrón debe hacer una curva de evolución lo antes posible para dar la vuelta. Aunque ese "antes posible" significa que primero, antes de virar habrá que hacer unas cosas: típicamente iremos navegando a vela y el patrón decidirá la maniobra adecuada a cada caso. Si es de noche o hay nula visibilidad por niebla la maniobra será la de Butakoff (en lugar de la curva de evolución). Unos párrafos más abajo describo esta maniobra.
Considero que lo más razonable en casi todos los casos es arrancar el motor, enrollar el foque lo antes posible y entonces dar la curva de evolución a motor orzando y virando por proa. La virada en redondo por lo general se debe evitar, puesto que con los nervios nos arriesgamos a sufrir una peligrosa trasluchada involuntaria si no hemos cazado la mayor.
Ojo al arrancar el motor, que es posible que haya cabos flotando por la popa.
Durante el tiempo que hacemos la maniobra y nos alejamos del náufrago es buena idea tirar defensas al agua que nos ayudan a identificar el camino de regreso hacia el náufrago.
Una vez que hemos dado la vuelta, muy importante, debemos aproximarnos al náufrago por barlovento, es decir dándole socaire frente al viento y las olas. Si el barco se ubicase a sotavento, el accidentado, como deriva más que el barco y con el efecto de las olas, se verá aplastado contra el casco del barco. Además hay que ofrecerle la amura de sotavento y no el través o la aleta, de este modo dará tiempo a recogerlo por la banda.
Si vamos a motor hay que poner punto muerto en el momento de recoger el accidentado.
En relación al uso de la radio, si pasados unos minutos no encontramos al accidentado o se complican las cosas debemos lanzar un aviso PAN PAN por el canal 16 VHF. (De noche o con mal tiempo seguramente lanzaría el PAN PAN incluso desde el primer momento que sea posible..)
Maniobra del Hombre al Agua de noche: Butakoff
En este caso, y
sólo en este, aplica Butakoff. Obviamente en el mar de noche no se
ve nada y Butakoff nos ayuda a dar la vuelta dejando el barco en la
misma estela en la que íbamos cuando sucedió el accidente.
Es importante en
este caso de noche tirar la guindola con luz al agua.
Al igual que
antes, lo primero es arrancar el motor y recoger el foque, y haremos la
maniobra a motor.
Butakoff lo que
consigue es un giro de 180 grados haciendo una forma de
interrogación, de modo que al dar la vuelta, el barco navega por el
mismo sitio donde cayó el hombre al agua. Veamos los pasos:
Reducir
máquina para hacer la maniobra con la mayor precisión posible
Cantar en
alto el rumbo opuesto al que vamos (si p.ej. vamos a 90 grados,
“cantas” 270). Con los nervios conviene que alguien más aparte
del patrón recuerdo el rumbo objetivo.
Virar
inicialmente 70 grados. Como hay inercia en el giro, contaremos
aproximadamente 50 grados
Acto seguido
viramos del todo y nos pondremos al rumbo que hemos cantado (270 en
el ejemplo). Ojo con la trasluchada de la vela si no hemos cazado a
tiempo la mayor.
Nada más
virar pondremos máquina mínima y comienza la búsqueda del
náufrago, que debería aparecer muy cerca de nuestra proa
Al igual que
antes, recogeremos al hombre al agua por barlovento.
Maniobra a vela
En algún caso no queda más remedio
que realizar la maniobra a vela, si por ejemplo el motor no arranca,
o se complica el recoger el foque, etc.
En los cursos del PER a vela te enseñan
algunas técnicas, y aquí resumo tres. En cualquier caso, antes de
empezar, siempre que podamos es más seguro realizar la maniobra
virando por avante, por lo mencionado de la trasluchada involuntaria
en la virada por popa.
Mediante traveses
Esta maniobra a vela consiste en
ponerse del través, independientemente del rumbo que llevábamos, y
alejarse del náufrago lo suficiente para que de tiempo a virar por
avante y situarnos enseguida en el través contrario, de modo que el
accidentado aparece por la proa.
Acercaremos la amura de sotavento al
hombre, aproando el barco. Si es necesario, podemos acuartelar el
foque para ayudar a caer la proa hacia el náufrago, mientras el
barco se frena.
Evolución desde portantes
Si llevábamos un rumbo portante
(largo, popa), podemos realizar la maniobra muy rápidamente orzando
a tope, de modo que ponemos la proa al viento a la vez que damos la
vuelta. En cuanto estamos con el viento de proa largamos escotas y el
barco se queda parado y con el náufrago a sotavento.
Evolución desde ceñida
Si cuando se cae el hombre al agua
íbamos de ceñida, debemos arribar a tope y abrir las velas. Este
caso es más complicado porque llevaremos mucho arrancada y será
difícil parar el barco en el lugar adecuado. Si nos pasamos
avanzamos dos esloras más y damos la vuelta, esta vez con la proa al
viento.
El patrón debe decidir la maniobra
llegado el caso. En cualquier caso no está de más practicar todo
esto con una boya o similar para estar preparados por si por
desgracia alguna vez sufrimos una situación de hombre al agua.
Recoger al naufrago
Si hemos hecho bien los pasos anteriores, llegaremos al naufrago y lo tendremos en el agua, a la altura de la amura o través de sotavento. Recogerlo no es tan fácil, según el caso, si esta accidentado, consciente, si lleva un arnés puesto, etc. Con arnés, se le puede atar una driza e izar con ayuda de un winch. En otros casos habrá que pasar unos cabos por la cintura del accidentado.
Típicamente lo más fácil, sobre todo si el naufrago está consciente, será que acceda por la popa, haciendo uso de la escalerilla o trepando (con ayuda) por la plataforma, o similar. Pero para ello, sobre todo si hay olas, es importante atravesar el barco a la mar para evitar que éste cabecee y la popa golpee la cabeza del accidentado.
Este
verano repetimos la semana de barco vacacional por las Islas Pitiusas. El plan esta vez es más tranquilo. Nuestro objetivo es dar
la vuelta completa a la isla de Ibiza, en modo relax, para descubrir
las diversas calas y playas, sobre todo del norte y del oeste que aún
no conocemos.
La
tripulación está compuesta por Angela, la otra Angela, Loreto,
Adolfo, Pablo y yo. Las chicas, primerizas, y los chicos ya con algo
de experiencia por repetir conmigo en estos últimos años.
Aquí
os dejo el recorrido de la aventura ibicenca 2013.
1º
día - Noche del viernes al sábado - Travesía Denia Ibiza
Los chicos llegamos el viernes, a media tarde,
a la Marina de Denia para ir avanzando las tareas de check-in y
estiba de la ya habitual mega compra del mercadona online.
Nuevamente
vamos a bordo del Nannai, el mismo Sun Odyssey 39i en el que fuimos
el año pasado a Ibiza y con el que hemos participado en la regata de
la Ruta de la Sal estos dos últimos años.
El
barco está como siempre impecable. Solamente un problema: me doy
cuenta que el botón rojo on/off del plotter no funciona. La pantalla
del plotter está siempre encendida y sólo se puede apagar desde el
panel eléctrico, desconectando los instrumentos de navegación. El
hecho de no poder apagar el plotter da igual, pero el botoncito rojo
tiene otras dos funciones que perdemos para la ruta: la activación del radar, muy
útil para la travesía nocturna, y el modo noche de la pantalla.
Kiko
lo mira y concluye que si queremos solución debemos esperar a
mañana. Como las consecuencias no son graves decido zarpar sin estas
dos funciones, el radar se sustituye con una buena vigilancia visual
e interpretación de las luces. Para el tema del modo noche
llevaremos puesta la tapa del plotter para que no nos deslumbre todo
el rato.
Sobre
las 22.00 por fin llegan las chicas y tras una estupenda cena en el
rico restaurante de la marina, finalmente a las 00.00 largamos
amarras.
La
maniobra de desatraque transcurre sin mayor problema, con la única
salvedad de que un marinero de otro barco nos tiene que recordar
amablemente que encendamos las luces de navegación ... ¡Qué
bochorno! ...
Nuestro
primer destino es la isla de la Conejera, a 53 millas de la bocana de
Denia, rumbo 82 grados. Si logramos una media de 6 nudos tardaremos
casi 9 horas. Vamos a la Conejera porque mi intención es hacer el
salto lo más corto posible. En la última travesía Denia - Ibiza que
hice hace apenas un mes, para un finde largo, puse rumbo directo a
Formentera, y las 2 horas adicionales que supone esto se notan mucho.
Inicialmente
vamos a motor, ya que el viento entra de levante, flojo y casi de
proa. No hay demasiada ola y se va bastante cómodo a pesar del ruido
del motor, que en este barco es bastante soportable. Como siempre,
izamos la vela mayor a tope, para como poco dar estabilidad al barco.
Establecemos
los turnos de guardia para la noche: serán 4 turnos de 2 horas
cubriendo de 1:00 a 9:00 am. El primero y el último lo haremos Pablo
y yo, y los turnos intermedios de 3 y 5 am los harán las respectivas
parejas Angela y Adolfo, y Angela "2" y Loreto. Yo pasaré la noche en
la bañera con mi saco, por si hay que realizar alguna modificación
de rumbo, o cualquier tema que surja.
Una
hora después de zarpar, el viento rola un poco al norte y nos entra
por la amura de babor, y aunque apenas llega a los 10 nudos merece la
pena desenrollar el foque y aprovechar la fuerza del viento, eso sí,
combinando vela y motor. Sólo a vela sacaríamos como mucho 4 nudos
pero sumando el motor con pocas revoluciones, la velocidad aumenta
hasta los casi 7 nudos, que mantendremos gran parte de la travesía.
Lo
único malo de ir con la vela toda la noche es que mi sueño no se
concilia, porque aparte de estar pendiente de la vigilancia que ya
hacen los responsables de los turnos, tengo que observar de vez en
cuando si el viento sufre alteraciones. Si baja o vuelve a rolar al
este habrá que dar más vueltas al motor para no perder ritmo, pero
si sube, habrá que quitar motor y posiblemente reducir trapo...
Se cumple lo segundo; a las 5am, justo durante un cambio de guardia, y a unas 25 millas de
ibiza, el viento sube bruscamente desde los 8 nudos hasta más de 15.
El barco empieza a escorar considerablemente. De inmediato pongo
punto muerto, y al rato, cuando considero que el motor ya se ha
enfriado suficiente, lo
apago definitivamente. No se trata de una racha de viento, de acuerdo con el parte, en la zona de Ibiza
impera un gregal, viento del NE, que nos acaba de entrar y que
permanecerá con cierta intensidad hasta el domingo.
Cuando
el anemómetro empieza a marcar rachas de más de 18 nudos ha llegado
el momento de poner algún rizo, por si sigue subiendo y por navegar
más tranquilos. Aproando un poco el barco enrollo un poco de génova.
Posteriormente pondremos también el primer rizo de mayor.
Mientras
dormito un poco más, me doy cuenta de que si vamos a tener NE en los
próximos días, en la calita de la cara oriental de la Conejera,
dónde pensaba hacer la primera parada, no estaremos nada cómodos.
Más aun, con el viento y las olas de esta dirección, mi plan
original de bordear la isla por el norte, en el sentido de las agujas
del reloj, no parece la mejor idea, puesto que la mayoría de las
calas de la costa noroeste, desde san antonio, parecen algo expuestas
al norte. Aparte, tocaría navegar dos días con el mar de proa..
Decido
pues realizar un radical cambio de planes: los primeros días iremos
por el sur de Ibiza y Formentera y ya intentaremos bordear la isla a
partir del domingo, según la evolución del viento.
Tras
repasar rápidamente la carta y mis ya famosas fotocopias del
derrotero imray, decido nuestro nuevo rumbo: hay que virar 10 grados
más al sur, que vamos a Cala Horts, en frente de Es Vedrá, y a buen
resguardo del NE.
Cerca
de la isla de Ibiza, disfrutamos de el espectacular nacimiento del
nuevo día.
Amanecer a pocas millas de la isla de Ibiza
En
la última hora del viaje baja el viento hasta llegar a menos de 15
nudos pero nuestro balandro mantiene un buen ritmo de entre 5 y 6
nudos, a vela. Al norte de Es Vedrá hay que estar atentos al
peligroso Bajo de la Bota. Una vez superado este obstáculo, a las
08.30 HRB entramos en Cala Horts, dónde realizamos nuestra primera
maniobra de fondeo.
2º
día - sábado - Cala Horts y Espalmador
Pasamos
toda la mañana descansando en este bonito lugar, protegido por la
imponente presencia de los islotes Es Vedrá y Es Vedranell.
Es Vedrá y Es Vedranell, vistas desde Cala Horts
Como
siempre estoy ansioso por probar los remos con el chiquitín, para
además hacer un poco de deporte. Por desgracia y aunque en puerto me
aseguré de que los remos encajan bien en las chumaceras, a
la hora de remar, aparte de ser un poco cortos, resbalan dentro de
sus abrazaderas y la práctica del remo resulta bastante incómoda.
Tras
una breve siesta zarpamos rumbo a la isla de Espalmador, al norte de
Formentera, dónde esperamos poder ocupar una de las boyas que ponen los veranos para proteger la Posidonia. Digo que esperamos, porque al
intentar hacer la reserva por internet figura que este año son 29€
/ noche para nuestra eslora, y no hemos completado el pago por un
error en la aplicación.. El año pasado la boya era gratuita pero
parece q la crisis también ha llegado a las administraciones
marítimas ...
Como
nuestro rumbo hasta formentera es sureste, me preparo para recibir el
viento (del NE) por la aleta de babor, pero al doblar la esquina de ibiza por el paso entre es vedra y tierra firme,
para mi sorpresa observo que en el canal entre ibiza y formentera
se ha establecido un considerable SE! Debe ser por un fenómeno local, o quizás el
térmico ? Consecuentemente, con el viento de de proa toca navegar a motor un
rato, ya que dando bordos llegaríamos
demasiado tarde al campo de boyas.
Al
igual que el año anterior, entrar en la pequeña bahía de Espalmador - ojo, siempre hacerlo por el lado sur - "acojona" un
poco, por la poquita sonda que tiene el acceso. Sobre las 19.00 llegamos al campo de
boyas, donde el boyero nos informa que efectivamente no tenemos
reserva por no haber pagado, pero que estamos de suerte ya que hay
algunas boyas libres. Amablemente nos cobra los 29€ y nos dirige a
nuestro sitio para la noche, bastante cerca de la playa al menos.
Chancletas
en mano vamos nadando hasta la playa para hacer una excursión a los
lodos exfoliantes de la isla. Solamente Loreto se atreve a meter una pierna en
tan repugnantes charcos.
Tras
una frugal cena, una copilla y unos pocos cantos con la guitarra
caemos rendidos. Esta noche tocaba recuperar sueño.
3
día - domingo - Cala saona y Cala Sabinas
Hoy
toca conocer Formentera. Seguimos con el NE fuerte pero mañana rola al
SE y cae bastante, así que podremos ir a Ibiza. Cala Saona
parece un buen sitio para ir a comer y por la tarde la idea es
entrar en el puerto de las Sabinas para ducharnos, hacer alguna
comprita y visitar la isla desde tierra.
Antes
de zarpar llamo a los dos marinas del puerto de las Sabinas para intentar reservar. En
una no contestan y en la otra me dicen que llamemos sobre las 12.
Sobre
esa misma hora llegamos a la Cala Saona, con sus azules y preciosas aguas, aunque hay aun más barcos y yates que el verano pasado, se nota, y mucho,
la temporada alta.
Una vez fondeados y bañados llamo de nuevo a las marinas de formentera para reservar un amarre. Pero resulta imposible, en una de ellas no hay sitio y en el otro no contestan, así que decidimos ir a pasar la tarde y noche a
la Cala Sabinas, al lado de las marinas y justo enfrente del
chiringuito del Big Sur, parada siempre obligada en mi agenda de viaje.
El
breve recorrido hasta Las Sabinas sí lo hacemos a vela,
dando bordos de ceñida, y practicando las viradas por avante. Sobre
las 20.00 horas llegamos al fondeadero, repleto de barcos ya. Conseguimos un hueco en la última fila, eso sí, justo enfrente del chiringuito y la entrada de las lanchadas.
Hemos
llegado a tiempo para los mojitos y la fiesta de la puesta de
sol. Por cierto que el chiringuito se llama desde el año pasado Beso Beach, y se identifica por una enorme "B" que se ve desde el mar. Este año parece que hay algo menos de ambiente, ¿será porque es
lunes? La puesta de sol tampoco resulta esta vez demasiado espectacular, ya que a
las nubes en el horizonte se suma un barco que tapa el sol, y
por si fuera poco, un "gañan" con una mochila más grande que
el se interpone entre el público y la puesta de sol :)
4º día -
lunes - Illetas y Puerto de Ibiza
Por la
mañana temprano subimos un par de millas al norte para bañarnos en las caribeñas
aguas de la playa de Illetes
De camino,
intento conseguir un amarre para la noche en las marinas del Puerto de Ibiza.
Viendo lo complicado es entrar en verano en el puerto de Formentera, hemos
decido ir esta tarde a la capi. Ya empieza a urgir el tema de las duchas en puerto
y la compra de fruta y otros enseres mal calculados en la lista de la compra.
Además las baterías de consumo doméstico flojean desde ayer y conviene darles
una buena carga en puerto.
Por
conocido, el primer sitio al que llamo es el Club Nautic, pero no contestan.
Sin embargo en Ibiza Magna nos reservan una plaza por poco más de 130€. Aunque
creo que está demasiado cerca del bullicio del pueblo, por probar, decidimos
quedarnos de momento con esa reserva.
Fondeo en Illetes, Formentera
Pasamos el día
fondeados en Illetes, la playa es preciosa, con aguas azules turquesas ¡nada
que envidiar a Cancún! Desde la playa caribeña
se puede cruzar la estrecha lengua de arena de apenas 200 metros para llegar a
la otra cara de la isla de Formentera, donde aparece de pronto una playa de
olas chulísima. ¡Menudo contraste, da la sensación que nos hemos desplazado a
Cádiz!
Sobre las
17.00 cruzamos el paso de los Freus entre Formentera e Ibiza, y a las 18.00
entramos por la bocana del Puerto de Ibiza.
Faro de la Isla Puercos en el paso por los Freus
Entrando en el Puerto de Ibiza
En Ibiza Magna, unos marineros nos
indican nuestra plaza y nos ayudan con las amarras. A pesar de tener que
esquivar un par de ferris que entran y salen del puerto a la vez que nosotros,
la maniobra resulta impecable. Por cierto que la hélice de proa del Nannai
nuevamente no funciona, pero con una eslora de 39 pies me apaño bien en condiciones
de poco viento.
Efectivamente
el puesto en Ibiza Magna está ubicado en plena zona comercial del pueblo, más céntrico
imposible. Aunque hay un pequeño problema.. ¡! No tienen duchas !! En cuanto nos informan los marineros de este
inconveniente decidimos probar suerte en otra de las marinas, ya que la ducha en
tierra firme era una de las principales razones de entrar en puerto.
Llamo esta
vez por radio, canal 9. En el Club Nautic nos informan que no tienen sitio. En
la Marina Ibiza sin embargo sí hay plazas (y duchas..). Nos indican que tenemos
que desplazarnos al muelle de la gasolinera de la marina. Antes de largar
amarras rumbo al nuevo sitio, damos una propina a los marineros de Ibiza Magna,
por las molestias ocasionadas.
Parece que somos
el único velerito que entra en la Marina Ibiza, donde solamente vemos mega yates
de lujo. Está claro que los sitios para charteristas y navegantes de “bajo
presupuesto” son el Club Nautic e Ibiza Magna, mientras que la Marina Ibiza y Botafoch
están pensadas para los forrados propietarios de los barcos de alto standing.
Entrando en la Marina Ibiza
El procedimiento
de atraque resulta algo tedioso. Tenemos que realizar una primera parada en el
muelle de la gasolinera, donde se ubica la lujosa oficina de la Marina. Tras el
papeleo oportuno y aceptar un facturón de 270€ / noche!!!!!, nos dirigimos a nuestro
puesto definitivo de atraque, donde realizo la tercera y última maniobra en puerto...
Nunca nadie había
pagado tanto por un amarre, aunque a cambio las duchas son las mejores que hemos
estado nunca, y el sitio aparte de precioso, está justo enfrente de Keeper y
Pacha :)
Con tanto
trajín se nos ha hecho un poco tarde, aun así nos da tiempo de hacer una compra
de víveres y a dar una vuelta por la bonita ciudad amurallada y castillo,
previa a una tardía cena en el restaurante Las Brasas.
5º día -
martes - Tagmago y Portinatx
Anoche hubo
rajada general y como en Keeper tampoco había demasiado ambiente nos acostamos
relativamente pronto, así que hoy madrugamos casi como cualquier otro día. Las
chicas se van al pueblo a disfrutar de la compritas ibicencas, mientras yo estudio
la carta para trazar el plan de los próximos días.
El parte es
de SE moderado, y me parece buena opción dar el salto al norte. Portinatx
parece el sitio ideal para pernoctar. Lo único malo es que entre el Puerto de Ibiza
y el norte no acabo de ver un sitio con resguardo para fondear y comer. Mi idea
es parar en el islote de Tagomago pero parece que hay mucha sonda y quizás esté
algo expuesta. Finalmente llamo a Kiko y me recomienda ir a la cara oeste del
islote donde además hay una boyas rojas que podemos usar.
Sobre las
12.00 zarpamos rumbo a Tagomago. El viento del través es flojo, de unos 8 nudos
así que toca nuevamente ir a motor. Parece que en todo el Mediterráneo se han
establecido altas presiones estacionarias que nos acompañarán el resto del
viaje. A la altura de Santa Eulalia hay que estar pendiente de un bajo, aunque
está perfectamente balizado por una marca cardinal. Sobre las 14:00 llegamos al
bello islote.
La cara
occidental de Tagomago, por su forma de herradura, efectivamente está protegida
del mar del SE. Vemos las boyas rojas pero ha subido un poco el viento y no tenemos
muy claro como agarrarnos a las mismas. Como por otro lado, pegado a la costa
hay aguas turquesas chulas y queda un hueco para fondear, decidimos optar por
echar el ancla.
Bañito en la cala del oeste de Tagomago
La decisión
del fondeo se torna incorrecta, porque aunque intentamos que nuestro hierro
caiga sobre un clarito entre las praderas de Posidonia, con el viento que sopla
no resulta nada fácil atinar y finalmente echamos el ancla encima de la pobre
planta marina. Por si fuera poco he calculado mal las distancias y nos hemos
quedado demasiado cerca de un velero alemán. Pero por no hacer más estropicios
con mi ancla asesina, decido no volver a intentar la maniobra y paramos máquinas,
fondeados al ladito de los amigos “German”.
La breve
siesta que nos echamos, tras unos baños y una rica comida, se ve truncada por
los gritos de los alemanes, advirtiéndonos de un casi choque entre ambos
veleros. Rápidamente me dispongo a recoger algo de cadena para separar los
barcos, pero con menos metros, el fondeo ya no será seguro así que de inmediato
decido que es mejor zarpar. Con el viento y el mar tan en calma podemos continuar
nuestra siesta de camino a Portinatx, y así llegamos pronto para pillar un buen
sitio.
Faro del Punta Moscarte, al norte de Ibiza
Tras doblar la Punta Moscarté, sobre las 18.00, llegamos a la cala, que a pesar de llegar pronto ya está abarrotada de veleros. Encontramos un hueco de milagro.
Antes de la
cena, para practicar un poco de remo con la dingui hago un apaño con cinta adhesiva
en las abracaderas de los remos para que no resbalen tanto. Al ver que la solución
es eficaz y que por fin se puede remar bien, sólo falta idear un mecanismo de
banqueta para hacerlo más cómodamente. Enseguida se me ocurre que una defensa
debe tener justo el tamaño del ancho del interior de la dingui, y efectivamente,
encaja perfectamente, haciendo las veces de banqueta. Ahora ya sí que podemos
practicar el deporte del remo en plenas condiciones.
El invento de la "defensa-banqueta" para remar mejor
6 día - miércoles
- Portinatx y Benirras
Llevamos
varios días diciendo de comer una rica paella en algún chiringuito o restaurante
de playa. En Portinatx parece haber un sitio bueno y además la cala es tranquila
y bonita, ideal para pasar el día bañándonos y tomando algo. Así que nos quedamos..
hoy toca descanso de navegar!
Tras
meternos una riquísima paella, seguida de una merecida siesta, zarpamos rumbo a
Benirras, a tan sólo 1 hora de navegación, con calma chicha nuevamente a motor.
A la entrada
de Benirras divisamos la famosa roca con forma de trono, que en el derrotero
inglés asimilan a la reina Isabel II y que mis fuentes me han dicho que llaman
el Dedo de Dios. Se llame como se llame la roquita, da un toque mágico a esta bella cala,
desde la cual disfrutamos de una puesta de sol única, al son de los tambores de
los hippies de la playa.
Puesta de sol en Benirras
Después de
la cena, tenemos un problema con la fontanería de agua dulce del barco. Durante
la operación de fregar, se agota el agua del depósito de proa, y
consecuentemente conmuto la llave de paso hacia el tanque de popa. Como
siempre, tras conmutar, dejo abierto el grifo del fregadero hasta que sale el
agua del nuevo depósito correctamente. Pero posteriormente, tras cerrar el
grifo, la bomba de agua no se detiene. (Debería pararse a los pocos segundos de
cerrar el grifo ya que sólo se acciona cuando el sistema detecta falta de presión
en el circuito, es decir, cuando se abre algún grifo.) Reviso los grifos de las
duchas (proa, popa, y bañera), que están bien cerrados. Al volver a abrir el
grifo del fregadero, veo que el agua sale un poco a trompicones, como si
hubiese aire en las cañerías. Tras probar conmutar de nuevo los tanques y ver
que el problema persiste decido no tocar más y llamar al mecánico por la
mañana, dejando de momento el interruptor de la bomba apagado, para evitar que
se queme.
7 día -
jueves - Cala Gració y Cala Compta
Lo primero
que hago nada más desayunar es llamar a Kiko para el tema del agua. Siguiendo
sus instrucciones probamos conmutar de nuevo al depósito vacío y dejar un buen rato
el grifo del fregadero abierto, para que salga bien todo el aire de los circuitos.
Tras esta operación, al volver a conmutar al tanque lleno, el sistema ya vuelve
a funcionar. No tengo muy claro el porqué, pero el caso es que el problema ha
quedado resuelto.
Como hoy es
nuestro último día, el plan es navegar hacia la zona de San Antonio, al oeste,
para desde allí dar, de madrugada, el salto de vuelta a la península.
Planeamos ir
a comer a la famosa Cala Salada, y pasar la noche en Cala Compta, de la que
tengo buenas referencias y que por lo visto tiene un chiringuito “chill-out”
muy chulo para la puesta de sol.
Con el mar
como un plato, y como siempre a motor, recorremos la cara oeste de la isla de
Ibiza, admirando sus bellos paisajes de rocas, acantilados y pinos.
Punta Torretas (cara oeste de Ibiza)
Isla Margaritas, alias "El Elefante"
A mediodía,
arribamos a Cala Salada, que está demasiado concurrida como para echar el
ancla, así que nos dirigimos a la siguiente cala, Cala Gració, ya dentro de la bahía
de San Antonio; más pequeña pero mucho menos conocida.
La abarrotada Cala Salada
En esta cala
efectivamente sólo hay un velero, y fondeamos en el único otro hueco donde hay
un clarito de arena entre las praderas de posidonia. La cala no está mal, tiene
dos mini-playas en los extremos y su principal atractivo es lo tranquilos que
estamos.
Después de
comer cruzamos la bahía para llegar a Cala Compta, ubicada al norte de los
bajos que separan la Isla del Bosque y la Conejera de tierra firme
Hemos
llegado pronto, sobre las 17.00 y nuevamente la cala esta abarrotada, pero
justo a esta hora los veleros que han venido a comer zarpan, y pillamos un buen
sitio, con una sonda de 5 metros, en arena, y enfrente del chiringuito y la
bonito y concurrida playa.
Al atardecer
bajamos en nuestra estupenda dingui a la playa. El chiringuito famoso tiene una
música chulísima y un ambiente mejor, pero no hay ni un sitio, ni para tomar
algo viendo la puesta de sol, ni para cenar posteriormente. ¡Había que reservar!
Ya me lo apunto para siguientes
expediciones: es conveniente reservar en Cala Compta en temporada alta.
Un poco
resignados nos vamos a un chiringuito restaurante que está algo más al norte de
la cala, desde el cual también se ve la puesta de sol, aunque algo peor. La
comida es rica, y seguro que más barata, eso sí, no hay ni música, ni una espectacular
negra cantando con música en directo, como posteriormente vemos en el primer
sitio.
Atardecer en Cala Compta
El Chiringuito de Cala Compta
Tras la puesta
de sol, nos vamos a tomar unas copas al barco y a hacer los preparativos para
la travesía del día siguiente. Toca zarpar a las 5am, y es mejor dejarlo todo
listo. Subimos la dingui y la estibamos en la cubierta de proa, con los tres puntos
de anclaje. Como la lanchita tapa la escotilla de proa, para poder dormir en el
camarote sin peligro de asfixia por calor, ato su proa con la driza del espi
para poder elevarla lo suficiente y que entre aire en el camarote.
Después de unas
copillas como despedida de nuestra ruta ibicenca, nos vamos a la cama para
dormir una pocas horas, cosa que no resulta nada fácil, por el calor excesivo,
los mosquitos y sobre todo por el musicote que llega a todo meter desde el chiringuito
… si es que nos teníamos que haber quedado de fiesta en tal magnífico garito!
8 día -
viernes - Regreso a Denia
A las 4.55
en punto, me levanto y arranco el motor. Esta vez no me olvido de encender las
luces de navegación. A las 5.00 Pablo ya está conmigo en cubierta y levamos el
ancla. Media hora más tarde doblamos la punta norte de la Conejera, que no tenemos
más remedio que bordear por no arriesgarnos a pasar entre los peligrosos bajos del
paso entre la Isla del Bosque e Ibiza. Desde el faro de la Conejera hasta Denia
ya puedo fijar el rumbo, 265 grados, pasando las islas Bledas por el norte.
Vamos
inicialmente con la mayor izada pero los 5 nudos que nos entran reales por la
popa se anulan con los 6 nudos de nuestra velocidad de crucero, así que decido
arriarla para evitar el constante flameo con aparente 0. Nuevamente, los que estamos despiertos, disfrutamos del fantástico amanecer, esta vez, por nuestra popa.
Amanecer a pocas millas de Ibiza
A estas
alturas del viaje me entra la duda del estado del gasoil, aunque el indicador
indica que nos quedan ¾ del tanque, no me fío demasiado. El depósito tiene
capacidad para 130 litros, y en total, incluyendo este último trayecto estimo que
habremos navegado unas 30 horas de motor. Con un consumo medio de 4L/H iríamos
muy justos, pero en general he mantenido un régimen medio - bajo de
revoluciones. El cuentarrevoluciones del Nannai no funciona, pero yendo siempre
a 6 nudos sin tener mucho viento en contra, estimo que equivale a un régimen de
unos 2.000 rpm, que en estos barcos suele dar un consumo medio de 2L/H.
Por si acaso
decido no superar los 6 nudos, por no aumentar el consumo demasiado.
Nuestro otro
problemilla es que vamos sin agua en los depósitos. Anoche, durante las duchas
a bordo se agotó definitivamente. Y eso que apenas nos hemos duchado con agua
dulce, pero sí hemos fregado todos los días, desayuno, comida y cena. En dos
días (miércoles y jueves) nos hemos fundido los 350 litros de agua de ambos
tanques. Al menos las sartenes y cazos deberíamos haberlos fregado con agua de
mar.
Para paliar
el calor del mediodía a bordo, algunos nos duchamos durante la marcha a base de
baldazos de agua de mar.
De víveres
también vamos justitos, quedan cuatro botellas de agua de 1,5L, y algunas latas
de cerveza y coca-cola. De comida solamente tenemos los espaguetis, y algo de
picoteo, fuet y queso. Como nos da pereza hacer la pasta pasamos la travesía picoteando
y acabando las pocas existencias que quedan a bordo.
Finalmente,
sobre las 14.30, puntuales, llegamos al puerto de Denia. Nos
dirigimos a la gasolinera. Sopla viento fuerte, de 15 nudos en puerto
y perpendicular desde el muelle. Ya presiento que la maniobra de
atraque en muelle con tanto viento en contra no va a ser fácil.
Me
aproximo por el costado de babor, ya que el paso del motor es
dextrogiro (popa a babor) y por otro lado hay más espacio. Entro en el
muelle con bastante ángulo pero algo separado. Por suerte, Kiko que
ya ha visto la dificultad de la operación, se ha acercado al sitio
para ayudar. Pablo lanza con éxito la amarra de proa al
marinero de la gasolinera, y Angela consigue del mismo modo alcanzar el cabo de popa a Kiko. Mientras, yo doy atrás para frenar el barco,
que, debido al fuerte viento, se ha quedado separado del muelle
más de un metro. Kiko, como gran experto en la materia, toma las riendas:
dando sobre la bita una vuelta completa al largo de
popa, me indica que dé todo a babor y máquina avante a tope. Al
marinero de la proa le dice que no cace demasiado la amarra de proa.
De este modo conseguimos que la popa se acerque poco a poco al muelle, al tiempo
que Kiko y el marinero van cazando las amarras. La maniobra hace temblar
todo el barco y sobre todo la cornamusa de popa,que parece que se va a salir de su sitio, pero resulta todo un aprendizaje.
Por cierto, que repostamos 85 litros, lo que equivale a un consumo de 2,8 L/H, que no está mal.
El atraque en
puerto, con Kiko a bordo, transcurre sin problemas ya que el viento aquí entra
de proa.
Con la
rapidez del rayo, recogemos nuestros bártulos y los escasos víveres que han
sobrado. Tristemente ha llegado el final de un nuevo viaje.